Jean-Louis Delhay, director de inversiones de Crédit Mutuel Asset Management, expone cinco activos atractivos a medio y largo plazo para invertir.
La combinación de políticas acomodaticias por parte de la Reserva Federal (recorte de tipos y compras mensuales de 40.000 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense) sigue favoreciendo a la economía estadounidense. De hecho, las últimas proyecciones económicas de la Fed también parecen relativamente sólidas, apuntando a un crecimiento más fuerte junto con una inflación contenida.
Además, el mandato de Jerome Powell como presidente de la Fed finaliza en mayo, y se espera que su sucesor esté muy alineado con el presidente Donald Trump.
Cinco temas de inversión atractivos
Teniendo en cuenta este escenario, proponemos cinco temas de inversión que creemos que son atractivos a medio y largo plazo:
- El oro, «la vieja reliquia bárbara», tiene un futuro brillante por delante. Su condición de activo refugio está creciendo con la disminución de la influencia del dólar, ya que los bancos centrales, en particular los de los países emergentes, tratan de reducir su dependencia del dólar.
- El aumento de la pendiente de la curva de rendimiento es una excelente noticia para los bancos europeos y estadounidenses, ya que una de sus actividades principales es pedir préstamos a corto plazo para conceder préstamos a largo plazo. Por lo tanto, las instituciones financieras ven cómo su rentabilidad mejora mecánicamente cuando se amplía el diferencial de tipos de interés entre los niveles que pagan por los depósitos (tipos a corto plazo) y los que cobran por los préstamos (tipos a largo plazo).
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Este contexto es aún más favorable si se tiene en cuenta que los balances de los bancos se han reforzado significativamente, lo que permite obtener atractivos rendimientos para los accionistas, que la desregulación está avanzando y que la sólida cartera de operaciones de fusiones y adquisiciones debería beneficiar a los bancos de inversión. - Desde la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, el sector defensa ha recuperado un fuerte impulso y ahora es ineludible. Concretamente, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se comprometieron a finales de junio a un aumento histórico de sus presupuestos militares, con el objetivo de alcanzar el 3,5% del PIB —y hasta el 5% si se incluyen los gastos relacionados con la seguridad en general— en comparación con el 2% actual.
Estos compromisos están impulsando mecánicamente un aumento significativo de la cartera de pedidos en todo el sector industrial de la defensa y refuerzan las perspectivas de un crecimiento sostenido a medio plazo de la actividad industrial. - El entusiasmo por las acciones relacionadas con la IA sigue siendo fuerte desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. La explicación es bastante sencilla: la fase de inversión en infraestructura de IA para desarrollar la potencia de cálculo y el almacenamiento de datos está durando más de lo esperado, y las cantidades invertidas están resultando ser más elevadas.
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Las empresas directamente involucradas en la IA, así como las que forman parte de la cadena de valor (generación de energía, red eléctrica y turbinas de gas, proveedores de cables, bastidores, soluciones de refrigeración, semiconductores avanzados y memoria), se están beneficiando, por tanto, de una gran visibilidad. En esta fase, es necesario ser selectivo y dar preferencia a los actores sólidos. - Con la puesta en marcha del plan de estímulo alemán en 2026, las empresas industriales locales (Alemania, Austria, Europa Central) se beneficiarán.

Mantenemos una perspectiva positiva sobre la renta variable, especialmente en Estados Unidos, respaldada por la política monetaria acomodaticia de la Reserva Federal, la debilidad del dólar y el impulso continuado de la inversión en tecnología e infraestructuras. También somos optimistas con respecto a la renta variable europea, respaldada por el plan de estímulo alemán y las bajadas de tipos del BCE.
En cuanto a la renta fija, creemos que el entorno sigue favoreciendo un aumento continuado de la pendiente de las curvas de tipos, especialmente en zonas con un apoyo fiscal muy sólido. En la zona euro, las expectativas del mercado apuntan actualmente a que el BCE mantenga el statu quo durante todo 2026, lo que hace que las posiciones largas en bonos europeos sean asimétricamente favorables desde el punto de vista del riesgo.
Parece poco probable que el BCE suba su tipo de depósito este año, mientras que, por otro lado, existe un escenario en el que la inflación sorprenda a la baja, lo que generaría un sesgo más acomodaticio por parte de la institución europea.








