El mercado mundial del gas natural está atravesando un cambio de era. Esa es la principal conclusión del último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), «Gas Market Report, Q1-2026», que confirma que el gas natural licuado (GNL) ya no es un elemento coyuntural, sino el pilar central sobre el que se reorganiza el sistema gasista global. La entrada masiva de GNL está redefiniendo tanto los precios como los patrones de consumo, y marca el inicio de una etapa caracterizada por una mayor disponibilidad, interconexión de mercados y competencia entre proveedores.
Según el informe, 2025 supuso el punto de inflexión tras varios años dominados por la escasez y la volatilidad provocadas por la crisis energética de 2022. Aunque el mercado comenzó el año con tensiones, especialmente en el primer semestre, la situación cambió de forma progresiva a partir del verano gracias al fuerte aumento de la oferta de GNL. La producción mundial creció cerca de un 7% interanual, lo que equivale a unos 38.000 millones de metros cúbicos adicionales, concentrados principalmente en la segunda mitad del año. Fue la primera vez desde el inicio de la crisis que se redujo de forma clara la presión alcista estructural sobre los precios del gas.
El GNL transforma tanto la oferta como la demanda gasista
Este incremento de la oferta permitió una relajación de los mercados en Europa y Asia, donde los precios al contado (spot) comenzaron a descender tras meses de niveles elevados. De hecho, en la segunda mitad de 2025 los precios del gas en los principales mercados de referencia cayeron más de un 15% interanual, aunque siguieron expuestos a episodios de volatilidad derivados de factores geopolíticos y climáticos. Para la AIE, este comportamiento confirma que el GNL está actuando como el principal mecanismo de equilibrio del sistema global del gas.
Según apunta el informe, 2026 será un año marcado por un gran aumento en la producción mundial de GNL, y crecerá a su mayor ritmo desde 2019, con un aumento que superará los 40.000 millones de metros cúbicos (bcm). Este nuevo impulso estará liderado por Norteamérica, especialmente Estados Unidos, que consolida su posición como primer proveedor mundial de GNL gracias a la entrada en operación de nuevas plantas de licuefacción y a un volumen récord de decisiones finales de inversión adoptadas en 2025. La AIE estima que la cuota estadounidense en el mercado global podría pasar de alrededor del 25% en 2025 a cerca del 33% a finales de la década.
La mayor disponibilidad de GNL no solo afecta a la oferta, sino que también está transformando la demanda. Tras crecer menos del 1% en 2025, el consumo mundial de gas natural repuntará hasta cerca del 2% en 2026, alcanzando un nuevo máximo histórico. Este crecimiento estará liderado por China y los mercados emergentes de Asia, donde el gas sigue siendo una fuente clave para la industria y la generación eléctrica. En estos países, altamente sensibles al precio, la mejora en la disponibilidad y la moderación de los costes permitirán recuperar parte de la demanda contenida en los últimos años.
Los costes energéticos de todos los sectores europeos podrían desplomarse para 2032
Al mismo tiempo, el auge del GNL está acelerando la globalización del mercado del gas. La creciente proporción de cargamentos con flexibilidad de destino ha estrechado la relación entre Europa y Asia, hasta el punto de que la correlación entre sus precios de referencia alcanzó en 2025 un máximo histórico. Esto significa que los shocks regionales se transmiten cada vez más rápido a escala mundial, reforzando el papel del GNL como vector de integración de los mercados energéticos.
En conjunto, la AIE concluye que el gas entra en una nueva era menos marcada por la escasez y más por la flexibilidad y la competencia. Para los países importadores, el auge del GNL abre oportunidades de diversificación y seguridad de suministro; para los productores, plantea un escenario de mayor presión competitiva; y para los responsables políticos, el reto de gestionar un mercado cada vez más interdependiente. En cualquier caso, el mensaje es claro: el GNL no es una solución transitoria, sino el eje central del sistema gasista mundial en los próximos años.








