Los analistas de Bank of America ven con buenos ojos el mercado de las aerolíneas en 2026 y, lo que es más, eligen a IAG como su favorita para las inversiones en el año. La empresa matriz de Iberia está en un momento dulce. Impulsada por el aumento de las frecuencias y la ocupación de la mayoría de sus líneas, sumada al crecimiento de los destinos de largo radio —de la mano de la propia Iberia— y de los destinos europeos —a través de Vueling— se dibuja una situación ventajosa para la empresa británico-hispana.
«IAG se presenta atractiva, con una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) de BPA del 10% para los ejercicios 2024-28, un margen EBIT de aproximadamente el 15%, un ROIC superior al 15%, un balance sólido y un potencial de rentabilidad anual para los accionistas superior al 7%. Prevemos un anuncio de recompra conservador en 2026, que probablemente rondará los 1.500 millones de euros. Revisamos las estimaciones y las órdenes de compra para nuestra cobertura», explican desde BOFA sobre los pasos a seguir.
Es cierto que el crecimiento de IAG depende de que el clima siga siendo favorable al crecimiento del turismo. De hecho, el mismo informe señala que, a pesar de que de momento todo apunta a que los datos de las aerolíneas de gran capacidad seguirán creciendo, esto depende también de que no haya mayores complicaciones en la situación geopolítica global, o simplemente una crisis inflacionaria en Europa o Estados Unidos que se traduzca en una pérdida de parte de su mercado.

Tampoco se menciona la posibilidad de adquisición de TAP. De hecho, aunque el informe menciona la situación de otros rivales europeos, como Lufthansa o Ryanair, la aerolínea portuguesa ni siquiera aparece mencionada en el texto. Es cierto que los movimientos de la propia Iberia, aumentando su presencia brasileña, han hecho que los analistas pongan en duda la intención, o al menos la necesidad, de hacerse con el control de la principal aerolínea del país vecino.
EL AUMENTO DE LA CAPACIDAD DE IAG, CLAVE PARA LA APUESTA
Lo cierto es que, según el informe de BOFA, IAG confirmará un aumento de su capacidad interanual cercano al 2,3% e insisten en que durante 2026 esa capacidad seguirá aumentando. Esperan que durante el resto del año su capacidad aumente un 8%, como lo tiene programado la propia aerolínea. Esto será clave este año; puede que para el banco de inversión los grandes eventos deportivos sean clave para mover el tráfico aéreo durante los próximos meses.

Específicamente, señalan que las Olimpiadas de Invierno en Milán y el Mundial de Fútbol en Estados Unidos harán crecer la cantidad de viajeros. El caso del país norteamericano es especialmente interesante; la larga lista de controversias que ha protagonizado su presidente, Donald Trump, ha reducido los datos del turismo de otros países en su territorio. Incluso en este panorama, se espera que haya 1,3 millones de viajeros internacionales en los meses de junio y julio, lo que se traduce en un aumento de casi el 10% de la demanda de las aerolíneas con destinos norteamericanos.
Mientras tanto, Iberia, el buque insignia de IAG, ha aumentado su presencia en Estados Unidos, así como en Canadá y México, lo que la pone en buena condición para aprovechar el evento. Es una apuesta que llevan tiempo aplicando, y en la que también han sumado nuevas rutas con destinos a los más importantes territorios de Asia, lo que los sitúa en una posición privilegiada para aprovechar los vientos a favor, aunque es cierto que si se da un escenario negativo también es de las que más puede sufrir -aunque BOFA no lo ve probable.
SE ESPERA UN REPARTO DE DIVIDENDOS CONSERVADOR
En cualquier caso, la recomendación de compra de BOFA se debe no solo a que esperan que durante 2026 las acciones de IAG pasen los próximos meses en aumento. Actualmente, el valor de las acciones es de unos 4,6 euros, y se espera que la empresa inicie durante el año un proceso de reparto de dividendos que alcance los 1.500 millones de euros (aunque el banco no descarta la posibilidad de que la cifra sea mayor, con un máximo de 2.000 millones de euros).
Es un cálculo optimista, pero lo cierto es que IAG ha dado motivos para apostar por ella. No es solo el aumento de capacidad y la buena elección estratégica de sus nuevos destinos, sino que se espera que su apuesta temprana por el combustible de avión sostenible (SAS) sirva también para disminuir la presión que puede generar el aumento de precios de la gasolina para sus rivales.
Es un viento de cola, como bien lo describen los analistas de BOFA, y aunque todo puede cambiar, la buena salud de IAG es una buena noticia para el turismo y para la industria de la aviación comercial en España. De momento queda seguirlos de cerca y ver si el turismo mantiene su buen dato y no sufre un descalabro que se lleve por delante a la empresa española.








