martes, 20 enero 2026

Marian Rojas (42, psiquiatra) explica qué le pasa realmente a tu mente cuando tomas azúcar

No se trata solo de engordar o de visitar al dentista, sino de cómo los picos de glucosa secuestran literalmente tu capacidad para ser feliz y gestionar el estrés diario. La psiquiatra más leída de nuestro país advierte sobre el impacto neuroquímico de ese dulce veneno blanco y destapa por qué la ansiedad empieza muchas veces en el desayuno.

Llevamos años escuchando que el azúcar es el enemigo número uno de nuestra cintura, pero casi nadie nos había contado la guerra sucia que libra contra nuestras neuronas. Marian Rojas, con esa claridad pasmosa que llena auditorios, ha puesto el dedo en la llaga al explicar que ese bollo de media mañana no solo te sube la insulina, sino que hackea tu sistema de recompensa dejándote tirado poco después. Es un ciclo vicioso y agotador que va mucho más allá de tener poca fuerza de voluntad.

Lo que comemos tiene un pase directo a cómo nos sentimos, y la psiquiatra insiste en que ignorar esta conexión es jugar a la ruleta rusa con nuestra estabilidad emocional. Vivimos en una sociedad inflamada y sobreestimulada, donde el consumo constante de dulces actúa como un falso ansiolítico que, paradójicamente, acaba disparando nuestros niveles de ansiedad a largo plazo. Si creías que lo de «somos lo que comemos» era un cliché, prepárate para cambiar de opinión ahora mismo.

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Azucar: El chispazo de placer que te deja vacío por dentro

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QUE PASA EN EL CEREBRO CUANDO CONSUMES AZUCAR Todavía sigues consumiendo azúcar? Sabias que los beneficios de dejar el azúcar son asombrosos y los cambios que tendrá tu cuerpo serán increíbles, te invitamos a ver el video publicado en nuestro canal de YOUTUBE GUIA DE VIDA SALUDABLE para que veas toda la información sobre este tema. Tu cuerpo de lo agradecerá. #NoSugar #Sinazucares

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Cuando ingieres algo dulce, tu cerebro recibe una descarga inmediata de dopamina similar a la que provocan ciertas drogas recreativas, generando una sensación fugaz de bienestar absoluto que calma cualquier pena. El problema es que esta gratificación instantánea es una trampa biológica, ya que acostumbra a tus receptores a necesitar dosis cada vez más altas para sentir exactamente lo mismo. Es el peaje oculto que pagamos por buscar un alivio rápido en la nevera tras un día duro en la oficina.

Tras el subidón llega inevitablemente la caída, ese momento de niebla mental y apatía profunda que te empuja a buscar desesperadamente otra galleta para volver a funcionar con cierta normalidad. Marian Rojas explica que este carrusel bioquímico agota nuestras reservas neuronales y nos vuelve mucho más vulnerables ante la frustración o cualquier imprevisto cotidiano. No es que te falte carácter ni que seas débil, es simplemente que tu cerebro está secuestrado por la química de un alimento diseñado para enganchar.

Por qué el azúcar es gasolina para tu cortisol

Aquí es donde la cosa se pone seria de verdad: el exceso de glucosa en sangre genera un estado de inflamación crónica de bajo grado que el cuerpo interpreta erróneamente como una amenaza física real. Para defenderse de esta agresión interna, el organismo libera cortisol, lo que significa que estás viviendo en un estado de alerta constante sin saber por qué ni tener un león delante.

Esta inflamación no se queda en el estómago, sino que atraviesa la barrera hematoencefálica y afecta directamente al funcionamiento de áreas claves para la regulación del ánimo y la memoria. La doctora advierte con frecuencia que muchas depresiones o cuadros de ansiedad rebeldes mejoran notablemente cuando se elimina este factor inflamatorio de la ecuación dietética diaria.

Tu intestino está enviando señales de socorro a tu cabeza

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¿El azúcar empeora tu ansiedad? ¡La respuesta es sí! En este video, te explicamos cómo el consumo excesivo de azúcar puede afectar tu salud mental y qué puedes hacer al respecto. ¿Por qué es importante saber esto? Identificar cómo el azúcar contribuye a la ansiedad puede ayudarte a romper un ciclo dañino. Aquí los puntos clave: Fluctuaciones energéticas: El azúcar causa picos seguidos de caídas bruscas, lo que aumenta tu nivel de estrés. Conexión intestino-cerebro: Un intestino desequilibrado afecta directamente tu estado emocional. Inflamación crónica: El azúcar promueve inflamación, un factor relacionado con la ansiedad y otros trastornos mentales. Qué hacer en su lugar: Reduce el consumo de azúcar refinada y opta por alternativas más saludables. Combina estos cambios con técnicas de manejo del estrés para mejorar tu bienestar emocional. No ignores los signos. Tu salud mental importa. Azúcar Ansiedad SaludMental BienestarEmocional Nutrición DietaSaludable Psicología Autoayuda VidaSaludable CuidadoPersonal SuperaciónPersonal AlimentaciónConsciente AyudaProfesional

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No podemos olvidar bajo ningún concepto que el 90% de la serotonina, la famosa hormona de la felicidad y la serenidad, se produce en el intestino, ese «segundo cerebro» que maltratamos sistemáticamente con ultraprocesados. Al alterar la microbiota con azúcares refinados, destruimos las bacterias buenas y favorecemos el crecimiento de las que envían señales tóxicas a nuestro sistema nervioso central.

Cuando la pared intestinal se vuelve permeable por una mala alimentación continuada, deja pasar sustancias nocivas al torrente sanguíneo que acaban afectando drásticamente a nuestra cognición y a nuestro estado de ánimo general. Marian Rojas es tajante en este punto: cuidar lo que pasa en tus tripas es la forma más directa y efectiva de proteger tu salud mental a largo plazo frente al caos externo. Sin un intestino sano y equilibrado, es biológicamente muy difícil mantener una mente en calma.

Salir del bucle: cómo recuperar el mando de tu mente

Dejar este hábito no es sencillo porque implica desintoxicar al cerebro de su «chupete emocional» favorito, y los primeros días pueden aparecer síntomas claros de abstinencia como irritabilidad, tristeza o dolor de cabeza. Sin embargo, la recompensa aparece pronto en forma de una energía estable y una claridad mental desconocida que te permite afrontar los problemas con otra perspectiva mucho más resolutiva y madura. Merece la pena pasar el mal trago del «mono» inicial para recuperar tu libertad.

No se trata de demonizar un cumpleaños ni de volverse un obseso, sino de entender que basar nuestra dieta diaria en picos de glucosa es una hipoteca carísima para nuestro bienestar psicológico futuro. La próxima vez que sientas esa urgencia incontrolable por algo dulce, recuerda que lo que tu cerebro pide a gritos no es azúcar, sino que busques formas más sanas de generar esa dopamina que tanto necesitas para sentirte vivo. Tu salud mental te agradecerá enormemente que sueltes esa chocolatina y des un paseo al sol.


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