jueves, 15 enero 2026

Marian Rojas (42, psiquiatra) explica qué le pasa realmente a tu mente cuando tomas azúcar (y por qué deberías dejarlo hoy)

Marian Rojas Estapé (42 años), reconocida psiquiatra española, acaba de lanzar un mensaje directo a las mujeres mayores de 40 años que preocupa tanto como alivia: la relación entre lo que comemos y el deterioro de la memoria es más estrecha de lo que imaginábamos. Rojas, especializada en psiquiatría y fundadora del proyecto Ilussio Business and Emotions, ha dedicado años a investigar cómo el estrés, la alimentación y los hábitos cotidianos modifican la química cerebral y, en especial, la capacidad de retener información.

El azúcar, omnipresente en nuestra dieta diaria, no solo impacta en el cuerpo: también ejerce una poderosa influencia sobre la mente. Marian Rojas, psiquiatra de 42 años, explica cómo este ingrediente aparentemente inocente activa circuitos cerebrales vinculados al placer inmediato, generando una sensación de bienestar tan intensa como efímera. Esa montaña rusa emocional, que va del subidón inicial al bajón posterior, puede alterar la concentración, el estado de ánimo y hasta la capacidad de gestionar el estrés.

Más allá de las calorías y los riesgos físicos, Rojas advierte que el consumo habitual de azúcar condiciona la forma en que pensamos y sentimos. La dependencia que genera no es solo metabólica, sino también psicológica: nos empuja a buscar recompensas rápidas y a perder de vista hábitos más sostenibles para la salud mental. Por eso, sostiene que dejar el azúcar hoy no es únicamente una decisión nutricional, sino un paso clave para recuperar el equilibrio emocional y la claridad mental.

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¿Problemas con la memoria?

Rojas advierte que una dieta inadecuada sostenida en el tiempo es una de las causas más comunes —y más ignoradas— del deterioro cognitivo en mujeres de mediana edad. La falta de nutrientes esenciales no solo reduce el rendimiento mental inmediato, sino que acelera el proceso de envejecimiento cerebral y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades mentales a una edad más temprana. Las deficiencias nutricionales impactan directamente en la capacidad para funcionar mentalmente de manera correcta, algo que se vuelve crítico después de los 40 años.

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La psiquiatra insiste en que elegir alimentos de calidad —frutas, verduras y grasas saludables— no es una moda, sino una necesidad biológica. El cerebro y la energía corporal agradecen esta inversión nutricional, porque lo que comemos importa más de lo que creemos cuando se trata de preservar la lucidez y la memoria. Sin embargo, Rojas no se limita a señalar problemas: ofrece soluciones concretas para revertir el daño antes de que sea irreversible.

Alimentos que protegen la memoria después de los 40

La doctora Marian Rojas ha identificado ciertos alimentos clave que pueden incorporarse a la dieta diaria para mejorar la memoria y optimizar la función cerebral. Estos alimentos esenciales actúan como un escudo protector frente al declive cognitivo y ayudan a mantener el cerebro saludable incluso cuando el paso de los años comienza a notarse. Entre las recomendaciones destacan:

Frutas y verduras frescas, ricas en antioxidantes que protegen las células cerebrales
Grasas saludables como las del aguacate, frutos secos y aceite de oliva
Alimentos ricos en omega-3, esenciales para la función cerebral óptima

Para aquellos que se encuentran en la mediana edad, prestar especial atención a la dieta es fundamental para asegurar que están obteniendo todos los nutrientes necesarios. La especialista subraya que los olvidos frecuentes y la dificultad para concentrarse pueden revertirse con cambios nutricionales sostenidos en el tiempo. No se trata de dietas extremas, sino de decisiones conscientes que alimenten el cerebro de forma inteligente.

El papel del estrés y el cortisol en la pérdida de memoria

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Rojas ha dedicado años a estudiar el impacto del cortisol —la hormona del estrés— en la salud física y mental. Cuando vivimos intoxicados de cortisol, nuestro cuerpo cambia a nivel físico, psicológico y de conducta, afectando directamente cómo nos enfrentamos a las cosas. La intoxicación de cortisol genera tensión corporal, contracturas y una sensación de alarma constante que impide al cerebro funcionar con claridad.

Este fenómeno es especialmente relevante para mujeres mayores de 40 años, quienes suelen estar cargadas de responsabilidades y acostumbradas a priorizar a todos antes que a sí mismas. El cortisol elevado reduce la capacidad de retener información y afecta la memoria a corto plazo, creando un círculo vicioso donde el estrés genera olvidos y los olvidos generan más estrés. Por ello, Rojas insiste en la importancia de comprender cómo funciona nuestro cuerpo ante el miedo y la tensión, porque conocerse es el primer paso para sentirse aliviado.

Rutinas vitamínicas para proteger el cerebro

La psiquiatra defiende que las rutinas vitamínicas son esenciales porque actúan como un antídoto frente al caos y las exigencias de la vida actual. Estas prácticas diarias ayudan a restablecer el equilibrio físico, mental y emocional, dejando espacio para el cuidado personal, la calma y el bienestar. Entre sus propuestas destacan ejercicios de respiración, meditación y agradecimiento que reducen el estrés y proporcionan calma en apenas unos minutos al día.

Rojas sostiene que dedicar tiempo consciente a pequeños rituales —como doce minutos diarios de orden o respiración— envía un mensaje claro al sistema nervioso: «Yo decido, yo estoy al mando». Este gesto activa mecanismos de regulación que pueden cambiar el tono emocional de todo un día y reducir la producción de cortisol. La amígdala, el centro de alarma del cerebro, interpreta que el ambiente es seguro y la bioquímica interna responde con una caída del cortisol y un aumento de serotonina. Así, la combinación de una alimentación inteligente con rutinas que calmen el sistema nervioso se convierte en la estrategia más efectiva para proteger la memoria después de los 40.


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