La cancelación de ‘No somos nadie‘ pone fin a uno de los últimos intentos de trasladar el espíritu de ‘Sálvame’ a la TDT. Ten y La Osa Producciones Audiovisuales, compañía liderada por Óscar Cornejo y Adrián Madrid, anunciaron el cierre de este programa rosa que terminará sus emisiones el próximo 30 de enero tras haber comenzado su andadura en septiembre de 2025. Según un comunicado oficial muy difícil de creer, «este cierre de ciclo responde a la voluntad de ambas partes de evolucionar hacia nuevos proyectos».
El canal y La Osa aseguran que están «analizando diferentes opciones y formatos que permitan a Ten seguir incorporando contenidos en directo de actualidad y entretenimiento, siempre bajo la premisa de la innovación y la adaptación a las demandas actuales de la audiencia».
El final del formato no implica una ruptura entre la productora y Mediapro, que coproduce junto a La Osa dos espacios para RTVE, ‘Malas lenguas’ y ‘Directo al grano’, con los que olvidan la guerra de hace dos décadas de La Sexta —fundada por Mediapro— contra ‘Aquí hay tomate’ —dirigido por Cornejo y Madrid.
Más allá del lenguaje corporativo, la cancelación de ‘No somos nadie’ es el síntoma visible de una tormenta perfecta que mezcla la crisis empresarial de Mediapro, agotamiento creativo, mutación del corazón televisivo y un momento tenso para La Osa.
1. EMERGENCIA EN MEDIAPRO
La primera clave está fuera del plató. Ten forma parte del ecosistema de Mediapro, y el grupo atraviesa la mayor crisis de su historia tras perder el contrato de la producción de LaLiga. Tras el cierre de Gol Play, Mediapro ha decidido eliminar la producción propia del canal Ten, cancelando espacios como ‘No somos nadie’ y ‘Directo Gol’ y desprendiéndose de las retransmisiones deportivas.
El contexto es demoledor: la compañía aplicará un Expediente de Regulación de Empleo que podría afectar entre 800 y 1.000 trabajadores en todo el mundo. A ello se suma una deuda que ronda los 600 millones de euros, la reciente salida traumática de sus históricos diriectivos Jaume Roures y Tatxo Benet, y la pérdida del contrato de producción de LaLiga, cifrado en unos 400 millones de euros en cinco años.
Solo en 2024, Mediapro perdió 71 millones de euros, pese a seguir facturando más de 1.000 millones anuales. En este contexto, mantener una parrilla con producción propia en un canal minoritario de TDT deja de ser una prioridad estratégica.

‘No somos nadie’ no cae únicamente por sus audiencias: cae porque las tijeras de Mediapro alcanzan todos los proyectos no estratégicos.
2. LA SECUELA DE LA SECUELA DE LA SECUELA
La segunda clave es creativa y, en cierto modo, inevitable. ‘Sálvame’ no se despidió en su mejor momento. Su heredero surrealista, ‘Ni que fuéramos Shhh…,’ sirvió para limpiar la imagen de su antecesor en algunos ámbitos ideológicos y marcar distancias con el pasado más polémico, pero sus audiencias, en torno al 2% de share, ya causaron extrañeza en el sector.
El gran patinazo llegó con ‘La familia de la tele’, que bajo el padrinazgo del presidente de RTVE José Pablo López pretendía ser la evolución blanca del universo Sálvame y acabó convertido en uno de los mayores fracasos recientes de la televisión pública.
Al mismo tiempo que este patinazo, La Osa impulsó ‘Tentáculos’, que fue un heredero deslucido que no logró conectar con el público. ‘No somos nadie’, estrenado en septiembre, fue ya la secuela de la secuela de la secuela, con audiencias que han rondado el 1% de share.
Además, el formato ha acabado huérfano de sus figuras más conocidas. Lydia Lozano regresó a Telecinco, Chelo García-Cortés recaló en RTVE, Belén Esteban se tomará un año sabático tras su paso por ‘Top Chef’ de La 1, y Kiko Hernández y Kiko Matamoros cocinan un formato canalla para Youtube.
Sin sus rostros más reconocibles y con un público cada vez más disperso, ‘No somos nadie’ jugaba en clara desventaja desde el primer día. Su adiós, tal y como recuerda el periodista Juanma Fernández, deja a la industria audiovisual española sin el único espacio rosa con perspectiva de género.
3. ¿CRISIS O MUTACIÓN DEL CORAZÓN?
La tercera clave es estructural: el corazón ya no se consume como antes. Se habla mucho de la ‘crisis del corazón’ en televisión, que existe, pero lo que realmente está en crisis es una forma concreta de narrarlo.
El interés por la vida privada de los famosos no ha desaparecido; se ha transformado y dispersado. Durante 17 años, ‘Sálvame’ centralizó el cotilleo en las tardes de Telecinco, convirtiendo lo privado en espectáculo diario. Su final en 2023 marcó el cierre de una era.
Desde entonces, los intentos de replicar ese modelo han fracasado, pero el cotilleo sigue vivo en otros formatos: realities como ‘Supervivientes’ o ‘MasterChef Celebrity’, donde lo importante no es la prueba sino el conflicto emocional; tertulias políticas que analizan escándalos con las mismas armas narrativas del corazón; y, sobre todo, las redes sociales. TikTok, X o YouTube han democratizado el salseo. Famosos que antes acudían a platós ahora cuentan su vida en vídeos de un minuto.
Creadores de contenido sin vinculación con la prensa rosa desmenuzan rupturas, audios y gestos en clave casi forense. El acceso directo a los protagonistas hace que los programas pierdan su función de intermediarios: ¿para qué pagar por una exclusiva si el famoso la publica gratis en Instagram?
El ADN de ‘Sálvame’ sigue ahí, pero ya no necesita un plató ni una escaleta diaria, tal y como demuestra Javi de Hoyos.
4. LUCES Y SOMBRAS PARA LA OSA
La cuarta clave mira al futuro. Para Óscar Cornejo y Adrián Madrid, la cancelación de ‘No somos nadie’ llega en un momento de máxima tensión. Por un lado, encadenan dos éxitos en RTVE: ‘Malas lenguas’ y ‘Directo al grano’.
Por otro, afrontan una condena no firme por inhabilitación que ha llevado al presidente de RTVE, José Pablo López, a encargar un informe jurídico, tal y como detalla Informalia, y mantienen una guerra abierta con Mediaset que parece irreconciliable.
En un pulso del que Ana Rosa Quintana intenta salir impoluta, Cornejo y Madrid reprochan a Mediaset haber mantenido en nómina a Alessandro Lecquio pese a las denuncias de Antonia Dell’Atte. Desde el otro lado, Telecinco utiliza espacios como ‘¡De Viernes!’ e incluso los informativos, ‘El programa de Ana Rosa’ no se atreve, para recordar la reciente condena que pesa sobre los productores.

Esta ofensiva berlusconiana incurre en una evidente contradicción: fue la propia Telecinco la que emitió la demonizada docuserie que supuestamente dañó a Rocío Flores, que esta siendo elevada a los altares de Mediaset pese a representar uno de los perfiles más cuestionables del universo rosa.
Alejarse del modelo clásico del corazón puede aliviar a La Osa en determinados ámbitos institucionales, donde ese pasado pesa más de lo que suma. Pero también implica renunciar —al menos temporalmente— a un salvavidas histórico. Si se produjera un cambio de gobierno y RTVE diera un giro de timón, y con Mediaset aún vetando a la productora, Cornejo y Madrid podrían volver a quedarse fuera del sistema en menos de año y medio.
En ese escenario, algo parecido a ‘Sálvame’, quizá más low cost y directamente online, podría volver a ser una tabla de salvación para los productores más rentables y polémicos de la historia reciente de Telecinco, desnortada y coleccionista de mínimos históricos de audiencia desde que Alessandro Salem asumió sus riendas.








