Vueling sigue dando de qué hablar. La empresa catalana ha ganado poco a poco más espacio dentro de IAG y ha sido una de las pioneras dentro del grupo hispano-británico para probar las apuestas en combustibles renovables. Además, lo ha hecho en un momento en el que Iberia Express, la opción low cost de la gran aerolínea española, pasa por una crisis que incluso hace que su viabilidad a largo plazo se ponga en duda, en un año que, a pesar de dibujarse como positivo para Iberia, sigue siendo complejo.
El cierre positivo de las negociaciones de su convenio de pilotos, su estructura de precios y su disposición a ocupar una parte de los espacios que Ryanair ha dejado libres en España han hecho que la aerolínea con base en El Prat se vuelva todavía más importante para su matriz. Esto ocurre en un momento en que desde Iberia analizan la continuidad de su low cost, precisamente por la imposibilidad de llegar a un acuerdo con su sindicato mayoritario, la Unión Profesional de Pilotos de Aerolíneas (UPPA).
Es cierto que el presidente de Iberia, Marco Sansavini, aseguró que, aunque la empresa se encuentra en un «periodo de reflexión» sobre el futuro de la aerolínea low cost, el plan no era cerrarla, pues en su momento ha servido para que la aerolínea española recobrara espacios frente a retadores como Ryanair o la propia Vueling. Sin embargo, en pleno proceso de aumentar su presencia en Asia y las Américas, y a sabiendas de la posibilidad de un ERTE pactado con los sindicatos para rejuvenecer la plantilla, el futuro de su opción low cost parece complicado.
Y es que la reflexión ha generado una pausa en las inversiones de la empresa en su opción barata. De hecho, mientras que Iberia ha empezado a renovar su flota de aviones y ha aumentado sus rutas de largo radio, Iberia Express no ha podido sumar nuevos aviones o nuevas rutas, a la espera de cerrar el acuerdo con UPPA que les permita revisar su estructura de precios.
IAG APUESTA 5.000 MILLONES DE EUROS A VUELING
La apuesta de IAG ha sido más que clara. Esta semana han confirmado una nueva inversión de 5.000 millones de euros para los planes de expansión de Vueling, lo que le ha permitido diseñar su plan de vuelo hasta 2035, con la meta de pasar de los 40 millones de pasajeros anuales de la actualidad hasta los 60 millones. Es una apuesta ambiciosa, pero la pausa forzada de la opción de Iberia los ha convertido en la principal opción de corto y medio radio de la matriz de ambas.

Es también una buena noticia para el aeropuerto de El Prat en Barcelona, hub principal de la low cost. Ya en diciembre, el crecimiento de Vueling le permitió sumar nuevas rutas que salen desde el aeropuerto de la Ciudad Condal, añadiendo entre sus destinos a Nador y Fez, en Marruecos; además, han confirmado que los vuelos a Agadir, Estrasburgo, Liubliana y Valladolid se mantendrán en temporada alta.
Durante 2025 se sumaron también refuerzos a sus rutas desde Bilbao a Edimburgo y a Bruselas, y de Palma de Mallorca a Bruselas y Zúrich, así como los enlaces con Londres-Heathrow desde Sevilla y con París-Orly desde Santander. Además, desde el primer día han sido una de las primeras opciones del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, junto a Volotea, para ocupar los espacios que ha dejado libres Ryanair en su pulso con AENA.
Parte de este proyecto pasa por transformar del todo su flota de aviones de Airbus por los de Boeing que irán llegando en los próximos años, con los tres primeros programados para finales de este mismo año. En total, serán 50 nuevos aviones de Boeing que irán llegando mientras dure el plan de expansión de la empresa.
IBERIA EXPRESS: UNA APUESTA INCÓMODA DESDE EL PRINCIPIO
La realidad es que para Iberia no debería ser una sorpresa lo que ha ocurrido con su opción low cost. Desde que fue fundada en 2012, los sindicatos la han visto con malos ojos; primero, por la preocupación del efecto que esta estructura de precios tuviese sobre sus ingresos y, segundo, porque ocurría al mismo tiempo que la reestructuración de la aerolínea por la fusión con British Airways que vio nacer a IAG.
No hay duda del crecimiento que ha tenido desde entonces. Con el auge de las aerolíneas similares para los viajes entre países de la Unión Europea, fue una respuesta que funcionó en su momento. Sin embargo, la parálisis que atraviesa la ha convertido en un problema, al menos de momento. Lo ideal sería llegar a un acuerdo con UPPA, pero esto también representa un reto cuando se sabe que los costes de la aviación comercial están subiendo.

Los cambios en el combustible y la necesidad de actualizar su flota hacen que sea una carrera contra el tiempo. Se suma que, incluso formando parte del mismo grupo, da la sensación de que, poco a poco, Vueling empieza a quitarle espacios dentro del mapa de las low cost del país.








