jueves, 22 enero 2026

«Dejé el ayuno intermitente después de 5 años»: Oriol Roda, especialista en salud, revela por qué las técnicas que promocionan están obsoletas en 2026

El objetivo no es maximizar cada marcador biológico mediante intervenciones agresivas, sino encontrar un equilibrio personalizado que se pueda mantener durante décadas sin sacrificar bienestar mental ni relaciones sociales.

Oriol Roda, referente español en divulgación sobre salud y bienestar, ha sorprendido a su audiencia con un anuncio que marca un giro radical en su filosofía personal. Después de cinco años practicando y promocionando el ayuno intermitente junto con otras técnicas como las duchas frías, el especialista ha decidido abandonar estas prácticas que popularizó entre miles de seguidores.

Este cambio de paradigma cobra especial relevancia en enero de 2026, cuando cada vez más estudios científicos cuestionan la efectividad universal de métodos que fueron tendencia entre 2020 y 2023. La decisión de Roda abre un debate necesario sobre la individualización en salud y los riesgos de aplicar protocolos rígidos sin considerar las circunstancias personales de cada individuo.

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El agotamiento detrás de cinco años de restricción

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Roda ha confesado que llegó un momento, antes del verano de 2025, en el que se sintió completamente agotado. Durante años había seguido protocolos estrictos de ayuno 16/8, evitando el desayuno o la cena para cumplir con ventanas de alimentación reducidas. Sin embargo, esta rigidez comenzó a pasar factura a su bienestar físico y emocional.

La experiencia del divulgador refleja lo que muchos expertos ya venían advirtiendo: el ayuno intermitente puede generar estrés crónico cuando se practica sin considerar las señales del cuerpo. Durante 2025, Roda transitó hacia un patrón más flexible, permitiéndose desayunar, comer y cenar según sus necesidades reales. El resultado fue una reducción significativa de la culpa alimentaria y una mejora en su calidad de vida.

Este testimonio coincide con investigaciones recientes que señalan cómo los protocolos horméticos extremos pueden elevar los niveles de cortisol de forma sostenida. Cuando el organismo interpreta el ayuno como una amenaza constante, el metabolismo se ralentiza y paradójicamente se dificulta la pérdida de peso que muchos buscan con esta práctica.

Protocolos que funcionan para unos pero no para todos

Individualización metabólica: cada persona responde diferente según su edad, sexo y estado hormonal

Contexto de estrés: combinar ayuno con situaciones vitales complicadas amplifica efectos negativos

Señales de alerta: fatiga crónica, irritabilidad y problemas de concentración indican inadaptación

Flexibilidad necesaria: rigidez en protocolos genera más daño que beneficio a largo plazo

El caso de Roda ilustra una realidad que la ciencia de la salud nutricional reconoce cada vez más: no existe una solución universal. Lo que funciona brillantemente para una persona puede resultar contraproducente para otra con diferente composición corporal, historial médico o circunstancias vitales. La clave reside en la escucha activa del propio organismo.

Las duchas frías también quedan atrás

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Junto al ayuno intermitente, Roda también abandonó la práctica diaria de exposición al frío mediante duchas gélidas. Esta técnica ganó popularidad entre 2020 y 2023 como método para fortalecer el sistema inmunológico y aumentar la resistencia mental. El divulgador la había incorporado como parte de su rutina de intervenciones horméticas.

La hormesis se refiere a estresar moderadamente al cuerpo para que responda fortaleciéndose. Sin embargo, cuando estos estresores se acumulan en un contexto de vida ya exigente, el efecto puede invertirse. Roda vivió en 2025 una separación y otros desafíos personales que le hicieron reconsiderar si añadir más estrés deliberado tenía sentido.

Los especialistas advierten que vivimos en una sociedad estresogénica donde las demandas laborales, emocionales y sociales ya mantienen elevado el cortisol basal. Sumar protocolos que incrementan aún más esta hormona puede llevar al agotamiento adrenal y otros problemas de salud que tardan meses o años en manifestarse claramente.

Datos recientes cuestionan beneficios universales

Investigaciones publicadas durante 2025 han arrojado luz sobre los riesgos potenciales del ayuno intermitente cuando se practica sin supervisión adecuada. Estudios sobre el protocolo 16/8 muestran que puede aumentar el riesgo cardiovascular en ciertos perfiles de pacientes, especialmente aquellos con predisposición a problemas cardíacos o desequilibrios metabólicos preexistentes.

Además, el ayuno prolongado puede afectar negativamente al ciclo menstrual en mujeres, generar déficits nutricionales si no se planifica correctamente la alimentación durante las ventanas de ingesta, y provocar problemas como migrañas, mareos o dificultades de concentración. Estos efectos secundarios eran frecuentemente minimizados en el discurso popular de años anteriores.

La comunidad científica insiste ahora en la necesidad de personalización médica. Antes de adoptar cualquier protocolo restrictivo, resulta fundamental evaluar el estado de salud general, analizar biomarcadores específicos y considerar factores como el nivel de actividad física, la calidad del sueño y la gestión del estrés cotidiano.

El nuevo enfoque de Roda para 2026

Tras su experiencia, Oriol Roda propone un cambio de mentalidad que prioriza la conexión con las señales corporales sobre el seguimiento rígido de protocolos externos. En lugar de ayunos programados, ahora come cuando siente hambre real y respeta la saciedad sin culpas. Esta flexibilidad le ha permitido reducir la ansiedad alimentaria que paradójicamente, generaban las restricciones.

El divulgador enfatiza que su gran aprendizaje de 2025 fue comprender que cómo vivimos las intervenciones de salud importa más que las intervenciones en sí mismas. Si una práctica genera estrés psicológico constante o te hace sentir en conflicto con tu cuerpo, probablemente no sea la adecuada para ese momento vital específico.

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Este mensaje resuena con la tendencia emergente en medicina integrativa que aboga por la salud sostenible frente a los hacks biohackers extremos. El objetivo no es maximizar cada marcador biológico mediante intervenciones agresivas, sino encontrar un equilibrio personalizado que se pueda mantener durante décadas sin sacrificar bienestar mental ni relaciones sociales.


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