En las últimas semanas se han acumulado iniciativas parlamentarias en distintos niveles —europeo, estatal y autonómico— que expresan preocupación por el alcance del plan y reclaman controles, evaluaciones y condiciones estrictas antes de permitir su despliegue.
Las iniciativas parten de una inquietud compartida: la competición se plantea como un sistema de franquicias permanentes, con cuotas de acceso elevadas y una gobernanza corporativa extraterritorial que, según advierten promotores de estas acciones, podría alterar el equilibrio del baloncesto europeo. En el debate subyace además el riesgo de que el proyecto impulse un modelo de deporte-espectáculo centrado en la rentabilidad y la concentración de valor, más cercano a la lógica estadounidense que al ecosistema deportivo continental.
Desde el sector, distintos actores han expresado que “NBA Europe” no encaja en el marco europeo como una ampliación de competiciones existentes, sino como una iniciativa empresarial orientada a reorganizar el mercado del baloncesto en torno a una estructura cerrada. Las preguntas e iniciativas presentadas ante la Comisión Europea, el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat de Catalunya buscan determinar, precisamente, si el proyecto se ajusta al Derecho europeo y a los principios que sostienen el modelo deportivo continental: la solidaridad, una distribución territorial inclusiva —frente al riesgo de segmentación entre territorios con distinta capacidad económica—, así como la participación comunitaria y el desarrollo de base.
Preguntas en el Parlamento Europeo
En el ámbito europeo, la eurodiputada italiana Carolina Morace, exfutbolista profesional y miembro del Parlamento Europeo, presentó el 19 de noviembre tres preguntas escritas a la Comisión Europea sobre el proyecto. Morace plantea si “NBA Europe” podría constituir una estructura de tipo monopolístico contraria a objetivos de competencia y cohesión de la Unión, y solicita aclaraciones sobre los mecanismos que podría activar la Comisión para evitar que el valor económico y fiscal generado por el deporte europeo se transfiera fuera del espacio comunitario.
En sus preguntas, la eurodiputada también pide que se evalúe la compatibilidad del proyecto con compromisos europeos relativos a igualdad, solidaridad y protección de la diversidad cultural y deportiva. Morace advierte, además, del impacto potencial sobre ligas nacionales, canteras y deporte base, al consolidar un modelo que —según su planteamiento— podría priorizar retornos a corto plazo y desplazar decisiones estratégicas hacia estructuras externas al ecosistema europeo. La Comisión dispone de un plazo aproximado de seis semanas para responder.
Un precedente político reciente
El debate se produce, además, en un contexto político marcado por una resolución aprobada por el Parlamento Europeo el 7 de octubre, con una amplia mayoría (552 votos a favor), que refuerza la autonomía del deporte europeo y advierte contra su mercantilización y la deslocalización del valor económico generado en Europa. El texto subraya el deporte como bien público y elemento de cohesión social, e insta a la Comisión a emplear instrumentos disponibles para proteger el ecosistema deportivo ante iniciativas que puedan trasladar su valor fuera del continente.
Iniciativas en EspañEn España, desde el Congreso de los Diputados, se han registrado preguntas parlamentarias dirigidas al Gobierno que alertan de que la implantación de “NBA Europe” podría perjudicar la estructura del baloncesto nacional. Los impulsores de esas iniciativas sostienen que el sistema de franquicias y cuotas elevadas podría restringir la participación a un número reducido de entidades, dejando fuera a clubes históricos con arraigo territorial y canteras consolidadas, con el consiguiente riesgo de desigualdad competitiva.
Además, se solicita al Ejecutivo información sobre el impacto potencial en la ACB, el equilibrio competitivo y el baloncesto de base, así como un análisis de posibles distorsiones de mercado y riesgos asociados a una eventual posición dominante.
Cataluña: análisis de impacto y condiciones
En el plano autonómico, el presidente de la comisión parlamentaria de deporte del Parlament de Catalunya, ha instado al Govern a impulsar un análisis riguroso del alcance del proyecto y de sus efectos sobre el ecosistema deportivo catalán. La iniciativa propone recabar informes de federaciones, clubes y expertos; estudiar condiciones en ayudas públicas para asegurar compromisos con el deporte formativo y el arraigo territorial; y estimar el impacto económico y social de una eventual deslocalización del valor generado.
De operación comercial a asunto regulatorio
Con este conjunto de actuaciones, “NBA Europe” deja de percibirse exclusivamente como una operación comercial para convertirse en un asunto político y regulatorio de primer orden. El aumento de la presión institucional consolida una demanda creciente de transparencia, supervisión pública y garantías, con el objetivo —según recogen las iniciativas— de evitar que un modelo cerrado y controlado desde fuera de la Unión termine debilitando competiciones existentes, erosionando la solidaridad interna del sistema y reduciendo el papel del deporte de base y de las estructuras tradicionales de gobernanza deportiva en Europa








