El Dr. Eduard Estivill, especialista cerebro, medicina del sueño y neurofisiólogo con trayectoria internacional, mantiene a sus 77 años una agenda repleta de conferencias, consultas y entrevistas donde comparte décadas de investigación científica. En su última aparición pública, el doctor lanzó una advertencia directa sobre un dispositivo omnipresente en los dormitorios españoles que sabotea el descanso cerebral sin que la mayoría sea consciente de ello.
El experto, formado en el Henry Ford Hospital de Detroit en 1988 y responsable de más de 150 investigaciones sobre patrones de sueño, explica que este aparato interfiere directamente con el taller de reparación que el cerebro ejecuta cada noche. Las consecuencias no se limitan al cansancio matutino, sino que afectan la creatividad, la memoria y la longevidad.
El móvil bloquea la química del descanso
El teléfono móvil en la mesilla de noche representa el principal enemigo del sueño reparador según Estivill. La luz que emite su pantalla interfiere con la producción de melatonina, la sustancia que el cerebro fabrica cuando detecta que el sol se pone y adopta tonos anaranjados.
Esta hormona actúa como señal química para que el organismo inicie el proceso de desconexión neuronal. Cuando la pantalla del móvil proyecta su luz azulada directamente a los ojos, el cerebro recibe información contradictoria e interpreta que aún es de día, bloqueando así la fabricación de melatonina.
El neurofisiólogo añade un segundo problema igual de grave: el contenido que consumimos a través del dispositivo mantiene la mente en estado de alerta. Revisar correos laborales, navegar por redes sociales o ver vídeos estimulantes dos horas antes de dormir impide que el cerebro realice la transición necesaria entre vigilia y sueño.
Consecuencias verificadas en el cerebro
Las investigaciones dirigidas por Estivill en la Fundación del Sueño demuestran efectos medibles en deportistas de élite y personas comunes. Los estudios realizados con la selección española de hockey sobre hierba, jugadores del Barça y tenistas profesionales confirman que la exposición a pantallas antes de dormir reduce el rendimiento físico y mental al día siguiente.
El cerebro necesita entre siete y ocho horas de sueño profundo para completar funciones vitales que solo ocurren durante el descanso:
✓ Reparación de conexiones neuronales desgastadas durante el día
✓ Consolidación de la memoria y el aprendizaje
✓ Activación del sistema glinfático que elimina proteínas tóxicas
✓ Restauración de los niveles de energía celular
✓ Regulación del equilibrio emocional y la creatividad
Cuando el móvil interrumpe este proceso, el taller de reparación cerebral funciona a medio gas. Estivill compara la situación con intentar conducir un Ferrari con combustible de utilitario: el cerebro tiene la capacidad, pero no recibe el mantenimiento que necesita para operar correctamente.
La solución no requiere esfuerzo heroico
El doctor descarta recomendaciones utópicas que nadie cumplirá. No pide eliminar completamente el móvil, sino gestionar su uso con dos estrategias concretas y alcanzables. La primera consiste en activar el modo noche del dispositivo dos horas antes de acostarse, función que todos los smartphones actuales incluyen y que reduce drásticamente la emisión de luz azul.
La segunda medida implica establecer un límite temporal mediante alarma. Estivill sugiere permitirse treinta minutos de pantalla con la alarma programada, comprometiéndose a dejar el dispositivo cuando suene. Esta técnica requiere voluntad, pero resulta mucho más viable que la prohibición total que la mayoría abandona al segundo día.
El cerebro agradece especialmente que el móvil permanezca fuera de la habitación durante las horas de sueño profundo, momento en que el sistema glinfático trabaja diez veces más rápido eliminando residuos celulares, incluidas las proteínas beta-amiloides asociadas al Alzheimer.
Dormir bien suma años de vida
Las investigaciones más recientes vinculan directamente la calidad del sueño con la longevidad. Estivill menciona estudios realizados en Cataluña con más de cien personas centenarias, donde la respuesta más repetida al preguntar por el secreto de su longevidad fue dormir mucho y bien.
El especialista explica que mantener rutinas de sueño adecuadas durante toda la vida previene enfermedades físicas y mentales. El cerebro aprovecha las horas nocturnas para limpiar sustancias de desecho que, acumuladas durante años, pueden derivar en patologías neurodegenerativas.
La recomendación final del doctor resulta accesible para cualquier persona: retirar el móvil de la mesilla, sustituir las luces blancas del dormitorio por tonos amarillentos o rojizos, y dedicar la hora previa al sueño a actividades que no estimulen excesivamente la mente. El cerebro, asegura Estivill, recompensará estas medidas con décadas de mejor funcionamiento cognitivo.










