Si algo nos ha enseñado este último ejercicio es que el dinero viejo nunca duerme y, cuando despierta, lo hace para reivindicar la calidad de los maestros clásicos por encima de las tendencias efímeras. El año 2025 no será recordado por el arte emergente ni por los NFTs, sino por la solidez incontestable de la pintura barroca y las piezas de alta época que han liderado la tabla de cotizaciones.
Los coleccionistas han hablado claro en las salas de Madrid y Barcelona, apostando por obras seguras, inéditas y con trazabilidad impecable. De hecho, resulta fascinante observar cómo el gusto por la escuela española e italiana ha desplazado a otras categorías que parecían intocables hace apenas dos temporadas.
¿Quién esperaba el «pelotazo» del Luca Giordano inédito?
Nadie podía imaginar en enero que un lienzo inédito de Luca Giordano, el Combate de las amazonas, se convertiría en la pieza más cara vendida en España durante todo el 2025. La casa Abalarte dio el golpe sobre la mesa en diciembre al adjudicar esta obra por 854.000 euros, una cifra que desató la euforia en la sala y pulverizó las estimaciones más optimistas de los conservadores.
La pintura, que había permanecido oculta al gran público, demuestra que el mercado tiene una sed insaciable de «descubrimientos» frescos que no han circulado previamente. Lo cierto es que la calidad técnica de la composición napolitana justificaba cada euro de la puja, recordando a los inversores que las grandes oportunidades todavía aparecen cuando menos se espera.
La Roldana conquista al Estado por partida doble
Si Giordano puso la cifra récord, la escultora barroca Luisa Roldán, conocida como «La Roldana», puso la emoción institucional al colocar dos obras maestras en el podio de los remates más altos del año con 335.500 euros cada una. Es una excelente noticia ver cómo el Ministerio de Cultura ejerció su derecho de tanteo para asegurar que estas piezas se queden en el patrimonio público.
Ambas terracotas, El Descanso en la huida a Egipto y La Virgen aprendiendo a leer, irán destinadas respectivamente al Museo del Prado y al Museo Nacional de Escultura de Valladolid. No cabe duda de que el reconocimiento tardío a las mujeres artistas está corrigiendo precios y colocando a figuras como La Roldana en el lugar financiero que merecían desde hace siglos.
Un manuscrito de Ptolomeo que vale su peso en oro
No solo de óleos y esculturas vive el mercado secundario, y la prueba fehaciente fue la venta en Ansorena de la Geographia de Claudio Ptolomeo por unos impresionantes 295.000 euros. Este incunable de 1508 no es un libro cualquiera, ya que su rareza bibliográfica atrajo a inversores internacionales dispuestos a pelear hasta el último tramo de la subasta.
Lo que hacía especial a este ejemplar eran las notas manuscritas de Francisco Lobato del Canto, un detalle que añade una capa de historia humana irresistible para los bibliófilos más exigentes. Queda patente que el coleccionismo de papel antiguo mantiene una salud de hierro en España, capaz de competir de tú a tú con las grandes firmas pictóricas cuando la pieza es excepcional.
Zóbel y Casas mantienen el tipo en el siglo XX
Aunque el Barroco ha sido el rey indiscutible, el siglo XX español ha tenido en Fernando Zóbel y Ramón Casas a sus mejores valedores para no desaparecer del top 10 anual. El pintor filipino sigue siendo un valor seguro, y su Vista XIX alcanzó los 274.500 euros en Fernando Durán, demostrando que la abstracción lírica de la escuela de Cuenca no ha tocado techo todavía.
Por su parte, Ramón Casas rozó los 290.000 euros con su Manola con mantilla blanca, una obra que encapsula perfectamente el casticismo elegante que tanto gusta a la burguesía catalana y madrileña. A pesar de los vaivenes del gusto contemporáneo, parece evidente que ciertos nombres modernos funcionan como un cheque al portador en cualquier temporada de subastas.
¿Es el regreso definitivo de los Maestros Antiguos?
Al analizar los datos fríos de 2025, la conclusión es que el mercado español se está «reseteando» hacia valores más tradicionales y menos especulativos tras la fiebre post-pandemia. Los expertos coinciden en que la seguridad que ofrece un maestro antiguo certificado es ahora mismo superior al riesgo de apostar por artistas vivos con precios inflados artificialmente.
Este giro hacia la calidad histórica y el rigor académico podría marcar la tendencia para el 2026, donde se espera que salgan a la luz más colecciones privadas de familias nobles. Y es que, al final del día, una buena pintura de los siglos XVII o XVIII sigue siendo la moneda de cambio más respetada en el ecosistema del arte nacional.







