Arantxa Sánchez Vicario pasó de ser una leyenda del tenis mundial con cuatro títulos de Grand Slam a enfrentar una condena de dos años de prisión por fraude fiscal. La barcelonesa que ganó aproximadamente 45 millones de euros durante su carrera profesional hoy vive de alquiler en Miami y destina la mitad de sus ingresos al pago de una deuda que supera los 6,6 millones con el Banco de Luxemburgo. En enero de 2024, un juzgado de Barcelona dictó sentencia condenatoria tras un juicio donde quedó acreditado que la extenista y su entonces marido descapitalizaron su patrimonio deliberadamente para eludir el pago de la millonaria deuda contraída años atrás.
El drama económico comenzó con una disputa familiar que marcó un antes y un después en la vida de la deportista. Sánchez Vicario acusó públicamente a sus padres, Emilio y Marisa, de haber administrado mal su fortuna durante los años de su carrera profesional, alegando que ellos controlaban sus finanzas sin rendirle cuentas. Sin embargo, esta versión se desmoronó cuando las investigaciones judiciales revelaron que la tenista sí disponía de control sobre su patrimonio y que fue ella quien, bajo las directrices de su exmarido Josep Santacana, diseñó un plan para ocultar sus bienes.
Del número uno mundial al banquillo de los acusados
La trayectoria deportiva de Arantxa Sánchez Vicario es indiscutible. Alcanzó el número uno mundial en 1995 y consiguió cuatro títulos de Grand Slam en individuales, además de seis en dobles y cuatro en dobles mixtos. Ganó su primer Roland Garros en 1989 con apenas 17 años, derrotando a Steffi Graf, y se convirtió en un icono del deporte español junto a figuras como Conchita Martínez. Sin embargo, su éxito en las pistas contrastó dramáticamente con su gestión financiera fuera de ellas.
El conflicto con Hacienda comenzó en 2007, cuando la Audiencia Nacional la condenó a pagar 3,4 millones de euros por residir fiscalmente en España y no en Andorra como ella declaraba. Seis años después, el Tribunal Supremo desestimó su recurso, obligándola a hacer frente a esa deuda. Para pagarla, Arantxa Sánchez Vicario pidió un préstamo al Banco de Luxemburgo de más de cinco millones de euros, compromiso que posteriormente incumplió de forma sistemática.
El papel de Josep Santacana en la despatrimonialización
Josep Santacana, empresario y exmarido de la tenista, fue identificado por la magistrada María Luïsa Maurel como el cerebro de la operación. Según la sentencia, desde noviembre de 2009 Santacana se hizo con el control total del patrimonio de su esposa y diseñó un plan sistemático para vaciar las cuentas bancarias, vender propiedades y transferir activos a testaferros. Las operaciones fraudulentas incluían:
✓ Venta de inmuebles de alto valor sin destinar ningún euro al pago de la deuda
✓ Transferencias millonarias a cuentas controladas por terceras personas
✓ Firma de documentos en blanco por parte de Arantxa bajo la confianza ciega en su marido
✓ Ocultación sistemática de ingresos y patrimonio durante más de una década
La extenista admitió durante el juicio celebrado en septiembre de 2023 que firmaba documentos en blanco que le presentaba Santacana, alegando que confiaba plenamente en él y que desconocía las implicaciones legales. No obstante, la magistrada determinó que aunque Sánchez Vicario no tenía capacidad técnica para dirigir las operaciones, sí era plenamente consciente de la existencia de la deuda y del plan para evitar su pago.
De culpar a los padres a señalar al exmarido
El relato de victimización de Arantxa Sánchez Vicario ha cambiado radicalmente con los años. Inicialmente acusó a sus padres de haberle robado su fortuna, generando un conflicto familiar que trascendió a los medios de comunicación españoles durante la década de 2010. Esta narrativa le sirvió para justificar su ruina económica y presentarse como víctima de una mala gestión ajena.
Sin embargo, durante el juicio por alzamiento de bienes cambió completamente su versión y señaló a Josep Santacana como el único responsable. Entre lágrimas declaró que ella había querido pagar la deuda desde el principio, pero que su exmarido se opuso y le aseguró que él «se encargaba de todo». La magistrada no dio crédito completo a esta defensa, al considerar que la deportista disfrutó del patrimonio ocultado con pleno conocimiento de la situación.
Vida de alquiler y embargos permanentes
Tras la condena de enero de 2024, Arantxa Sánchez Vicario evitó entrar en prisión gracias a que la pena no supera los dos años y a su compromiso de no delinquir durante 24 meses. Actualmente reside en un apartamento de alquiler en Miami, muy lejos de los lujosos inmuebles que poseyó durante su etapa dorada como deportista. Según declaró durante el proceso judicial, ya ha abonado aproximadamente 1,9 millones de euros al Banco de Luxemburgo.
La mitad de todos los ingresos que genera actualmente son embargados automáticamente y destinados al pago de la deuda, que junto con intereses supera los 6,6 millones de euros. Su exmarido Josep Santacana fue condenado a una pena superior, aunque tampoco ingresará en prisión de momento. Ambos deberán hacer frente de forma conjunta a la indemnización millonaria impuesta por el tribunal barcelonés.









