jueves, 15 enero 2026

“La verdadera burbuja es la de la deuda soberana, no la de la Inteligencia Artificial”

- “EEUU es la única economía del G8 que crece, mientras que el crecimiento en Europa es modesto y procede derivado del gasto público”

“La verdadera burbuja es la de la deuda soberana, no la de la Inteligencia Artificial”, explicaba esta mañana Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, durante la presentación a medios de la Visión Estratégica 2026 de la firma.

La gestora afronta 2026 con una visión constructiva pero prudente. Un año en el que la liquidez seguirá siendo un soporte clave de los mercados, pero donde la selección, la calidad y la gestión activa marcarán la diferencia en un entorno de crecimiento limitado y mayor dispersión entre activos.

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Los expertos consideran que2026 estará marcado por un crecimiento global débil, sin recesión, pero condicionado por elevados niveles de deuda, un entorno fiscal exigente y un escenario monetario que seguirá siendo acomodaticio.

“El mundo entra en una fase de crecimiento estructuralmente más pobre, en el que la abundancia de liquidez convive con una inflación que no termina de desaparecer y con niveles de deuda que limitan el margen de actuación de gobiernos y bancos centrales”, señaló José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis. “No es un escenario de recesión, pero sí exige una gestión mucho más selectiva y disciplinada”, ha asegurado.

¿Por qué quedarse en liquidez es más arriesgado que invertir en Bolsa?

Desde el punto de vista macroeconómico, Tressis estima que Estados Unidos seguirá liderando el crecimiento entre las economías desarrolladas, apoyado en su dinamismo empresarial y su capacidad de generación de beneficios. Europa mantiene un escenario frágil, marcado por tensiones fiscales y políticas en algunos países clave, mientras que en mercados emergentes el dinamismo se concentra en Asia, con un enfoque más selectivo.

“EEUU es la única economía del G8 que crece, mientras que el crecimiento en Europa es modesto y procede derivado del gasto público”, aclara Lacalle.

Uno de los conceptos centrales del escenario para 2026 es el denominado “tsunami monetario”: años de políticas expansivas, déficits elevados y balances públicos sobredimensionados que siguen condicionando el entorno financiero. Según Tressis, esta combinación prolonga un ciclo de liquidez abundante y tipos reales contenidos, pero mantiene vivo el riesgo de inflación persistente, especialmente en el sector servicios.

“Este es un problema para los que no tienen activos por la pérdida de poder adquisitivo”, añadió Lacalle.

La Reserva Federal y el Banco Central Europeo afrontan 2026 con un sesgo acomodaticio. Imagen: Agencias
La Reserva Federal y el Banco Central Europeo afrontan 2026 con un sesgo acomodaticio. Imagen: Agencias

“La inflación ha bajado, pero no ha desaparecido como riesgo. Mientras el gasto público siga creciendo y los compromisos de deuda futura no financiada continúen acumulándose, los bancos centrales tendrán un margen muy limitado para aplicar políticas realmente restrictivas”, subrayó.

En este contexto, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo afrontan 2026 con un sesgo acomodaticio, aunque sin capacidad para repetir las políticas ultra expansivas del pasado. Tressis asume un aumento de la masa monetaria por encima del crecimiento del PIB nominal, lo que seguirá apoyando las valoraciones de los activos financieros, aunque con mayor volatilidad y divergencias.

“El mayor estímulo fiscal de 2025 ha sido el petróleo barato”, Daniel Lacalle.

Dicho de otra manera, “el inversor se está protegiendo de esa pérdida de poder adquisitivo”. Por otro lado, el economista no descarta bajada de tipos por el BCE y que en EEUU va a haber entre dos y tres bajadas de tipos”.

Renta fija: más exigente, pero con oportunidades

La renta fija vuelve a ocupar un papel relevante en las carteras, si bien en un entorno más complejo. La creciente preocupación por la sostenibilidad fiscal ha elevado la volatilidad de la deuda soberana y ha incrementado las rentabilidades exigidas en los tramos largos. Por ello, Tressis prioriza duraciones medias, entre tres y cinco años, y una clara preferencia por la alta calidad crediticia.

En deuda privada, las perspectivas son más favorables gracias a la solidez de los balances empresariales y a unas rentabilidades a vencimiento que siguen siendo atractivas, especialmente en Europa.

Renta variable: calidad y prudencia vs. burbuja

La concentración y el optimismo de los inversores son dos de los factores que destacan desde la entidad. Los retornos han sido mucho más dispares de lo que muestran los índices, con apenas un 25% de las industrias logrando batir las referencias. Tecnología en EE. UU. y bancos en Europa han capitalizado parte de las subidas, mientras el resto se ha quedado rezagado.

En este contexto, Tressis sigue sobre ponderando la región norteamericana y Europa frente a los índices globales. Si bien la entidad es cauta con las valoraciones y apuestan por una mayor participación sectorial. Entre las temáticas que destacan se encuentra salud, tras confirmar una mejora en los resultados; tecnología y comunicaciones con beneficios, haciendo mucho hincapié en compañías rentables; industriales, se estima una recuperación de las manufacturas a nivel global; y muy selectivos en consumo, dadas las correcciones en algunos segmentos.

Tressis también favorece las economías desarrolladas frente emergentes, aunque la debilidad del dólar abre oportunidades interesantes. Además, es cauta con la inversión en materiales y en bienes raíces, al menos hasta que se disipen los riesgos de inflación; y con algunos actores relacionados con inteligencia artificial, por el peligro del exceso de endeudamiento.

Materias primas

En materias primas, los metales preciosos —oro y plata— continúan ganando protagonismo como activos de protección frente a desequilibrios monetarios y geopolíticos, apoyados por las compras de bancos centrales. Los metales industriales, especialmente el cobre, se benefician de la inteligencia artificial y la transición energética, aunque son sensibles a la evolución de la economía China.

El petróleo afronta 2026 en un entorno de precios contenidos y de equilibrio entre oferta y demanda, lo que contribuirá a la estabilidad macroeconómica, aunque siempre está expuesto a episodios de volatilidad derivados de riesgos geopolíticos.

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