miércoles, 14 enero 2026

Isaac Moreno Gallo (67), ingeniero civil e historiador español: “La energía nuclear tiene futuro, aunque en España se finja que no”

Isaac Moreno Gallo, ingeniero e historiador, cuestiona el dogma energético español y advierte que excluir la energía nuclear e hidráulica encarece el sistema, debilita la industria y compromete la estabilidad futura en plena transición.

Isaac Moreno Gallo, ingeniero civil e historiador, lleva años cuestionando el relato dominante sobre la energía en España. Su advertencia llega en un momento clave: transición acelerada, precios elevados y una demanda creciente que pone en tensión el sistema. ¿Es viable apostar todo a un único modelo?

El debate sobre la energía no es técnico, sino político y cultural. Moreno Gallo plantea una pregunta incómoda pero necesaria: hasta qué punto el absolutismo renovable está debilitando la capacidad energética del país y encareciendo su futuro inmediato.

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El mito de la energía “verde” y el problema del absolutismo

El mito de la energía “verde” y el problema del absolutismo
Fuente: agencias

Para Moreno Gallo, uno de los grandes errores del debate actual es el uso acrítico del término “energías verdes”. Ninguna fuente de energía es neutra desde el punto de vista ambiental. Todas generan impacto, desde la extracción de materiales hasta la ocupación del territorio. El problema no es desarrollar renovables, sino imponer la idea de que todo debe ser exclusivamente renovable, sin admitir matices ni complementariedades.

Ese enfoque, explica, ha derivado en una planificación desequilibrada. Se ha avanzado mucho en capacidad de generación renovable, pero muy poco en almacenamiento y respaldo. Cuando no hay sol o viento, la energía no aparece por voluntad política. La tecnología de almacenamiento masivo sigue siendo limitada, costosa y, en muchos casos, insuficiente para sostener la demanda industrial.

El resultado es una energía más cara y menos estable. Sectores intensivos, como el aluminio o la industria pesada, han cerrado o se han deslocalizado pese a subvenciones públicas. No pueden competir con países donde la energía es más barata y predecible. Para Moreno Gallo, prometer un país con energía 100 % renovable no es realismo, es propaganda que ignora la física y la economía.

Nuclear e hidráulica: lo que otros países no están abandonando

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Mientras España cierra centrales nucleares, los países más avanzados hacen exactamente lo contrario. Francia, Estados Unidos o Reino Unido refuerzan su apuesta por la energía nuclear con tecnologías más seguras y eficientes. Algunas incluso permiten reutilizar residuos antiguos, reduciendo uno de los grandes miedos históricos asociados a esta fuente.

Moreno Gallo subraya que la energía nuclear no es una solución ideológica, sino estratégica. Aporta estabilidad, producción constante y precios competitivos. En un contexto de explosión de centros de datos y consumo digital masivo, confiar solo en renovables intermitentes es, sencillamente, insuficiente. No es casualidad que en Estados Unidos ya se plantee que grandes infraestructuras energéticas cuenten con mini reactores propios.

El mismo abandono se observa en la energía hidroeléctrica, una de las más eficientes y limpias disponibles. Centrales históricas llevan años paradas por falta de mantenimiento o por concesiones caducadas que la administración no reactiva. En algunos casos, las pérdidas económicas se cuentan por decenas de millones de euros, además del impacto en comarcas ya castigadas por la despoblación.

Según Isaac Moreno Gallo, se prefiere inaugurar nuevos megaproyectos renovables porque generan obra, contratos y movimiento económico inmediato, aunque su impacto ambiental sea mayor y su rendimiento más incierto. Mantener infraestructuras existentes, integradas en el paisaje y ya amortizadas, resulta menos rentable políticamente, aunque sea más sensato desde el punto de vista de la energía y del interés público.

El ingeniero insiste en una idea central: la energía no puede gestionarse desde el dogma. Requiere planificación a largo plazo, diversidad de fuentes y respeto por el conocimiento técnico. Sacar al ser humano y a la industria de la ecuación ambiental conduce a decisiones que empobrecen al país mientras se presentan como avances morales.

En su diagnóstico final, Moreno Gallo es claro. España no necesita elegir entre renovables o nuclear, sino construir un sistema energético equilibrado. Negar el papel de la energía nuclear y abandonar la hidráulica no es progreso: es renunciar a herramientas clave para garantizar soberanía, competitividad y futuro.


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