lunes, 19 enero 2026

Las pymes españolas utilizan la IA “a pelo” y no saben que existen estos riesgos

La integración de chatbots o asistentes en sistemas como el correo electrónico o el CRM también entraña riesgos si no se diseña correctamente. Mediante técnicas como el prompt injection, un atacante puede forzar al sistema a mostrar información interna o a realizar acciones no previstas.

La Inteligencia Artificial se ha integrado a gran velocidad en el tejido empresarial español. Cada vez más pequeñas y medianas empresas recurren a estas herramientas para automatizar tareas, mejorar la atención al cliente o analizar información con mayor rapidez. Sin embargo, esta adopción acelerada no siempre va acompañada de una reflexión profunda sobre sus implicaciones. Muchas pymes españolas están incorporando la IA sin una estrategia clara de seguridad, gobernanza del dato o concienciación interna.

Los datos respaldan esta preocupación. Según el Banco de España, una de cada cinco empresas ya emplea algún sistema de IA, y el uso de soluciones generativas es especialmente alto entre las compañías de menor tamaño. El problema es que, de acuerdo con INCIBE y el propio Banco de España, cerca del 60 % de esas organizaciones lo hace sin controles avanzados.

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Esta realidad deja a numerosas pymes españolas expuestas a riesgos que, en muchos casos, ni siquiera saben identificar.

Ataques más creíbles y mucho más baratos

Uno de los primeros peligros de una adopción poco planificada es el aumento de ataques digitales más sofisticados. La IA permite generar correos, mensajes o incluso llamadas con un nivel de personalización muy elevado, adaptados al lenguaje y contexto de cada empresa.

Para las pymes españolas, donde los procesos de verificación suelen ser menos formales, estos ataques resultan especialmente difíciles de detectar y facilitan el fraude o el robo de credenciales.

Información desordenada que multiplica el impacto

En muchas organizaciones pequeñas, los datos críticos están repartidos entre correos, carpetas compartidas y aplicaciones heredadas durante años. Al conectar herramientas de IA a este ecosistema, el riesgo se amplifica. “La tecnología no crea el problema, pero lo hace mucho más visible y peligroso, porque accede y resume información que no debería estar disponible para todos”, advierte Javier Tejada, copresidente y responsable de Tecnología de h&k.

Para numerosas pymes españolas, este desorden previo se convierte en un acelerador de incidentes.

Fuga de datos por un uso sin control

Otro de los riesgos más habituales aparece cuando los empleados utilizan herramientas de IA sin normas claras, recurriendo a aplicaciones externas o cuentas personales. En ese proceso, documentos internos, datos financieros o información de clientes pueden acabar fuera del perímetro de seguridad de la empresa.

En las pymes españolas, donde no siempre existen políticas internas definidas, este uso descontrolado supone una vía directa de pérdida de información sensible.

Asistentes inteligentes que revelan más de lo debido

La integración de chatbots o asistentes en sistemas como el correo electrónico o el CRM también entraña riesgos si no se diseña correctamente. Mediante técnicas como el prompt injection, un atacante puede forzar al sistema a mostrar información interna o a realizar acciones no previstas. “Un asistente mal configurado puede convertirse en un nuevo punto de exposición de datos”, señala Tejada, subrayando un riesgo especialmente relevante para las pymes españolas que buscan automatizar sin reforzar la seguridad.

Alianza entre Sage y Samsung para impulsar digitalización y la gestión legal de las pymes españolas
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Incumplimientos del RGPD sin ser conscientes

El uso de IA sin garantías adecuadas puede llevar a tratar datos personales de forma indebida. Introducir información de clientes o empleados en estas herramientas, o reutilizar contenidos generados sin control, puede derivar en incumplimientos normativos.

Para las pymes españolas, que suelen contar con menos recursos en compliance, este escenario implica sanciones económicas y un impacto reputacional significativo.

Dependencia tecnológica sin estrategia clara

Muchas empresas adoptan soluciones de IA de forma reactiva, siguiendo tendencias o recomendaciones informales. Esta falta de planificación genera una dependencia tecnológica difícil de gestionar a medio plazo.

En las pymes españolas, donde la toma de decisiones suele ser más ágil pero menos estructurada, esta dependencia puede limitar la capacidad de adaptación futura.

Falta de formación interna y concienciación

La IA se percibe a menudo como una herramienta intuitiva, lo que reduce la percepción de riesgo entre los empleados. Sin formación específica, se normalizan prácticas inseguras que abren la puerta a incidentes.

Las pymes españolas que no invierten en concienciación interna corren el riesgo de que la tecnología se utilice de forma inadecuada desde el primer día.

Impacto económico y reputacional difícil de asumir

Cuando uno de estos riesgos se materializa, las consecuencias van más allá del ámbito técnico. La pérdida de datos, las interrupciones operativas o las sanciones regulatorias pueden comprometer seriamente la viabilidad del negocio.

Para las pymes españolas, con márgenes más ajustados, el impacto puede ser especialmente severo y difícil de revertir.

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La IA ofrece enormes oportunidades, pero su adopción sin control convierte esas ventajas en amenazas reales. Como resumen desde el sector, “el principal peligro no es la tecnología en sí, sino utilizarla sin una base sólida de seguridad, gobernanza del dato y criterios claros de uso”. Entender estos riesgos es el primer paso para que las pymes españolas puedan aprovechar la IA con garantías.


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