lunes, 26 enero 2026

2025 cierra con un mercado de materias primas dividido cuando se necesita estabilidad 

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte de que la escasez de materiales estratégicos como el cobre será un factor determinante para el desarrollo de economías más sostenibles

El 2025 llegó a su fin con un mercado de materias primas claramente fragmentado. Esta es la principal conclusión de la última nota de T. Rowe Price, que destaca cómo distintos activos (desde el oro y el cobre hasta el petróleo y el gas) siguieron trayectorias divergentes en un entorno marcado por la volatilidad macroeconómica y la necesidad de una mayor estabilidad a largo plazo. 

Las materias primas son un mercado en constante cambio 

Según la nota firmada por Rick de los Reyes, Portfolio Manager en T. Rowe Price, 2025 fue un año especialmente positivo para los metales preciosos. Tanto el oro como la plata alcanzaron máximos históricos, impulsados por su papel tradicional como activos refugio y por las expectativas de un ciclo de tipos de interés más bajos. Las persistentes preocupaciones inflacionarias y la creciente probabilidad de tasas de interés reales negativas reforzaron el atractivo de estos metales, que consolidaron su posición dentro de las carteras de inversión.

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A pesar de este fuerte comportamiento, la gestora mantiene una postura neutral sobre el oro, priorizando la selección de compañías bien posicionadas frente a una inversión directa en el metal, especialmente aquellas alineadas con tendencias estructurales de largo plazo.

Los minerales críticos: El nuevo arma estratégica que determinará la transición energética

Por otro lado, en cuanto a los metales industriales, durante los últimos compases de 2025, el informe reporta un comportamiento sólido. En este sentido, el material que más protagonizó en subidas fue el cobre, respaldado por una oferta estructuralmente limitada y por la inversión continua vinculada a la electrificación, las energías renovables y el desarrollo de infraestructuras para la transición energética.

En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte de que la escasez de materiales estratégicos como el cobre será un factor determinante para el desarrollo de economías más sostenibles. Según sus estimaciones, para 2035 podría producirse un déficit de cobre cercano al 30%, lo que subraya su creciente relevancia estratégica y refuerza el argumento de precios más firmes a largo plazo.

El petróleo: ruido a corto plazo, estabilidad en el largo

En el caso del petróleo, el analista apunta a que 2025 cerró como un año volátil en cuanto a sus precios. Actualmente, debido a los recientes sucesos como la intervención estadounidense en Venezuela y las inestabilidades dentro de Oriente Próximo, podrían prolongar más la volatilidad de los precios del crudo, ya que estos se encuentran constantemente oscilando entre subidas y bajadas, como reacción a los últimos movimientos del terreno geopolítico. 

Por lo que, a pesar del ruido de corto plazo, el analista apunta a que “la creencia de que la demanda sostenida, el crecimiento desacelerado de la productividad y la disciplina continua de capital entre los productores respaldan un entorno de precios más firme a largo plazo.” 

En el caso del gas, no es diferente a la fragmentación que han experimentado otras materias primas durante 2025. En este sentido, se refleja una división entre el mercado americano donde el Henry Hub experimentó repuntes en sus precios debido a una mayor demanda destinada a exportaciones y factores estacionales; mientras que en el caso europeo se observó una tendencia a la baja en sus precios, gracias a la entrada de importaciones gas natural licuado que aliviaron las tensiones de suministro. 

En definitiva, el panorama de las materias primas parece que sigue siendo cambiante y volátil en un entorno que requiere de una cierta estabilidad para lograr cumplir las metas de desarrollo sostenible. En este sentido, será crucial vigilar los minerales estratégicos como el cobre, que ya en 2025 han empezado a reportar subidas o los constantes cambios en el petróleo que según sostiene el analista podrán alcanzar la estabilidad en el largo plazo. Por lo que habrá que estar a la espera y ver cómo evoluciona el mercado de las materias primas a lo largo del año. 


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