Las termas de Prexigueiro y Outariz se han convertido en el secreto mejor guardado de Galicia para quienes buscan una experiencia termal auténtica sin masificaciones. Situadas en la provincia de Ourense, estas pozas permiten sumergirse en aguas que brotan a temperaturas entre 30 y 60 grados mientras el paisaje invernal de la sierra gallega ofrece un contraste visual espectacular.
La magia de este rincón radica en su accesibilidad: mientras otras zonas termales requieren reservas con meses de antelación y precios elevados, aquí conviven espacios gratuitos con instalaciones privadas económicas. Los alojamientos rurales cercanos, especialmente en Ribadavia y los márgenes del Miño, registran cada vez más reservas anticipadas de viajeros que han descubierto este paraíso termal antes de que se convierta en tendencia masiva.
Un circuito termal al aire libre único en España
Ourense concentra la mayor densidad de pozas termales naturales de acceso gratuito en todo el territorio español, superando ampliamente a otras regiones con tradición balnearia. Las termas de Outariz constituyen el espacio termal más grande de la ciudad, con once pozas exteriores que combinan circuitos inspirados en la cultura zen japonesa y celta, diseñados para mejorar el equilibrio físico y mental.
El complejo de Outariz y Burga de Canedo ofrece tanto zona gratuita como de pago, con instalaciones que incluyen piscinas de agua fría y caliente, duchas, fuentes y bancos integrados en un entorno ajardinado junto al río. Las aguas, de mineralización débil, fluoradas y bicarbonatadas, resultan especialmente beneficiosas para tratar artritis y reuma, atrayendo tanto a locales como a visitantes internacionales.
Por su parte, las termas de Prexigueiro, situadas a cinco kilómetros de Ribadavia junto al río Cerves, destacan por su entorno boscoso y su atmósfera más íntima. El circuito cuenta con cinco pozas de agua caliente en la zona de pago, además de pozas naturales de acceso libre en la parte inferior del complejo, donde el agua brota directamente del manantial.
Baños termales gratuitos sin renunciar a la calidad
✓ Pozas de Prexigueiro gratuitas: Ubicadas junto al río Cerves, en la parte baja del complejo privado, ofrecen acceso libre las 24 horas con agua que emerge directamente del manantial a temperaturas cálidas
✓ Termas de Outariz zona libre: El área gratuita dispone de tres piscinas de agua caliente y una fría, con duchas de agua caliente y vestuarios básicos, en funcionamiento continuo
✓ Burga de Canedo: Pozas de piedra tradicionales rodeadas de vegetación ribereña donde el agua termal alcanza los 40 grados centígrados, con entrada gratuita y horario ininterrumpido
✓ A Chavasqueira: Manantial histórico conocido desde la época romana, con pozas naturales junto al Miño donde el agua brota a temperaturas que pueden superar los 60 grados
Propiedades terapéuticas respaldadas por siglos
Las aguas termales de esta sierra gallega poseen composiciones minerales que los romanos ya aprovechaban hace más de dos mil años para tratar diversas dolencias. Las propiedades fluoradas, silicatadas y bicarbonatadas de estos manantiales resultan especialmente efectivas para problemas circulatorios, enfermedades crónicas de la piel como eczemas o psoriasis, y dolencias ginecológicas.
Además del tratamiento de afecciones físicas, los baños termales estimulan el sistema digestivo y el metabolismo, favoreciendo la producción y relajación de endorfinas que combaten el estrés y mejoran el estado anímico general. La temperatura del agua, que oscila entre 30 y 77 grados según la poza, permite adaptar la experiencia a las necesidades individuales de cada visitante.
El entorno natural potencia estos beneficios: sumergirse en aguas humeantes mientras se contempla la sierra nevada crea una experiencia sensorial completa que combina termalismo, naturaleza y desconexión. Este factor diferencial explica por qué cada vez más turistas eligen estas termas frente a spas urbanos convencionales.
Cómo reservar alojamiento antes del boom turístico
Las casas rurales de Ribadavia y los alrededores de Ourense experimentan un incremento constante de reservas, especialmente durante los meses de invierno cuando el contraste entre el agua caliente y el paisaje nevado alcanza su máximo esplendor. Los alojamientos en la zona de Outariz, a escasos 600 metros del aparcamiento de Reza conectado por pasarela peatonal, se llenan con semanas de antelación incluso fuera de temporada alta.
Para asegurar disponibilidad conviene reservar con al menos tres semanas de margen, priorizando establecimientos en Ribadavia, Boborás o la propia capital ourensana. Muchos pazos y casas rurales ofrecen paquetes que incluyen acceso a las pozas termales de pago de Prexigueiro por poco más de cinco euros, combinando la experiencia termal con el encanto del alojamiento tradicional gallego.
La estrategia más inteligente consiste en planificar la visita entre semana durante enero y febrero, cuando el paisaje invernal ofrece sus mejores postales pero la afluencia aún no alcanza los niveles de primavera y verano. Así se disfruta de la autenticidad de estos rincones termales antes de que se conviertan en el próximo destino viral de Instagram.









