domingo, 18 enero 2026

Lara Ibarra, experta fitness: “El cambio no fue mirar más lejos, sino mirar hacia dentro: a mis hábitos reales”

Tras años de sobreentrenar y restringir comida, Lara Ibarra entendió que el problema no era falta de esfuerzo, sino hábitos invisibles. Ajustarlos —comer mejor, descansar y escuchar al cuerpo— transformó su físico y el fitness.

Lara Ibarra, experta en fitness y divulgadora sobre salud, pasó años persiguiendo un abdomen definido siguiendo la fórmula más extendida en el sector: más cardio, más entrenamiento y menos comida. No solo no funcionó, sino que la llevó a sentirse agotada, inflamada y frustrada. Hoy, su mensaje conecta con una nueva mirada dentro del fitness: el verdadero cambio empezó cuando dejó de exigirse más y comenzó a observar sus hábitos reales.

Durante mucho tiempo, Lara hizo “todo bien” según los estándares clásicos del fitness. Entrenaba a diario, cuidaba su alimentación y mantenía un déficit energético constante. Sin embargo, los resultados no llegaban. Al contrario, su cuerpo respondía con cansancio, retención de líquidos y una sensación persistente de hinchazón abdominal que no desaparecía, por más esfuerzo que sumara.

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El error silencioso del fitness: cuando el déficit se vuelve un problema

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La experiencia de Lara Ibarra pone el foco en uno de los errores más normalizados dentro del fitness, especialmente entre mujeres: confundir disciplina con restricción excesiva. Dietas muy bajas en calorías combinadas con entrenamientos intensos pueden sostenerse durante un tiempo, pero a medio plazo pasan factura.

En su caso, el déficit energético era tan agresivo que su cuerpo empezó a priorizar la supervivencia. La tasa metabólica basal, responsable de funciones esenciales como la respiración, la digestión o la producción hormonal, no estaba cubierta. El resultado fue un estancamiento físico, una peor recuperación y un impacto directo en el estado de ánimo.

Este punto marca un antes y un después en su discurso sobre fitness. Perder grasa no significa comer lo mínimo posible, sino encontrar un equilibrio sostenible que permita entrenar, recuperarse y mantener la salud. Cuando Lara empezó a comer más y a hacerlo mejor, su cuerpo respondió. No de inmediato, pero sí de forma progresiva y consistente.

Hábitos que redefinen el fitness desde dentro

Hábitos que redefinen el fitness desde dentro
Fuente:Canva

Lejos de prometer soluciones rápidas, Lara Ibarra insiste en que el cambio real vino de ajustar hábitos cotidianos que parecían secundarios. Uno de los más relevantes fue reducir el uso de edulcorantes. Durante años, productos “fitness” sin azúcar formaron parte de su día a día. Aunque son seguros, el abuso de ciertos edulcorantes, especialmente los polialcoholes, le provocaba una hinchazón constante que afectaba directamente a la apariencia del abdomen.

Al eliminarlos en gran medida, no solo mejoró su digestión, sino también su relación con el sabor real de los alimentos. Este ajuste, aparentemente pequeño, tuvo un impacto directo en cómo se sentía física y mentalmente, algo que en el fitness suele subestimarse.

Otro cambio clave fue reorganizar la frecuencia de comidas. Comer muchas veces al día no aceleró su metabolismo ni mejoró su composición corporal. Al contrario, repartir las calorías en menos ingestas le permitió sentirse más saciada, cumplir mejor con sus necesidades proteicas y reducir el estrés constante asociado al hambre.

En este escenario aparece el ayuno intermitente, una herramienta muy debatida en el fitness actual. Lara lo aborda sin dogmas. En su caso, no desayunar al levantarse encajaba con su apetito natural y le permitía estructurar mejor el resto del día. La evidencia científica respalda que el ayuno, cuando está bien planteado y no implica baja disponibilidad energética, no perjudica la masa muscular ni el rendimiento.

El problema, como explica, no es el ayuno en sí, sino confundirlo con comer poco. Dentro del fitness, muchos de los efectos negativos atribuidos al ayuno se deben en realidad a déficits calóricos severos, independientemente del número de comidas.

Por otro lado, el hábito que más impacto tuvo en su composición corporal no estuvo relacionado directamente con el entrenamiento ni con la dieta. Fue una decisión hormonal. Tras años tomando anticonceptivos orales por un diagnóstico erróneo, Lara Ibarra decidió dejar la píldora bajo supervisión médica. Con el tiempo, notó una clara reducción de la retención de líquidos, una mayor definición muscular y un cambio positivo en su estado de ánimo.


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