jueves, 22 enero 2026

«Beatriz Luengo confesó su frustración con UPA Dance después de años en silencio»: La cantante revela los secretos del fenómeno televisivo

La cantante y compositora española sorprendió al confesar públicamente su arrepentimiento por haber participado en UPA Dance, el grupo musical derivado de Un Paso Adelante. Tras años guardando silencio, Beatriz Luengo reveló que aquella experiencia le costó un precio emocional muy alto. Sus declaraciones han reabierto el debate sobre la industria musical española de principios de los 2000.

Beatriz Luengo marcó a toda una generación con su papel de Lola en la serie Un Paso Adelante, convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de la televisión española de principios de siglo. La madrileña conquistó al público con su talento para el baile, la interpretación y el canto, creando un personaje inolvidable que trascendió la pantalla.

Sin embargo, lo que parecía una carrera de ensueño escondía una frustración silenciosa que la artista guardó durante años. En varias entrevistas concedidas años después del fenómeno televisivo, la compositora se sinceró sobre aspectos de aquella etapa que nunca habían salido a la luz, revelando una cara muy distinta de aquel éxito arrollador.

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El peso de pertenecer a UPA Dance

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La cantante confesó sentir un profundo arrepentimiento por haber formado parte de UPA Dance, el grupo musical formado por los protagonistas de la serie junto a Pablo Puyol, Miguel Ángel Muñoz, Mónica Cruz y Silvia Marty. Aunque la serie representó lo mejor que le había pasado en la vida, el proyecto musical supuso una carga completamente diferente.

Beatriz explicó que el estilo musical de UPA Dance no conectaba con su esencia artística, sintiéndose atrapada en un concepto comercial que no representaba su verdadera identidad. El precio que tuvo que pagar en su propio país por algo que no tenía que ver con ella le resultó excesivo y doloroso.

Tras la separación del grupo, la artista atravesó un bajón emocional considerable, admitiendo que cometió numerosos errores al no saber gestionar aquella transición. Por ello, tomó la decisión radical de marcharse a Francia para reinventarse completamente y encontrar su propio camino musical.

La falta de libertad creativa que marcó su frustración

✓ La cantante nunca fue consultada sobre sus preferencias artísticas en UPA Dance
✓ El proyecto musical se configuró sin participación creativa de los integrantes
✓ Beatriz valoraba enormemente su libertad para tomar decisiones artísticas
✓ Todos los miembros tenían capacidades para aportar e involucrarse creativamente

La madrileña reveló que lo que más le dolió fue la ausencia total de libertad creativa en el proyecto. Según sus propias palabras, si les hubieran preguntado qué querían hacer y les hubieran permitido involucrarse en el proceso creativo, la experiencia habría sido completamente diferente.

Beatriz siempre ha sido muy firme defendiendo su necesidad de libertad artística, aplicando con los demás el mismo respeto que demanda para ella. Esta filosofía chocó frontalmente con la mecánica industrial de UPA Dance, donde las decisiones se tomaban sin contar con la opinión de los artistas.

De la etiqueta de UPA Dance a compositora de Grammy

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Lejos de rendirse ante la adversidad, Beatriz Luengo construyó una carrera musical impresionante tras alejarse del grupo. La artista se estableció en Francia, donde comenzó a actuar en bares con un DJ, un cajón y un pequeño micrófono, reconstruyendo su identidad artística desde cero.

Su talento como compositora y letrista la llevó a convertirse en una de las creadoras más cotizadas del mercado latino. Poco a poco, su nombre empezó a sonar en los círculos correctos de Miami y Los Ángeles, forjando colaboraciones con artistas latinos de renombre que cimentaron su nueva carrera.

La capacidad de Beatriz para crear melodías pegadizas y letras con alma le abrió las puertas de los estudios de grabación más importantes. Su trabajo como compositora le valió una nominación al Grammy Latino en 2012 como Mejor álbum pop vocal contemporáneo, un reconocimiento que jamás habría conseguido permaneciendo atada a la etiqueta de UPA Dance.

La dualidad artística que define su música actual

La cantante ha encontrado su equilibrio creativo explorando dos universos musicales completamente distintos. Por un lado, cuando compone sobre beats electrónicos busca el empoderamiento, creando melodías con métricas bailables que desplazan la voz de manera rítmica.

Por otro lado, cuando trabaja sobre instrumentos orgánicos, Beatriz Luengo se adentra en territorios más introspectivos, buscando los acordes menores y las melodías que conectan con emociones profundas. Esta dualidad le ha permitido desarrollar una versatilidad única en el panorama musical español.

La artista ha conseguido lo que parecía imposible tras el fenómeno de Un Paso Adelante: construir una carrera sólida y respetada basada exclusivamente en su talento. Su reinvención la ha convertido en un referente para quienes buscan liberarse de etiquetas impuestas y encontrar su propia voz artística.

El legado complejo de Un Paso Adelante

Beatriz no guarda rencor hacia aquella etapa que la catapultó a la fama, reconociendo que Un Paso Adelante fue perfecto e inmejorable como experiencia televisiva. La serie arrasó no solo en España, sino también en Francia e Italia, convirtiéndose en un fenómeno comparable a lo que años después sería La Casa de Papel.

Sin embargo, la artista lamenta que no hubiera una mayor protección o estrategia de gestión de carrera para los jóvenes actores que protagonizaron aquel éxito. La falta de una campaña de promoción adecuada y de asesoramiento profesional dejó a muchos de ellos en una situación vulnerable tras el fin de la serie.

Hoy, con la perspectiva que dan los años, Beatriz Luengo representa un ejemplo de resiliencia y reinvención en la industria musical española. Su honestidad al confesar la frustración vivida con UPA Dance ha abierto un debate necesario sobre cómo la industria del entretenimiento gestiona el talento joven y las consecuencias de encasillar artistas en proyectos comerciales sin ofrecerles libertad creativa.


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