sábado, 31 enero 2026

El «no» de la Comunidad al cierre del estadio de Vallecas contraviene a Presa

La Comunidad de Madrid ha zanjado esta semana el debate sobre el futuro del Estadio de Vallecas y lo ha hecho con un mensaje claro que ha descolocado a la presidencia del Rayo Vallecano. Frente a las presiones y advertencias lanzadas desde el entorno del club, el Ejecutivo regional descarta, al menos por ahora, el cierre del campo y la construcción de un nuevo estadio en otra ubicación.

La apuesta institucional pasa por mantener el recinto en su emplazamiento actual y acometer una reforma integral que permita modernizarlo y ampliar sus usos. Fue la propia Isabel Díaz Ayuso quien cerró la discusión tras las críticas llegadas desde el club. «Se queda en su lugar», afirmó la presidenta, subrayando que el plan de la Comunidad consiste en reforzar la seguridad del estadio, permitir una ampliación del aforo y abrir la puerta a que el campo pueda acoger «muchísimos otros eventos».

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Una intervención pensada no solo para el Rayo Vallecano, sino también para revitalizar el distrito y dotar a Vallecas de una instalación con mayor proyección social y urbana. Las palabras de Ayuso contrastan de forma directa con las declaraciones realizadas el pasado fin de semana por Raúl Martín Presa.

El presidente del Rayo volvió a insistir en la necesidad de abandonar el actual estadio y fue contundente al afirmar que «si se queda en este estadio, el Rayo se muere». Un diagnóstico que desde la Comunidad consideran exagerado y que no ha cambiado la hoja de ruta institucional, definida como «la decisión más adecuada» tanto en términos deportivos como de impacto en el barrio.

Desde el palco del club, sin embargo, rebajan el tono del enfrentamiento. Fuentes cercanas al equipo vallecano aseguran que no existe intención de abrir una guerra institucional con la Comunidad de Madrid, plenamente consciente de la impopularidad que tendría un traslado del Rayo fuera de Vallecas. El debate, en cualquier caso, sigue abierto y alimentado por un contexto de desconfianza acumulada entre club, administraciones y afición.

Mientras tanto, han empezado a surgir alternativas técnicas que cuestionan el argumento de la inviabilidad del estadio actual. El estudio de arquitectura AGAS ha presentado un proyecto que mantiene la ubicación del campo y permitiría incrementar el aforo en unas 10.000 personas. Su propuesta, adelantada al diario AS, parte de una corrección estructural clave.

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Estadio de Vallecas. Foto: EP.

«Lo primero que nos llamó la atención es que estaba mal orientado. Vallecas está este-oeste y no norte-sur, como el Bernabéu y el Metropolitano. De ahí que, por la mañana, a los porteros les molestara el sol y tuvieran que lucir gorra. Lo pusimos bien y cabe. Es más, girado, tendría graderío por todo alrededor», explicó Javier García Alba, CEO y fundador del estudio.

ESTADIO EN RUINAS POR CULPA DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Estas propuestas refuerzan una idea ampliamente compartida en el barrio: el estadio puede y debe quedarse donde está. El sentir mayoritario en Vallecas apuesta por conservar su campo histórico, aunque reconoce que sigue presentando un estado muy deteriorado. La percepción vecinal es que el problema no es tanto la ubicación como la falta de un mantenimiento sostenido por parte de su propietario, la Comunidad de Madrid, que ahora se compromete a revertir esa situación con una reforma progresiva hasta 2027.

El debate se inscribe, además, en una tendencia general del fútbol español, donde el negocio del ladrillo ha ganado protagonismo frente al césped. Grandes proyectos urbanísticos impulsados por clubes como Atlético de Madrid, Real Madrid o Barcelona han marcado una época en la que el estadio es también un activo financiero.

En ese contexto, Vallecas se resiste a perder uno de sus símbolos más reconocibles. Porque el Estadio de Vallecas no es un recinto cualquiera. Es un espacio cargado de historia, identidad y memoria colectiva. Uno de los pocos campos de Primera sin grada en uno de sus fondos, con una capacidad limitada y una estética que remite a otra época del fútbol. Un lugar que para muchos vecinos representa algo más que un escenario deportivo.

Las reformas iniciadas por la Comunidad —renovación de cubiertas, mejora de accesibilidad, reparación de fachadas y adecuación de espacios— han sido recibidas con alivio, aunque también con cautela. Para buena parte de la afición, se trata de una medida necesaria pero insuficiente si no va acompañada de un compromiso firme de continuidad.

Mientras tanto, Martín Presa continúa defendiendo su visión, ajena a un entorno cada vez más crítico con su gestión. Los éxitos deportivos no han logrado cerrar una brecha que trasciende los resultados. En Vallecas, el mensaje es claro: el fútbol no es solo negocio. Es pertenencia.


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