miércoles, 28 enero 2026

El mantra japonés que millones repiten cada día… y no es por fe, es por cambio interior

- El budismo de Nichiren propone una forma sencilla y profunda de transformar la vida desde dentro.

El cambio empieza dentro, a veces con unas pocas palabras repetidas en silencio. A veces pensamos en el budismo como algo lejano. Algo de templos, de silencio, de monjes en montañas remotas. Pero lo curioso del budismo de Nichiren es que no va por ahí.

En realidad, se parece más a una filosofía para la vida cotidiana, para esos días normales en los que hay que levantarse, trabajar, lidiar con preocupaciones, con emociones que pesan… y seguir adelante como se pueda.

Publicidad

Para millones de personas, esta tradición no es tanto una “religión” en el sentido clásico, sino una forma práctica de mirar el mundo. Una especie de motor interno, algo que te empuja a enfrentarte a la existencia con más claridad, más fuerza y, por qué no, un poco más de calma.

Y lo bonito es que no se basa en un dios creador ni en una revelación sobrenatural. Aquí la idea central es muy sencilla: existe una ley de causa y efecto que atraviesa todo.

Lo que haces hoy, lo que piensas, incluso lo que decides cuando nadie te mira… deja huella. Y esa huella construye tu vida.

El “Camino del Medio”: ni extremos ni agotamiento

cambio
Una filosofía que acompaña incluso en los días más normales. Fuente: IA.

Todo empieza con Shakyamuni, Siddhartha Gautama, hace unos 2.500 años. Un príncipe que lo tenía todo… pero sentía que algo faltaba. Así que lo dejó.

Probó el ascetismo extremo. Luego el placer mundano. Y al final descubrió algo tan humano como evidente: los extremos no funcionan.

De ahí nace el famoso “Camino del Medio”.

Un equilibrio. Una manera de vivir sin castigarse… pero tampoco perdiéndose en el hedonismo vacío.

Y hacia el final de su vida, Shakyamuni enseñó una idea que sigue siendo poderosa: el Sutra del Loto afirma que todas las personas tienen dentro de sí la Budeidad, una especie de sabiduría profunda, una lucidez que no está reservada para unos pocos iluminados.

Está ahí, dentro. Aunque esté tapada por miedos, rutinas o dolor.

Nam-myoho-renge-kyo: un ancla en medio del día a día

El mantra japones 3 Merca2.es
Nam-myoho-renge-kyo como ancla para volver al centro. Fuente: IA.

Siglos después, Nichiren Daishonin, un monje japonés, resumió la esencia del Sutra del Loto en una práctica sencilla pero intensa: recitar Nam-myoho-renge-kyo.

Al principio suena raro, claro. Es normal. Pero quienes lo practican lo explican como algo parecido a volver a casa.

Como un recordatorio de que dentro de uno mismo hay algo firme.

“Nam” es devoción.
“Myoho” es la ley invisible.
“Renge” es la flor de loto, que crece en el barro sin mancharse (y dime si eso no es una metáfora preciosa para la vida).
“Kyo” es la enseñanza, el sonido.

La práctica se acompaña del Gongyo, una recitación breve por la mañana y por la tarde. Un pequeño ritual, como quien se toma cinco minutos para respirar antes de que el mundo lo arrastre.

Revolución humana: cambiar por dentro para que todo cambie

El mantra japones 2 Merca2.es
Cambiar por dentro es el primer paso para que todo cambie fuera. Fuente: IA.

Una de las cosas más interesantes del budismo de Nichiren es que habla mucho de psicología, aunque no lo llame así.

Describe los llamados “Diez Estados de la Vida”, que van desde el sufrimiento más oscuro hasta la Budeidad.

Publicidad

Y lo importante es esto: esos estados no son lugares fijos. Son condiciones internas.

Un día puedes sentirte fuerte. Otro día, hundido. Y eso no significa que hayas fallado. Significa que eres humano.

Aquí aparece la idea de la Revolución Humana: transformar la vida desde dentro.

Cambiar miedo por coraje.
Dudas por sabiduría.
Egoísmo por compasión.

También está el concepto de “transformar el veneno en medicina”, que a mí me parece especialmente real. Significa que incluso el dolor, lo difícil, lo injusto… puede convertirse en algo que fortalezca.

No porque sea bonito sufrir. Sino porque podemos crear valor a partir de ello.

Y con “Esho Funi” se recuerda algo muy simple: persona y entorno no están separados. Cuando tú cambias por dentro, el mundo también se mueve contigo.

YouTube video

Publicidad