martes, 27 enero 2026

Los costes energéticos de todos los sectores europeos podrían desplomarse para 2032 

La entrada masiva de oferta de gas natural licuado va a favorecería el desarrollo de industrias electrointensivas como el acero.

Esta es la conclusión de una reciente nota de Wood Mackenzie que apunta a un gran descenso de los costes energéticos a nivel europeo por la entrada de una nueva ola de gas natural licuado (GNL). Wood Mackenzie estima que la reducción de esos costes tendría un valor de 39.000 millones de euros para 2032,  generando un ahorro acumulado de 180.000 millones de euros, que equivale al 1% del PIB actual de la UE. 

En este sentido, la consultora especializada apunta a que la demanda energética tanto de gas como de electricidad ha experimentado un descenso desde 2021 de un 21% y 4%, respectivamente, una contracción que la nota atribuye más hacia los altos precios y al contexto económico volátil en el que nos encontramos. 

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No obstante, Wood Mackenzie prevé que se revierta esta situación, y que los precios del gas en Europa se reducirán casi a la mitad para 2030, en comparación con los niveles de 2025, ya que la oferta global de GNL crecerá más rápido que la demanda. No obstante, a pesar de que los precios puedan repuntar después de ese periodo, los analistas apuntan que podrían quedarse en una medida de 24 €/MWh, una cifra que podría bajar más si el gas ruso vuelve a Europa gracias a una hipotética paz y estabilización de la situación entre Rusia y Ucrania.

El gas natural licuado marcará los costes futuros de la energía

Por otro lado, la entrada de una oferta elevada de gas natural licuado hacia Europa, junto a la expansión de los centros de datos en Estados Unidos va a propiciar un aumento de la demanda de este suministro en un 40% dentro del gigante americano. Esto se traduce en un aumento del precio para el consumidor local, pero una rebaja para el europeo. 

Esta ventaja hacia Europa es beneficiosa para sectores muy intensivos energéticamente como es el caso de la producción de hierro y acero, que según apunta la nota,  estuvo a la defensiva durante años, junto a la producción química. Debido al acceso a una energía más barata, el informe sostiene que podría transmitir firmeza a los mercados europeos. 

Grafico de reduccion de coste de energia por sectores Merca2.es
Gráfico de reducción de coste de energía por sectores. Fuente: Wood Mackenzie

En el caso de otros sectores como el farmacéutico o la industria alimentaria los analistas señalan que podrían recuperar terreno, o incluso acelerar la producción y captar una mayor cuota en los mercados internacionales. 

Por otro lado, la caída de los precios energéticos también favorece a unas infraestructuras que según apuntaba un informe de NTT DATA, van a marcar un gran pico en la demanda internacional de energía: los centros de datos y la inteligencia artificial. En este sentido, al contar con unas fuentes de energías más asumibles económicamente, Europa podría triplicar sus instalaciones de centros de datos para 2035. No obstante, la línea de proyectos planificados aún no ilustra esa realidad que adelantan los analistas de Wood Mackenzie. 

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No obstante, a pesar de estas caídas de costes energéticos, el informe apunta a que existen otros factores que, aún con energías baratas, frenan la competitividad europea. En este sentido, destaca el precio elevado por los permisos contemplados en el EU ETS, al igual que los altos costes de inversión de tecnologías y recursos de bajas emisiones de carbono como es el caso del desarrollo del hidrógeno verde o las tecnologías CCUS o de captura de carbono. 

En definitiva, la entrada de una nueva oleada de gas natural licuado va a ser un fenómeno que va a favorecer a los mercados europeos, permitiendo la operación cómoda de industrias intensivas energéticamente como el acero; además de infraestructuras críticas para el desarrollo como es el caso de los centros de datos. La entrada de esta fuente de energía en grandes cantidades y barata, permitiría, según el informe, un ahorro de 180.000 millones de euros, aunque habrá que ver si las políticas medioambientales y su constante evolución actúan más como una ayuda y no como un elemento que encarezca los costes de desarrollo.


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