El gigante tecnológico Google ha decidido sacar la billetera para evitar un juicio que podría haber sido mucho más costoso y dañino para su imagen. La compañía ha pactado un pago de 68 millones de dólares tras años de litigio por las supuestas escuchas ilegales de su asistente de voz. Según los demandantes, el dispositivo no solo se activaba con el famoso «Hey Google», sino que grababa charlas privadas sobre finanzas o temas personales cuando creía escuchar por error la palabra de activación. Es el eterno miedo de que «el móvil nos espía» convertido en una realidad judicial que ahora busca compensar a los afectados.
Este movimiento no es una admisión de culpa —Google sigue negando haber actuado mal—, sino una estrategia para frenar los costes legales y la incertidumbre de un proceso que arrancó en 2019. Si el acuerdo recibe el visto bueno final de la jueza Beth Labson Freeman en California, se abrirá un proceso de reclamaciones para que los usuarios recuperen parte de su privacidad perdida en forma de dólares. No esperen hacerse ricos, pero al menos la tecnológica tendrá que rendir cuentas por esos momentos en los que su altavoz inteligente decidió que era buena idea grabar sin que nadie se lo pidiera.
¿Quiénes pueden reclamar el dinero del acuerdo?
El acuerdo cubre a una masa ingente de personas: cualquier residente en Estados Unidos que haya comprado o utilizado un dispositivo con Google Assistant desde el 18 de mayo de 2016. Esto incluye desde los teléfonos Pixel hasta los altavoces Google Home o Nest Hub. La clave de la demanda reside en las «falsas aceptaciones», esos momentos en los que el dispositivo registra audio sin mediar comando alguno. Si eres de los que ha visto anuncios sospechosamente relacionados con una charla privada, este acuerdo es para ti.
A diferencia de otros acuerdos automáticos, en este caso los usuarios deberán presentar un formulario de reclamación para recibir su parte. El fondo de 68 millones se repartirá entre todos los solicitantes tras descontar los honorarios de los abogados (que se llevarán un tercio del total). Se estima que cada usuario podrá reclamar por hasta tres dispositivos diferentes, aunque la cifra final por persona dependerá totalmente del volumen de gente que decida levantar la mano y pedir su trozo del pastel.
La sombra de Apple: el precedente de los 95 millones
Google no está solo en este embrollo. Apenas unas semanas antes, en este mismo enero de 2026, los usuarios de Apple empezaron a recibir pagos de un acuerdo similar por el asistente Siri, que le costó a la empresa de la manzana 95 millones de dólares. En ese caso, las indemnizaciones han oscilado entre los 8 y los 40 dólares por persona. Es evidente que la industria de los asistentes de voz está bajo el microscopio de la justicia, y que el uso de grabaciones para publicidad dirigida ha dejado de ser una teoría de la conspiración para ser un riesgo legal multimillonario.
El paralelismo entre ambos casos es absoluto: ambas empresas fueron acusadas de compartir grabaciones con contratistas externos para «mejorar el algoritmo», pero sin avisar claramente al usuario de que esas charlas íntimas estaban siendo escuchadas por humanos. Google, al igual que Apple, está migrando ahora hacia modelos de inteligencia artificial más complejos como Gemini, prometiendo mayor privacidad, aunque los tribunales parecen decididos a no dejar pasar ni una sola de las infracciones cometidas en la década pasada.
Cómo será el proceso de pago para los usuarios
Una vez que la jueza apruebe definitivamente el pacto, Google enviará notificaciones por correo electrónico a las cuentas asociadas a sus dispositivos. El sistema permitirá solicitar el reembolso online de forma sencilla. No es necesario presentar facturas de compra en la mayoría de los casos, ya que Google tiene el historial de activación de los dispositivos. Sin embargo, la paciencia será clave, ya que estos procesos suelen alargarse varios meses hasta que el dinero llega realmente al bolsillo del consumidor, probablemente hacia finales de este mismo año.
Es importante estar atentos a las estafas. Con 68 millones de dólares en juego, los ciberdelincuentes suelen aprovechar para enviar correos falsos pidiendo datos bancarios. El canal oficial será siempre a través de una web de administración de la demanda autorizada por el tribunal de San Jose. Recuerda que no te harás millonario —probablemente te lleves lo justo para un par de cafés—, pero el valor real aquí es el tirón de orejas a Silicon Valley sobre el respeto a la intimidad en el hogar.
El fin de una era para el Asistente de Google
Este acuerdo llega en un momento de transición total. Google está jubilando progresivamente su asistente tradicional para dar paso a Gemini, su nueva IA generativa. Este cambio no es casual; los problemas legales por las grabaciones accidentales han hecho que el modelo antiguo sea un lastre. La nueva arquitectura busca procesar más información directamente en el dispositivo (on-device) para evitar enviar tanto audio a la nube, reduciendo así el riesgo de que las conversaciones acaben en manos de terceros o anunciantes hambrientos de datos.
La lección para el usuario es clara: la comodidad de hablarle a una máquina tiene un precio en términos de privacidad. Aunque Google refuerce sus políticas, este acuerdo de 68 millones es un recordatorio de que siempre hay alguien (o algo) escuchando. La tecnología avanza, las leyes se adaptan y, al final, es el consumidor quien debe decidir si el control de su domótica vale lo que cuesta el silencio de su propia casa. Por ahora, nos quedamos con la pequeña satisfacción de ver cómo las grandes corporaciones, aunque sea a regañadientes, tienen que pagar por sus descuidos.







