La disfunción eréctil sigue siendo uno de los temas más consultados en las consultas de sexología, aunque todavía esté rodeado de silencios, prejuicios y medicamentos. Lejos de ser un problema exclusivo de la edad o de las relaciones largas, afecta a hombres jóvenes y adultos, muchas veces sin una causa física real.
La psicóloga y sexóloga Nayera Malnero advierte que gran parte de estos casos se abordan de forma incorrecta desde el inicio. El recurso rápido a la medicación, incluso cuando no existe patología orgánica, termina reforzando el problema en lugar de resolverlo.
Cuando el problema no está en el cuerpo, sino en la cabeza
Según explica Malnero, cerca del 80 % de los problemas de erección tienen un origen psicológico. La clave para diferenciarlos es sencilla: si un hombre presenta erecciones espontáneas, matutinas o durante la masturbación, pero falla en situaciones concretas con su pareja, no se trata de un problema físico. Es, en la mayoría de los casos, ansiedad, presión o miedo al rendimiento.
Sin embargo, el circuito habitual suele ser otro. El paciente acude al urólogo, se descarta una causa orgánica y aun así se prescribe medicación. “Es difícil entender por qué se receta medicación para una enfermedad que no existe”, señala la especialista. El resultado es que muchos hombres jóvenes comienzan a depender de fármacos que no necesitan y que, a largo plazo, pueden minar la confianza en su respuesta sexual natural.
Este uso innecesario de la medicación genera una trampa psicológica. El hombre empieza a creer que solo funciona con ayuda externa y cada encuentro sin pastilla se convierte en una prueba de alto riesgo. A esto se suma otro fenómeno preocupante: el consumo recreativo de medicación tras fiestas o como refuerzo del rendimiento, lo que puede provocar habituación y bloquear la respuesta espontánea del cuerpo.
Malnero insiste en que incluso cuando existe una causa física real, como problemas circulatorios o efectos secundarios de otros tratamientos, la dimensión mental siempre está presente. La expectativa de “que vuelva a pasar” suele ser suficiente para que el problema persista, aun con medicación.
Tres pilares para recuperar la erección sin depender de la medicación

En consulta, el abordaje que propone Neyera Malnero se apoya en tres pilares básicos: el físico, el mental y el relacional. Ninguno funciona de forma aislada y todos deben trabajarse de manera coordinada, con o sin pareja estable.
En el plano físico, el trabajo del suelo pélvico es fundamental. “Es lo más parecido a una viagra masculina, pero natural”, explica. El entrenamiento de estos músculos mejora la circulación sanguínea, el control eyaculatorio y la calidad de la erección. Además, puede realizarse en cualquier momento y lugar, sin necesidad de estar en erección ni de recurrir a medicación.
El segundo pilar es el mental. Aquí entra en juego el sexfulness, el control de la atención y la gestión de la ansiedad. Malnero propone ejercicios simples, como entrenar la mente para desviar pensamientos intrusivos relacionados con el miedo a fallar. “Un minuto ganado a la mente es un minuto ganado al disfrute sexual”, afirma. La mente, como cualquier músculo, necesita entrenamiento, y nadie enseña a usarla en el terreno sexual.
El tercer eje es el relacional, a menudo el más ignorado. Muchos problemas de erección esconden conflictos de pareja, fallas de comunicación, comparaciones dañinas o dinámicas de presión constante. En algunos casos, la terapeuta incluso prohíbe temporalmente las relaciones sexuales para romper el círculo de repetición. Cambiar la dinámica suele ser más efectivo que insistir en la medicación.
Malnero también subraya el papel de la mujer en este proceso. Convertir una dificultad puntual en un drama solo aumenta la presión. Normalizar, explorar otras formas de placer y comunicar con claridad son factores clave. Eso sí, cuando el problema se repite, buscar ayuda profesional no es opcional. Prolongarlo en el tiempo, con o sin medicación, deteriora la vida íntima de la pareja.
Por último, la especialista desmonta uno de los grandes mitos asociados a la edad. La erección no desaparece con los años. Lo que cambia es el ángulo, la respuesta y el contexto corporal. Hombres de 70 u 80 años pueden mantener una vida sexual activa sin necesidad de medicación, siempre que su estado de salud y su actitud lo acompañen. La actividad sexual placentera y continuada es, de hecho, el mejor predictor de una buena función sexual en la vejez.









