jueves, 22 enero 2026

«La Guerra de las Galaxias» entre Elon Musk y Jeff Bezos ha comenzado

- El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha anunciado a través de Blue Origin el lanzamiento de TeraWave, una red de 5.400 satélites diseñada para competir con Starlink de Elon Musk, ofreciendo una conexión ultrarrápida exclusiva para gobiernos y grandes empresas a partir de 2027

La guerra de los cielos ha entrado en una fase crítica con el anuncio de Jeff Bezos y su compañía aeroespacial, Blue Origin. Tras años de dominio casi absoluto por parte de SpaceX, el gigante de Amazon rompe su silencio para presentar una red de satélites que promete velocidades hasta ahora inimaginables, desafiando directamente la hegemonía de Elon Musk y su red Starlink.

Este movimiento no es solo una competencia comercial, sino una carrera por el control de la infraestructura de datos global del futuro.

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El magnate Jeff Bezos ha sacudido la industria aeroespacial al anunciar TeraWave, la nueva red de satélites de Blue Origin que competirá directamente con Starlink. Con el despliegue previsto de más de 5.400 satélites, esta infraestructura busca ofrecer una conectividad sin precedentes, centrada en sectores críticos como los centros de datos, grandes corporaciones y gobiernos, marcando una distancia clara con los servicios orientados al consumidor final.

El órdago de los 6 terabits por segundo

La gran promesa de TeraWave no reside solo en el número de dispositivos en órbita, sino en una capacidad de transmisión que dejaría obsoletos a los servicios actuales. Según Blue Origin, su red permitirá alcanzar velocidades de hasta 6 terabits por segundo, una cifra astronómica que supera con creces cualquier oferta comercial satelital disponible hoy en día. Esta potencia está diseñada para mover volúmenes masivos de datos entre continentes con una latencia mínima, algo vital para la inteligencia artificial y la computación en la nube.

Aunque Starlink mantiene una ventaja numérica aplastante en cuanto a satélites activos, la propuesta de Bezos se enfoca en la calidad y el nicho corporativo de alto valor. Muchos analistas consideran que esta estrategia evita la saturación del mercado doméstico para centrarse en donde realmente reside el músculo financiero: la infraestructura estatal y empresarial. Esta especialización técnica podría convertir a Blue Origin en el proveedor preferente para misiones de defensa y redes de datos críticas de escala global.

Una competencia que nace en casa: TeraWave frente a Leo

Resulta paradójico que el principal rival de Blue Origin, más allá de Musk, sea la propia Amazon con su proyecto Leo. Mientras que la compañía de comercio electrónico busca conectar a particulares en zonas remotas, TeraWave operará como una red de autopistas de datos para el sector profesional. Esta bicefalia de Bezos le permite atacar dos frentes simultáneos: el acceso universal a internet y la gestión de datos a nivel industrial, blindando su influencia en el espacio.

El proyecto Leo ya cuenta con 180 satélites en funcionamiento y planea alcanzar los 3.000, pero su arquitectura técnica es menos ambiciosa que la de su «hermano mayor» aeroespacial. Al separar ambas misiones, Bezos diversifica el riesgo tecnológico y financiero de sus inversiones espaciales, asegurando que Blue Origin sea percibida como una entidad puramente tecnológica y de infraestructuras pesadas. Esta división de roles será clave para evitar conflictos de intereses y regulaciones antimonopolio más estrictas en el futuro.

El fin del monopolio de SpaceX en los aterrizajes

El anuncio de TeraWave llega apenas meses después de que Blue Origin lograra un hito técnico fundamental: aterrizar con éxito un cohete sobre una plataforma flotante. Este logro, que solo SpaceX había conseguido realizar anteriormente, valida la capacidad operativa de la compañía para realizar lanzamientos frecuentes y rentables. La reutilización de cohetes es la pieza que faltaba en el puzzle de Bezos para que el despliegue de 5.400 satélites sea económicamente viable.

Sin esta capacidad de retorno, el coste de poner en órbita una constelación tan densa sería inasumible incluso para el hombre más rico del mundo. Al dominar el aterrizaje vertical, Blue Origin entra en el exclusivo club de la eficiencia aeroespacial, permitiendo que el calendario de lanzamientos de TeraWave, previsto para finales de 2027, sea algo más que una promesa sobre el papel. La fiabilidad técnica de sus propulsores New Glenn será el siguiente examen crítico para la compañía.

El espacio como escaparate de las élites

A pesar de los avances tecnológicos, la imagen de Blue Origin no ha estado exenta de críticas feroces por sus vuelos turísticos de lujo. Misiones recientes con tripulaciones compuestas íntegramente por celebridades han sido calificadas como una muestra de desconexión social en tiempos de crisis económica global. Esta percepción de «juguete para multimillonarios» es un lastre comunicativo que la empresa intenta sacudirse ahora mediante el enfoque serio y profesional de la red TeraWave.

La transición de los vuelos suborbitales de 11 minutos a la construcción de una red de comunicaciones global es un movimiento estratégico para ganar respetabilidad. Blue Origin necesita demostrar que su tecnología tiene una utilidad social y económica real más allá del entretenimiento para las élites de Silicon Valley. TeraWave es, en esencia, la prueba de fuego para demostrar que el sueño espacial de Bezos tiene cimientos sólidos y una visión a largo plazo para la humanidad.

La fecha marcada en el calendario: 2027

El despliegue oficial de los satélites TeraWave comenzará a finales de 2027, lo que otorga a Starlink un margen de casi dos años para consolidar su dominio. Sin embargo, la industria sabe que Bezos juega a largo plazo, invirtiendo cantidades ingentes de su fortuna personal para asegurar que su tecnología sea superior cuando llegue el momento. La batalla por la soberanía de los datos espaciales no ha hecho más que empezar, y las armas son la velocidad y la capacidad.

La pregunta que queda en el aire es si el mercado global podrá sostener tantas megaconstelaciones de satélites compitiendo por el mismo espectro y espacio orbital. Con miles de nuevos dispositivos surcando los cielos, la gestión del tráfico espacial y los desechos se convertirá en el próximo gran desafío para ambos magnates. Por ahora, el duelo está servido: Musk tiene la cantidad y la ventaja del pionero, pero Bezos acaba de poner sobre la mesa la promesa de la velocidad absoluta.


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