martes, 27 enero 2026

«El heredero del iPhone»: Wall Street cree que las Meta Glasses llevarán la acción de Zuckerberg a los 1.100$

- ¿Son las Meta Glasses el secreto para que las acciones de Zuckerberg lleguen a los 1.000 dólares?
- Analizamos el potencial de Reality Labs y por qué los analistas ven en las gafas de IA el mismo éxito que Google Cloud.

Meta ha decidido que el futuro ya no está en las pantallas que sostenemos con las manos, sino en las que llevamos sobre el puente de la nariz. Las Meta Glasses con inteligencia artificial se han convertido en la gran apuesta de Mark Zuckerberg para diversificar un imperio que, hasta ahora, dependía casi exclusivamente de la publicidad en redes sociales. Aunque su división de hardware, Reality Labs, sigue quemando caja con pérdidas operativas de 4.400 millones de dólares, el crecimiento de los ingresos en un 70% interanual sugiere que el mercado está empezando a morder el anzuelo de la realidad aumentada.

Las Meta Glasses se perfilan como el motor de crecimiento a largo plazo para Meta, emulando la trayectoria que tuvo Google Cloud en su día. Pese a las pérdidas actuales, el respaldo de los analistas y el músculo financiero de Instagram y Facebook mantienen la acción con un potencial de subida del 24%.

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El espejo de Google Cloud: ¿estamos ante un gigante dormido?

La estrategia de Zuckerberg con sus gafas inteligentes está siendo comparada por los expertos de Wall Street con el desarrollo de la nube de Alphabet. Durante más de una década, Google Cloud fue un sumidero de dinero que arrojaba pérdidas trimestrales sistemáticas, pero hoy es el pilar que sostiene los márgenes de beneficio de la matriz. Meta está jugando exactamente el mismo partido de largo recorrido, asumiendo que el hardware de IA será el sustituto del smartphone en la próxima década.

A pesar de que los números de Reality Labs puedan asustar al inversor cortoplacista, la realidad es que los ingresos del segmento han escalado hasta los 470 millones de dólares. Lo que estamos viendo es la construcción de un ecosistema desde cero donde la inteligencia artificial integrada en monturas convencionales (gracias a su exitosa alianza con Ray-Ban) está logrando algo que las aparatosas gafas de realidad virtual no consiguieron: que la gente quiera llevarlas puestas por la calle.

La salud de hierro de las redes sociales financia la aventura

Lo que permite a Meta seguir invirtiendo miles de millones en «experimentos» es su extraordinario flujo de caja proveniente de Facebook, Instagram y WhatsApp. Con unos ingresos netos de explotación de 25.000 millones de dólares, la compañía ha registrado una mejora del 14,6% respecto al año anterior. Este excedente de capital es el que permite que Zuckerberg no tenga que dar explicaciones urgentes sobre la rentabilidad inmediata de sus gafas, ya que el negocio tradicional de publicidad sigue siendo una máquina de imprimir dinero.

Esta solvencia es la que mantiene la confianza de los inversores institucionales, que ven en Meta una empresa «doble»: una apuesta de valor por sus redes sociales y una opción de crecimiento disruptivo por su hardware. Mientras la competencia lucha por encontrar su sitio en la era post-cookie, Meta ha construido su propia autopista tecnológica. Es un movimiento defensivo y ofensivo a la vez que pocos gigantes de Silicon Valley pueden replicar con tanto éxito.

El veredicto de los analistas: ¿objetivo en los 1.117 dólares?

El consenso en los parqués es abrumadoramente optimista. De los 45 analistas que siguen de cerca el valor, 38 recomiendan comprar, situando el precio objetivo promedio por encima de los 820 dólares. Sin embargo, las previsiones más agresivas, como las de Barton Crockett de Rosenblatt Securities, disparan el valor de la acción hasta los 1.117 dólares. Este optimismo se basa en la creencia de que las Meta Glasses no son solo un accesorio, sino la puerta de entrada a una nueva plataforma de datos.

La clave del potencial de revalorización reside en el «margen de seguridad» que ofrece la cotización actual. Tras cerrar el lunes en los 672,23 dólares, la acción de Meta presenta indicadores técnicos mixtos pero con un RSI al alza en los 60 puntos, lo que indica un interés creciente de los compradores. La IA ya no es solo una palabra de moda en los informes de resultados; en el caso de Meta, se está materializando en un producto físico que los analistas consideran el catalizador definitivo.

El desafío operativo: pérdidas estables en un entorno hostil

No todo es un camino de rosas en Menlo Park. Las pérdidas de 4.400 millones de dólares en un solo trimestre en el área de Reality Labs son una cifra que tumbaría a cualquier otra empresa. Sin embargo, la métrica que vigilan los fondos de inversión es la estabilidad de estas pérdidas: mientras los ingresos suben un 70%, los números rojos se mantienen planos, lo que indica que Meta está ganando eficiencia operativa en la fabricación y distribución de sus dispositivos de IA.

El reto para 2026 será demostrar que las Meta Glasses pueden dar el salto del mercado «early adopter» al gran público. Si logran convertirse en un objeto de deseo masivo, el apalancamiento operativo será brutal. La empresa ha dejado de ser una simple red social para convertirse en una compañía de computación espacial, y ese cambio de identidad es el que va a determinar si Zuckerberg se corona como el visionario de la década o como el hombre que gastó una fortuna en un sueño prematuro.

¿Es el momento de entrar en Meta?

Desde un punto de vista técnico, la acción se encuentra rodeada por sus medias móviles de 70 y 200 periodos, una zona de consolidación que suele preceder a movimientos fuertes. Con el MACD rozando el nivel de cero y buscando cruzar al alza, muchos inversores ven en este nivel los 670 dólares un punto de entrada atractivo antes de que las gafas inteligentes empiecen a computar positivamente en el balance. La apuesta es clara: comprar el presente de las redes para ganar el futuro de la visión artificial.

La conclusión de los expertos es que Meta ya es una opción de compra sólida incluso sin el éxito total de sus gafas. Pero si las Meta Glasses logran traccionar como lo hizo Google Cloud, el precio actual de la acción parecerá una ganga en retrospectiva. Estamos en la antesala de un cambio de paradigma en la interacción humano-máquina, y Meta es la que tiene las cartas más altas de la partida. El tiempo dirá si las gafas son el impulso definitivo o solo un accesorio de lujo en un balance impecable.


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