Ryanair no parece interesada en cambiar de estrategia. Tras una presentación de resultados en la que la sanción italiana dejó a la aerolínea low cost con unos beneficios muy reducidos, han dejado claro que seguirán con dos estrategias que no gustan entre los reguladores ni entre los usuarios, confirmando no sólo que seguirán dejando de lado aeropuertos que consideran poco competitivos, sino también que aumentarán los precios de los billetes.
Es un balde de agua fría para los usuarios. Si bien los problemas de Ryanair no vienen de una caída en sus ventas —de hecho, la aerolínea irlandesa presume de unas Navidades con números mejores de lo usual— sino de su mala relación con reguladores e instituciones. Lo muestra la sanción italiana, o la mala relación que tiene en España con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible o el de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
De momento insisten en la necesidad de tomar estas medidas para seguir siendo competitivos. Aunque sigue siendo la más popular de las aerolíneas low cost europeas, la empresa sabe que otros rivales como Volotea, Wizz Air o Vueling han ganado importancia y se suma que su salida de algunos aeropuertos ha hecho que los gobiernos locales se acerquen todavía más a estos competidores.

En cuanto al aumento de precios en su presentación de resultados, el consejero delegado de la empresa, Michael O’Leary, ha dicho que se debe simplemente a que la demanda es lo suficientemente fuerte para dar el paso. Aunque el truco de equilibrismo de los irlandeses es complicado de mantener, pues su aumento de precios debe mantenerlos en una posición competitiva frente al resto de las aerolíneas en su espacio. Es cierto que su apuesta, como la de la mayoría de las aerolíneas, es que los datos del turismo sigan creciendo en el 2026.
EL PULSO POR LOS AEROPUERTOS ENTRE RYANAIR Y AENA
Si bien O’Leary habló sobre el aumento de precios con naturalidad, su posición sobre el cese de operaciones en algunos aeropuertos clave de España ha sido lapidaria. De hecho, no solo defendió la decisión que han tomado hasta ahora, sino que además ha asegurado a sus accionistas que extendería esta política y reduciría todavía más su presencia en los aeropuertos que considera «no competitivos», y ha sentenciado que es necesario para que su flota actual sea más rentable.
«Hemos asignado la escasa capacidad de Ryanair a regiones y aeropuertos que recortan las tasas aeroportuarias e incentivan el tráfico, como Albania, Italia, Marruecos, Eslovaquia y Suecia, retirando vuelos y rutas en mercados de altos costes y no competitivos como Austria, Bélgica, Alemania y la España regional. La tendencia continuará en el verano de 2026″, ha asegurado O’Leary.
De momento, no deja claro exactamente qué aeropuertos está pensando en abandonar en los países mencionados, pero en el caso español, hay varios que quedarían huérfanos de sus conexiones europeas. Además, para aquellas ciudades donde la Alta Velocidad no recoge pasajeros, necesitan las conexiones aeroportuarias con Madrid y Barcelona por motivos económicos. Por tanto, perder a una de las aerolíneas más populares del país es un problema difícil de digerir.
Al mismo tiempo, la propia Ryanair ha hecho complicado cualquier proceso de negociación con AENA o directamente con el Ministerio de Transportes. Sus ataques directos a miembros del gabinete de Gobierno y sus críticas al modelo hacen que buscar puntos en común sea complicado, especialmente si hay otras aerolíneas dispuestas a cubrir, al menos parcialmente, el agujero que dejan los irlandeses en sus horarios.
EL AUMENTO DE PRECIO: UN AVISO PARA LOS USUARIOS DE LA AVIACIÓN LOW COST
Que Ryanair anuncie subidas de precios en 2026 advierte también de lo que pueden esperar los usuarios del resto de compañías. Si la aerolínea low cost más famosa del mundo sube los precios, el resto de las empresas del sector pueden seguirle los pasos, sobre todo si los aumentos de precio no frenan la demanda. Dependerá también de cómo evolucionen los datos del turismo dentro de Europa durante los próximos meses, aunque las previsiones son positivas.

Es una realidad que advierte del posible final de los vuelos super baratos. Se trata de un dato que puede afectar a todo el sector, aunque el aumento anunciado por Ryanair no debería ser suficiente para frenar el crecimiento, incluso si inspirara a algunos competidores a imitarla.
Por otro lado, a pesar de la reacción negativa en el corto plazo de los accionistas tras la presentación de resultados, los analistas son optimistas sobre la empresa. De hecho, tanto Bankinter como Citi han recomendado aprovechar el momento y comprar acciones, apostando por una mejora de sus previsiones para 2026, a pesar de su larga y creciente lista de controversias.








