La sesión post Reserva Federal trae la decisión del Banco Central de Suecia (Riksbank) que repetirá en el 1,75%, los Indicadores de Confianza en la UEM y los resultados de SAP, Apple, Visa, Mastercard, WD, DB, L. Martin, Sanofi, H&M, ING y Nokia, entre otros.
Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, señala que, a diferencia de años anteriores, en 2025, los mercados de divisas han estado impulsados en gran medida por la geopolítica y, tras una avalancha de nuevos acontecimientos políticos en los primeros días de este año, parece que 2026 será otro año en el que se verán fuertemente influidos por ella.
Aunque esperamos que la persistencia de las tensiones genere una mayor volatilidad en los tipos de cambio, creemos que la política de la administración Trump tendrá principalmente implicaciones negativas a largo plazo para el dólar estadounidense.
Por el contrario, el sector de los metales preciosos debería mantenerse bien respaldado. Dado su carácter de ‘activo refugio por excelencia’, un aumento adicional en las asignaciones de cartera debería impulsar el precio del oro en 2026, mientras que las compras estratégicas deberían mantener alto el precio de la plata en el corto plazo.
Acciones de mercados emergentes: ¿de la década perdida a la resiliencia?
Por otro lado, Enguerrand Artaz, estratega en La Financière de l’Échiquier, habla sobre la aparente pérdida de relevancia de la deuda estadounidense como activo de inversión.
El analista dice que “el mercado de la deuda estadounidense, que está en un 30% en manos de inversores fuera de EE. UU., podría convertirse en un campo de batalla geopolítico”, lo que a su juicio “posibilitaría que el oro siguiera brillando”.
Por último, Thomas Friedberger, Deputy CEO y co-CIO de Tikehau Capital, apunta que el dólar, que inició una tendencia bajista el año pasado, probablemente seguirá debilitándose, porque EE. UU. desea un dólar más débil. En ese contexto, será cada vez más incierto para un inversor en España —o en cualquier otro país europeo— invertir fuera de Europa. Aumentará la incertidumbre, la volatilidad general y la volatilidad en los tipos de cambio.

El renminbi es una de las divisas a seguir, pero habrá que vigilarla, porque podría ser el detonante de muchas cosas, incluida una presión inflacionaria que impida a los bancos centrales —especialmente a la Fed— recortar tipos. Eso, probablemente provocará una especie de enfrentamiento entre el gobierno estadounidense y el banco central en algún momento. De hecho, ya está sucediendo, pero con el cambio en la dirección de la Fed previsto para mayo, será interesante ver cómo EE. UU. gestiona un posible repunte de la inflación si el renminbi se aprecia y el gobierno presiona para que el banco central vire hacia una política monetaria de unos tipos más bajos.
Si el renminbi comienza a apreciarse, el yen le seguirá. Eso probablemente provocará que una parte del ahorro asiático se quede en casa. Y esto representa un problema para la financiación de los déficits presupuestarios de los países occidentales.
Riksbank, Apple y datos de confianza en la UEM
La agenda pasa por los resultados, el Riksbank y los datos de confianza en la UEM, pero arranca en Japón con las compras de bonos extranjeros, la inversión extranjera en acciones japonesas y la confianza de los hogares, más los datos australianos del índice NAB de confianza y expectativas.
En Europa tendremos las ventas minoristas de España y las ventas industriales de Italia, la masa monetaria M3, la confianza del consumidor e industrial y las expectativas de inflación en la zona euro y Portugal, confianza empresarial en España y demandantes de desempleo en Francia.
Por la tarde hay datos semanales de empleo en Estados Unidos, balanza comercial en Canadá y EE. UU., productividad no agrícola y costes laborales unitarios del tercer trimestre en EE. UU., salario medio semanal en Canadá, inventarios mayoristas, pedidos a fábrica y bienes duraderos de noviembre en EE UU.
La agenda macro la completan las reservas de gas natural, una subasta de deuda a cuatro semanas (T-Bill), de bonos a ocho semanas y de deuda a siete años (T-Note), el GDPNow de la Fed de Atlanta del cuarto trimestre, el balance general de la Fed y los saldos de reserva en los bancos de la Reserva Federal.







