sábado, 24 enero 2026

Carlos de Elena, experto en neuroarquitectura: “Una casa mal diseñada puede generar el mismo estrés que una jornada laboral intensa”

- La neuroarquitectura revela que el espacio que habitas también influye en tu bienestar.

A veces pensamos que una casa es solo un lugar donde vivimos. Cuatro paredes, una lámpara, un sofá, ya está. Pero… ¿y si el entorno fuera mucho más que decoración?

Carlos de Elena, diseñador y una de las voces más interesantes en esta disciplina, lo dice sin rodeos: la belleza no es un lujo, es una necesidad humana. Y cuanto más lo escuchas, más sentido tiene. Porque todos hemos sentido alguna vez esa calma inexplicable al entrar en un lugar acogedor… o esa incomodidad sorda en un espacio frío y vacío.

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Biofilia: por qué la naturaleza nos calma tanto

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La neuroarquitectura recuerda que un espacio puede sanar o desgastar. Fuente: IA

Uno de los pilares de esta disciplina es la biofilia. Suena técnico, pero en el fondo es algo muy sencillo: los seres humanos tenemos una afinidad innata por la naturaleza.

Nuestro cerebro está programado para relajarse cuando ve verde, agua, luz natural, texturas orgánicas. Es como si, de alguna manera, el cuerpo recordara su origen.

Carlos de Elena lo resume así: “La biofilia defiende que tenemos una afinidad innata hacia la naturaleza y hacia otras formas de vida”.

Por eso el diseño biofílico intenta traer esa sensación al interior: plantas, materiales vivos como madera o arcilla, luz que cambia durante el día, formas suaves… pequeños detalles que le dicen al cerebro: aquí puedes bajar la guardia.

El “minimalismo capitalista” y los cubos blancos que cansan

Una casa mal disenada 4 Merca2.es
La naturaleza dentro de casa le dice al cerebro: aquí estás a salvo. Fuente: IA

Aquí Carlos hace una crítica bastante potente (y muy actual). Habla del “minimalismo capitalista”, esos espacios modernos que parecen perfectos en Instagram pero que, en la vida real, se sienten… vacíos.

“Son cubos blancos que no le vienen nada bien a nuestro cerebro”, dice.

Y tiene sentido. Porque el cerebro humano necesita complejidad, pero una complejidad ordenada. El caos agota, sí. Pero la simplicidad extrema también resulta antinatural, como si faltara algo esencial.

Cuando todo es blanco, liso, sin textura, sin historia… el espacio se vuelve un poco inhóspito. Y ahí aparecen el estrés, la desconexión, esa sensación de no terminar de descansar nunca.

En el fondo, muchas veces se construye más pensando en abaratar costes que en cuidar a las personas.

Diseñar para sentirnos seguros: refugio y perspectiva

Una casa mal disenada 3 Merca2.es
La luz, las texturas y el orden también regulan tus emociones. Fuente: IA

Para contrarrestar esto, De Elena propone aplicar estrategias basadas en los llamados 15 patrones del diseño biofílico, desarrollados por Bill Browning. Pero más allá de la teoría, la idea es muy humana:

crear espacios que nos hagan sentir protegidos y vivos.

Por ejemplo, a nivel evolutivo, el cuerpo se relaja cuando tiene una vista abierta hacia delante… y la espalda resguardada. Como cuando estás en una cafetería y eliges instintivamente sentarte pegado a la pared. No es casualidad.

Carlos lo explica así: “Donde más seguros nos sentimos es si tenemos una visión clara y si tenemos protegida la espalda”.

Refugio y perspectiva. Algo tan primitivo, y tan actual.

La ciencia lo confirma: el entorno cura de verdad

Una casa mal disenada 1 Merca2.es
Un hogar acogedor puede convertirse en medicina cotidiana. Fuente: IA

Esto no es solo poesía arquitectónica. Hay datos.

En hospitales, los pacientes con vistas a la naturaleza tienen estancias un 8% más cortas y necesitan hasta un 20% menos de analgésicos. Es decir: mirar árboles puede acelerar la recuperación.

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En oficinas ocurre algo parecido. Pequeños estímulos naturales, como la luz cambiante o el movimiento de hojas, generan microdescansos cognitivos que restauran la atención. El cerebro respira un segundo, aunque no te des cuenta.

Y luego están los ritmos circadianos: la luz natural durante el día y menos pantallas de noche ayudan a regular sueño, energía y hormonas. El cuerpo necesita ese reloj interno más que cualquier suplemento.

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