La justicia de Massachusetts inclina la balanza a favor de Iberdrola. Según ha informado la compañía a este diario, el parque eólico marino de Vineyard Wind 1 podrá final su construcción “tan pronto como sea posible, manteniendo la seguridad como prioridad clave, para poder suministrar energía asequible y segura.” Esto se traduce en que Iberdrola podrá reanudar la construcción de este proyecto a orillas de Massachusetts inmediatamente, que por conflictos con la administración federal se quedó a un 5% de ser concluido.
El juzgado ha otorgado la medida cautelar solicitada por Vineyard Wind (la empresa que gestiona el proyecto formada en un 50% por Iberdrola a través de su filial Avangrid Power y el grupo inversor danés Copenhagen Infrastructure Partners, (CIP) ante la orden de suspensión del proyecto que fue remitida el pasado diciembre por la Oficina de Gestión de las Energías Marinas del Departamento del Interior (BOEM).

Es decir se trata de una solución temporal que abre las puertas a un salida definitiva de la encerrona de Iberdrola con la administración del gigante americano. De hecho, fuentes de la energética indican que la empresa constructora continuará trabajando con la Administración para una resolución rápida y permanente del procedimiento.
La pugna de Iberdrola en Estados Unidos
El origen de este problema de Iberdrola se remonta a diciembre del año pasado, cuando con la llegada de una administración federal claramente más crítica con las energías renovables, empezó a revisar y frenar proyectos eólicos marinos que ya estaban aprobados. El argumento oficial era que existían posibles riesgos para la seguridad nacional, especialmente relacionados con interferencias en radares militares y sistemas de defensa costera.
Uno de estos proyectos que el gobierno paralizó fue el Vineyard Wind 1, que se encontraba entonces en una fase de construcción del 95%, suponiendo un duro golpe para la compañía. Esta situación llevó tanto a Iberdrola como a CIP a presentar a través de la empresa constructora, Vineyard Wind, una demanda ante un tribunal federal en Massachusetts, solicitando una medida cautelar urgente.
El argumento de la empresa era que el bloqueo era arbitrario e ilegal pues el proyecto había recibido autorizaciones ambientales y de seguridad. Además, dieron a entender que en ese avanzado estado de construcción, la paralización del proyecto podría suponer un daño económico irreparable.
La paradoja de Iberdrola: el mercado frena su potencial en bolsa pese a su solidez operativa
Esta pugna legal continuó hasta este 28 de enero donde finalmente el tribunal ha dado la razón a Vineyard Wind (y por ende a Iberdrola) permitiendo concluir la construcción de este proyecto y ponerlo en funcionamiento inmediatamente.
Una proyecto punta de lanza en Estados Unidos
El parque comercial de Vineyard Wind 1 es un proyecto de eólica offshore que se encuentra en el Atlántico, a unos 20 kilómetros de la costa de Massachusetts y cuenta con una inversión de 3.000 millones de dólares. Según las estimaciones de la compañía este parque offshore, tendrá una capacidad instalada de 806 MW, generando energía suficiente para cubrir la demanda de más de 400.000 hogares y empresas de Nueva Inglaterra. Esto se traduce en que Iberdrola ha apostado mucho para la realización de este parque, siendo su proyecto estrella en el país norteamericano.
Por otro lado, hay que recordar que esta instalación de offshore forma parte de su plan estratégico 2026-2028, que incluye 21.000 millones de inversión en su negocio de Renovables y Clientes, donde gran parte de este capital está destinado a proyectos de energía eólica representando un 38% de su presupuesto.
En definitiva, esta victoria judicial, aunque temporal es clave para la energética, al permitirle concluir y operar el parque, mientras busca soluciones permanentes que eviten otro parón en sus operaciones. De esta forma Iberdrola busca apuntarse el tanto de contar con el mayor parque de energía eólica marina de Estados Unidos.








