jueves, 22 enero 2026

Rodrigo Garrobo (35), culturista profesional: “Comer, dormir y entrenar es la base; los suplementos vienen después, no antes”

- Entrenar con cabeza, cuidar la salud y entender el cuerpo como un proyecto a largo plazo.

Entrenar con cabeza es entender que el progreso empieza mucho antes del gimnasio. Para Rodrigo Garrobo, el culturismo nunca ha sido solo levantar peso y mirarse al espejo. Es otra cosa. Algo más profundo. Una disciplina que, cuando se practica con cabeza, acaba convirtiéndose en una escuela de autocontrol, constancia y equilibrio entre lo que piensa la mente y lo que hace el cuerpo. Lejos del ruido y los tópicos que rodean a este deporte, Garrobo defiende una visión honesta, casi artesanal, donde la salud no es un añadido, sino el punto de partida. Y la mente, por encima de todo, es la herramienta clave.

Resulta curioso —y refrescante— escuchar este mensaje de alguien que, además, es dueño de una tienda de nutrición deportiva. Pero él lo dice sin rodeos: no hay suplementos imprescindibles. “Comer, dormir, descansar y entrenar”, repite como un mantra sencillo, casi aburrido de lo obvio. Y, sin embargo, ahí está la base de todo. A partir de eso, los suplementos pueden ayudar, sí, pero jamás reemplazar lo esencial. Como intentar pintar una casa sin cimientos.

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Suplementación con criterio, no por impulso

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El culturismo entendido como una herramienta de autocontrol y salud, no solo de estética. Fuente: IA

Aquí Garrobo se pone especialmente firme. La suplementación, insiste, no debería ser fruto del impulso ni del “me han dicho que va bien”. Tiene que tener un propósito claro y encajar en uno de tres objetivos concretos: salud, estética o rendimiento. Y, sobre todo, debe apoyarse en datos reales. Analíticas, seguimiento médico, sentido común. Parece básico, pero no siempre se aplica.

Entre todos los suplementos, hay uno que destaca sin discusión: la creatina. No solo por su impacto en la fuerza o la recuperación muscular, sino también por algo que suele sorprender a muchos, sus beneficios a nivel cognitivo, especialmente en memoria y rendimiento mental. Ahora bien, Garrobo lanza una advertencia clara: no es magia. Sin una buena alimentación y un entrenamiento bien planteado, la creatina no hace milagros. Ayuda, acompaña, suma… pero no sustituye.

Junto a ella, menciona los aminoácidos esenciales como apoyo durante entrenamientos exigentes, y los hidratos de asimilación rápida —como la ciclodextrina— para evitar esos bajones de energía que te dejan “vacío” a mitad de sesión. Cuando el foco está en la salud interna, prioriza sin dudar productos como el Omega 3 o el aceite de krill, incluso por delante de la ganancia muscular. Porque, al final, si la salud falla, todo lo demás se tambalea.

Dopaje, espectáculo y una conversación incómoda

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Entrenar con cabeza implica escuchar al cuerpo y respetar sus tiempos. Fuente: IA

Hay temas que muchos prefieren esquivar. Garrobo no. El dopaje en el culturismo profesional es uno de ellos. Lo aborda sin rodeos y con una crítica clara a la hipocresía colectiva. Se exigen físicos extremos, marcas imposibles y espectáculos cada vez más llamativos, pero se señala con el dedo cualquier ayuda externa.

En su opinión, esta doble moral empuja a muchos atletas a tomar decisiones peligrosas, sin información ni control. Por eso defiende la regulación bajo supervisión médica, no como una apología, sino como una forma de reducir riesgos y evitar auténticas locuras. Eso sí, deja algo cristalino: ninguna sustancia sustituye el trabajo. El sacrificio diario, la disciplina y los años de constancia siguen siendo la base real. Lo que se toma puede influir, pero no crea el esfuerzo desde cero. Nunca lo ha hecho.

Cuerpos distintos, caminos distintos

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La suplementación suma solo cuando la base está bien construida. Fuente: IA

Durante la entrevista también aparece una cuestión clave: las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres en el culturismo. Aunque el estilo de vida es similar —entrenar, comer bien y descansar—, la biología marca matices importantes. Los hombres suelen generar masa muscular con mayor facilidad por la testosterona, mientras que las mujeres, en general, toleran mejor grandes volúmenes de entrenamiento y se recuperan antes.

Garrobo explica además que existen múltiples categorías femeninas —Bikini, Wellness, Figure, entre otras—, cada una con cánones estéticos distintos, lo que obliga a adaptar tanto el entrenamiento como la preparación. No hay un único camino válido. Y entender eso evita muchas frustraciones.

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