El amor atraviesa una etapa de profunda transformación. Atrás quedaron aquellas épocas donde las cartas y el contacto directo eran la moda del momento; ahora, en la era digital, las relaciones se construyen con rapidez, pero también se rompen con la misma facilidad. La psicóloga clínica y experta en sexualidad Cecilia Martín advierte que los vínculos actuales están marcados por la desconfianza, el miedo al compromiso y una creciente dificultad para sostener relaciones profundas y duraderas.
En un contexto dominado por redes sociales, aplicaciones de citas y discursos polarizados, Martín invita a reflexionar sobre cómo se están configurando hoy los vínculos humanos y qué consecuencias tiene este cambio en la salud emocional, la vida en pareja y la sociedad en su conjunto.
La desconfianza como punto de partida del amor moderno
Según Cecilia Martín, muchos jóvenes inician hoy una relación desde la sospecha. Ya no se parte de la ilusión, sino del temor a ser herido. “Se empieza una relación pensando cuánto va a durar”, explica. Esta actitud condiciona los vínculos desde su origen y los vuelve frágiles, poco tolerantes a la frustración y fácilmente descartables.
Uno de los fenómenos más visibles es el ghosting, una forma de ruptura silenciosa que evita el conflicto, pero deja profundas huellas emocionales. A esto se suma la normalización de relaciones indefinidas, en las que no hay acuerdos claros ni compromiso explícito. Muchas personas pasan meses, incluso años, vinculadas sin saber si están en pareja o no. Este limbo emocional genera inseguridad y erosiona la confianza.
Para Martín, parte del problema radica en el exceso de discursos que promueven una autosuficiencia mal entendida. “Se glorifica la idea de que uno debe poder solo con todo”, señala. Sin embargo, recuerda que el ser humano es, por naturaleza, relacional. Los vínculos no son una debilidad, sino una necesidad biológica y emocional.
Las redes sociales amplifican esta crisis. Abundan mensajes que alertan sobre supuestas “red flags” y promueven el descarte inmediato ante cualquier dificultad. Estos contenidos, muchas veces virales, refuerzan la idea de que amar implica riesgo y que comprometerse es una amenaza. El resultado es una sociedad cada vez más desvinculada y desconfiada.
Vínculos: Idealización, compromiso y la cultura del descarte

Otro aspecto clave que analiza Cecilia Martín es cómo nacen hoy las relaciones. Antes, el acercamiento era progresivo y el compromiso aparecía de forma casi natural. Hoy, muchos vínculos comienzan con una notificación en el teléfono. Todo es rápido, inmediato y, en consecuencia, superficial.
Esta lógica se traslada al amor como una forma de consumo. Mientras la relación resulta cómoda, se mantiene. Cuando aparece el conflicto, se reemplaza. El miedo a “perderse algo mejor”, conocido como FOMO, alimenta un inconformismo constante. Siempre parece haber otra opción a un clic de distancia, lo que dificulta apostar por un vínculo y sostenerlo en el tiempo.
Martín subraya que el compromiso ha perdido peso simbólico. Antes se sellaba con una palabra y tenía valor incluso en los momentos difíciles. Hoy, muchas parejas solo se mantienen “mientras todo vaya bien”. Esta falta de compromiso impacta directamente en la estabilidad emocional y en la capacidad de atravesar crisis, que son inevitables en cualquier relación.
Desde la teoría del apego, la psicóloga recuerda que amar implica una forma de dependencia sana. Apoyarse en el otro no es sinónimo de dependencia emocional patológica. Al contrario, un vínculo seguro puede ser una base desde la cual crecer, afrontar retos y sanar heridas del pasado. Los vínculos sólidos potencian la energía vital y fortalecen la autoestima.
En su experiencia clínica, Cecilia Martín observa que muchas parejas logran superar crisis cuando ambas partes desean hacerlo. El factor decisivo no es la ausencia de problemas, sino la voluntad de resolverlos juntos. Las crisis evolutivas son normales; lo que determina la continuidad del vínculo es la capacidad de adaptarse y de tomar decisiones conscientes.
Incluso en el terreno de la fidelidad, la experta es clara: la atracción por otras personas es humana, pero alimentar o frenar un enamoramiento es una elección. Sostener un vínculo implica decidir, una y otra vez, ser coherente con los propios valores y priorizar la relación construida.








