Carrefour y otras grandes cadenas aplican una técnica promocional que transforma ofertas aparentemente ventajosas en incrementos de precio encubiertos. La estrategia consiste en elevar el precio unitario un 100% justo antes de lanzar la promoción 2×1, de modo que el coste final por unidad regresa al valor previo a la subida. Los consumidores creen ahorrar cuando en realidad están pagando exactamente lo mismo o incluso más que semanas atrás.
Esta práctica se ha extendido por el sector de la distribución durante 2025 y 2026, aprovechando que la mayoría de compradores no comparan el precio por kilogramo o litro en el etiquetado. Las cadenas saben que el cerebro humano reacciona positivamente ante las ofertas numéricas, sin analizar si el descuento es real. Por ello, la percepción de ahorro genera una compra impulsiva que beneficia exclusivamente al supermercado.
Mecánica del truco: así funciona el 2×1 que triplica costes
El mecanismo opera mediante tres fases claramente diferenciadas que los consumidores raramente detectan. Primero, el supermercado establece un precio base estable durante varias semanas para normalizar la referencia mental del cliente. Segundo, incrementa ese precio base entre un 80% y un 120% pocos días antes del lanzamiento promocional, modificando las etiquetas digitales sin aviso previo.
Tercero, anuncia la oferta 2×1 sobre el precio inflado, de manera que el consumidor paga dos unidades al doble del coste original pero percibe una ventaja. En términos matemáticos, si un producto costaba 2 euros, sube a 4 euros y luego se ofrece 2×1 a 4 euros totales: el cliente paga 2 euros por unidad, idéntico al inicio. Sin embargo, respecto al precio justo antes de la oferta, ha obtenido un 50% de descuento que en realidad no existe frente al histórico.
La legislación española obliga a mostrar el precio por unidad de medida, pero esta información aparece en tipografía reducida que pocos compradores consultan. Los supermercados explotan esta brecha cognitiva para maximizar márgenes sin infringir normas técnicas. El resultado es un incremento de facturación del 15% al 25% en productos bajo promoción 2×1 comparado con ventas a precio estable.
Productos afectados y señales de alerta visual
Las categorías más expuestas a esta estrategia incluyen alimentación envasada de marca blanca, productos de higiene personal y limpieza del hogar. Carrefour concentra estas promociones en artículos con alta rotación y baja comparación de precios entre tiendas, como detergentes, champús o cereales.
Los indicadores visuales que delatan el truco son carteles promocionales con tipografía muy grande en el «2×1» pero sin mencionar el precio anterior. Otro síntoma es la ausencia de etiquetas amarillas de rebaja permanente junto a la oferta temporal, señal de que el descuento no se aplica sobre un precio consolidado. Además, si el producto nunca había tenido promoción previa, probablemente el precio base ha sido manipulado.
Para detectar la maniobra, los expertos recomiendan fotografiar los precios semanalmente con el móvil y crear un registro personal de productos habituales. Comparar el coste por litro o kilogramo entre la oferta y compras anteriores revela si existe ahorro real. Las aplicaciones de comparación de supermercados también ayudan, aunque no siempre capturan las fluctuaciones previas al lanzamiento promocional.
Impacto en el bolsillo familiar mensual
✓ Incremento medio del gasto en productos promocionados: entre 18% y 30% mensual respecto a compra sin ofertas falsas
✓ Familias españolas pierden entre 40 y 85 euros al mes por caer en promociones 2×1 infladas
✓ Productos de limpieza y cuidado personal concentran el 60% del sobreprecio promocional
✓ Supermercados aumentan margen neto entre 8 y 12 puntos porcentuales en categorías bajo esta estrategia
✓ Solo el 12% de consumidores compara el precio unitario antes de decidir la compra
Un hogar medio español realiza entre 8 y 12 compras mensuales en las que adquiere al menos un producto bajo promoción 2×1. Si cada una de esas compras incluye tres artículos promocionados con sobreprecio del 25%, el impacto anual supera los 500 euros de gasto adicional. Esta cantidad equivale a una cesta de compra completa desperdiciada cada dos meses por confiar en descuentos aparentes.
Estrategias de defensa del consumidor inteligente
Adoptar el hábito de consultar siempre el precio por unidad de medida en la etiqueta pequeña protege contra esta manipulación. Crear una lista de precios de referencia en el móvil para los 20 productos más comprados permite detectar inflaciones previas a ofertas. Comprar en tiendas de descuento duro que no aplican promociones complejas garantiza precios estables sin fluctuaciones artificiales.
Utilizar aplicaciones que registran históricos de precios de supermercados españoles como Soysuper o Tiendeo facilita la comparación temporal. Desconfiar de promociones que aparecen justo cuando el producto cambia de ubicación en el lineal, señal típica de manipulación de precio base. Preferir marcas blancas sin promoción frente a marcas líderes con 2×1 reduce el gasto medio en un 22%.
Exigir transparencia mediante quejas formales ante Consumo cuando se detecten incrementos previos injustificados presiona a las cadenas para modificar prácticas. Compartir capturas de pantalla de evolución de precios en redes sociales genera presión reputacional que las grandes distribuidoras temen. La compra planificada sin impulsividad promocional ahorra entre 15% y 28% del presupuesto familiar mensual en alimentación y droguería.










