sábado, 17 enero 2026

Alberto Garrido, exculturista y divulgador: “Empiezas a tomar medicamentos para paliar los efectos de otros medicamentos”

El exculturista Alberto Garrido alerta sobre el dopaje normalizado: el consumo de anabolizantes lleva a encadenar fármacos, tapar efectos secundarios y asumir riesgos graves, desde infecciones hasta daños hormonales, renales y cardiovasculares irreversibles, silenciosos, progresivos.

Alberto Garrido, exculturista y divulgador especializado en los riesgos del dopaje asegura que cuando “empiezas a tomar medicamentos para paliar los efectos de otros medicamentos”. Su experiencia cobra sentido ahora, cuando el consumo de sustancias anabolizantes se ha normalizado en redes sociales y gimnasios, muchas veces bajo una falsa apariencia de seguridad y control.

Según el especialista, lo que parece un fenómeno marginal es, en realidad, un problema de salud pública en expansión. La facilidad para acceder a estos medicamentos en el mercado negro, la banalización de sus riesgos y la ausencia de información rigurosa están empujando a miles de jóvenes a un camino del que resulta difícil salir.

Publicidad

El mercado negro de medicamentos: ilegal, masivo y sin control

El mercado negro de medicamentos: ilegal, masivo y sin control
Fuente: Canva

Comprar anabolizantes hoy no requiere contactos ni intermediarios. Basta con escribir el nombre de la sustancia en un buscador para encontrar decenas de páginas con carritos de compra, métodos de pago y envíos a domicilio. Esa aparente normalidad genera una peligrosa confusión: si es tan fácil adquirirlos, muchos asumen que no debe ser tan ilegal. La realidad es la contraria.

La compra, posesión y distribución de estos medicamentos sin prescripción es delito. El problema es logístico. Cada día entran millones de paquetes en España y es materialmente imposible escanearlos todos. Esa grieta es aprovechada por redes criminales que han encontrado en los anabolizantes un negocio altamente rentable, con penas mucho más bajas que el tráfico de drogas tradicionales.

Garrido colaboró durante años con la UCO y fue testigo directo de cómo se desmantelaban laboratorios clandestinos montados en baños de viviendas particulares. Sustancias fabricadas sin controles sanitarios, con material rudimentario y en condiciones insalubres. Botes etiquetados como “calidad farmacéutica” que, al abrirlos, contenían impurezas visibles. En algunos casos, productos subdosificados; en otros, con concentraciones muy superiores a las anunciadas.

Las estimaciones de los propios investigadores son contundentes: entre el 50% y el 70% de los medicamentos que circulan en este mercado son falsificaciones. La mayor parte procede de China y de países de Europa del Este. No hay trazabilidad, no hay garantías y no hay forma de saber qué se está inyectando realmente.

Cuando las sustancias se encadenan y el cuerpo paga la factura

YouTube video

El consumo no suele empezar de forma extrema. En las primeras etapas, los efectos secundarios parecen asumibles. Acné, insomnio o irritabilidad se compensan con el rápido aumento de masa muscular y fuerza. Durante un tiempo, el cuerpo responde. Ese es el anzuelo.

El problema aparece cuando la dosis deja de ser suficiente. El progreso se estanca y la solución parece sencilla: aumentar cantidades o añadir nuevas sustancias. Así se cruzan líneas rojas. A los primeros medicamentos se suman otros para potenciar resultados y, poco después, nuevos fármacos para corregir los efectos secundarios de los anteriores.

El círculo es conocido por los especialistas. Antiestrógenos para evitar ginecomastia, fármacos para recuperar la libido, estimulantes para definir, pastillas para dormir porque esos estimulantes impiden conciliar el sueño. El consumo deja de ser puntual y se convierte en una rutina farmacológica compleja, sin supervisión médica y con un impacto directo sobre el sistema hormonal.

Garrido lo explica desde la experiencia personal. La disfunción eréctil es mucho más común de lo que se reconoce, incluso con niveles elevados de testosterona. El equilibrio hormonal es frágil y tocar una variable altera todas las demás. A eso se suma la dependencia psicológica de ciertos medicamentos, como el uso continuado de viagra, que termina generando inseguridad y bloqueo incluso cuando el cuerpo podría responder por sí solo.

Hay señales de alarma que muchos ignoran. Los abscesos por infecciones musculares tras inyecciones contaminadas son frecuentes. En su caso, una infección en el muslo derivó en una intervención quirúrgica en la que le extrajeron cerca de un litro de pus. Aun así, continuó. La justificación interna es casi siempre la misma: mala suerte, un producto defectuoso, la próxima vez irá mejor.

Las consecuencias más graves no siempre se detectan en una analítica rutinaria. El daño cardiovascular, renal y neurológico avanza en silencio. El hígado puede recuperarse, pero el corazón, el cerebro y los riñones no. Cuando aparece proteína en la orina, el daño renal ya es irreversible. Garrido ingresó en urgencias con una insuficiencia renal grave y estuvo a punto de necesitar diálisis de por vida. Ese fue el punto final.


Publicidad