lunes, 19 enero 2026

2026 será un año caracterizado por la volatilidad energética debido al alto peso en renovables 

La tendencia hacia la electrificación renovable dará pie a un escenario donde los precios fluctúen de forma más marcada para este 2026

Este es el mensaje principal del último informe de ERA Group que apunta a que tras un 2025 caracterizado por un descenso y estabilización de los precios de la energía; mientras que este 2026 los precios seguirán bajando, pero tenderán a la volatilidad con la progresiva integración de las energías renovables, caracterizadas por su variabilidad de producción en función del clima. Es decir, aunque la tendencia sea a la baja, será más común picos de subidas y bajadas de los precios de la energía. 

Según el informe, Europa ha dejado atrás la fase más aguda de la crisis energética desencadenada en 2022. Los precios que en aquel momento se caracterizaron por su volatilidad y por su escalada de forma abrupta, se han ido  moderando y, durante 2025, se ha consolidado una cierta sensación de normalización. Sin embargo, esta normalización es solo parcial. Tal y como subraya ERA Group, los niveles actuales siguen siendo significativamente más altos que los registrados antes de la crisis y, sobre todo, continúan situándose muy por encima de los de otras regiones competidoras a nivel global.

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En este sentido, el informe destaca que la electricidad en Europa es, de media, aproximadamente 2,5 veces más cara que en Estados Unidos, mientras que el gas natural llega a ser hasta cuatro veces más caro. Esta brecha de precios supone una desventaja estructural para la industria europea, especialmente para aquellas empresas que compiten en mercados internacionales y que no pueden trasladar fácilmente estos mayores costes energéticos a sus precios finales.

Volatilidad con precios más predecibles: una contradicción con sentido

A pesar de ello, 2025 ha sido un año de transición clave. Según apunta el informe, la caída progresiva de los precios ha ido acompañada de una estabilización relativa del mercado energético, lo que ha permitido a muchas empresas recuperar cierta capacidad de planificación tras años de extrema incertidumbre. No obstante, el informe advierte de que esta estabilidad no debe interpretarse como un retorno al escenario anterior a la crisis, sino como un nuevo equilibrio, más complejo y con riesgos diferentes.

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Uno de los factores que explica este cambio estructural es el fuerte avance de las energías renovables en el mix energético europeo. El informe indica que aproximadamente el 50 % de la generación eléctrica en Europa procede ya de fuentes renovables. Este incremento ha reducido la dependencia de los combustibles fósiles y ha reforzado la seguridad energética del continente, especialmente frente a shocks externos como los vividos en los últimos años. Sin embargo, también ha introducido nuevas dinámicas en la formación de precios.

La razón es clara: la producción renovable depende en gran medida de factores climáticos como el viento o la radiación solar. Cuando las condiciones son favorables, la generación es elevada y los precios pueden caer de forma notable. En cambio, en periodos de baja producción, el sistema debe recurrir a fuentes más caras, lo que provoca repuntes de precios.

Paneles solares onshore. Fuente: Agencias
Paneles solares onshore. Fuente: Agencias

Esta volatilidad, según señala ERA Group, se encuentra marcada en un panorama de crecimiento de la demanda energética global. En este sentido, la AIE ya adelantó en sus informes que el consumo energético aumentará en los siguientes años debido a la aplicación masiva de infraestructuras electrointensivas. 

En definitiva, ERA Group dibuja para 2026 un escenario energéticamente más predecible en términos de precios medios, pero claramente más complejo desde el punto de vista de la gestión del riesgo. En este nuevo contexto, el informe insiste en que las empresas deberán dejar de centrarse exclusivamente en conseguir el precio más bajo y empezar a tratar la volatilidad energética como un riesgo estratégico, al mismo nivel que otros factores clave para la competitividad empresarial


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