Genialidad o suerte: nunca se sabrá a ciencia cierta cuál de esas dos características define mejor el nacimiento de Vicio. Y es que, en pleno mes de enero, un par de meses antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declarase el estado de alarma —y con ello el confinamiento—, Aleix Povill Puig constituyó la sociedad Comerconlasmanos, cuyo nombre comercial más reconocido es Vicio, marca que registró el 29 de enero de 2020. Eso sí, si para el comienzo no queda tan claro cuál puede ser el adjetivo más adecuado, para el resto de los años no hay duda: exitoso.
En 2024, el último ejercicio auditado, Vicio facturó la friolera de casi 55 millones de euros. Una cifra que resulta llamativa por distintos motivos. El primero es el punto de partida, ya que supone incrementar las ventas un 1.383% desde 2021. El segundo es que ese crecimiento, aunque menos descomunal, se mantiene a muy buen ritmo: la compañía fue capaz de crecer un 34% en su último año, entre 2023 y 2024, pese a que ya superaba los 40 millones de euros de facturación. Además, lo consigue con un margen bruto cercano al 50%.
El segundo gran motivo a tener en cuenta es que, con esas cifras, Vicio ya puede considerarse un gigante del sector. Y no solo dentro del segmento de las hamburguesas o del delivery. Por ejemplo, una de las marcas más reconocidas del sector en los últimos años, Goiko, necesitó casi seis años para alcanzar una facturación similar. También, para hacerse una idea de la magnitud de lo que está logrando Vicio, conviene destacar que un conglomerado de gran tamaño, con restaurantes de lujo repartidos por buena parte del mundo como el grupo Paraguas, facturó ese mismo año 95 millones de euros.
Vicio empieza a superar sus problemas operativos
Por tanto, al ritmo de crecimiento que está demostrando Vicio, muy pronto podría asaltar algunos de los puestos de honor del sector gastronómico español. Y lo más relevante es que lo ha conseguido, principalmente, vendiendo hamburguesas a domicilio. De hecho, cuando en enero de 2020 Povill Puig constituye Comerconlasmanos, lo hace con el siguiente objeto social: «La prestación de servicios de hostelería, restauración, cafetería, bar, servicios de catering y comidas a domicilio».
Más allá de la facturación, 2024 fue un año clave para Vicio por otros motivos, principalmente de carácter operativo. En primer lugar, porque logró por primera vez en su corta historia un beneficio de explotación positivo. Esto significa que la mejora de la rentabilidad ya es tangible. Implica, además, que la compañía se acerca al punto muerto —cuando una startup empieza a generar beneficios— y que está cada vez más cerca de poder compensar la importante inversión realizada durante sus primeros años.
Esta capacidad de crecimiento resulta especialmente relevante, ya que Vicio lleva años inmersa en un ambicioso proceso de expansión. De hecho, los flujos de efectivo tanto en 2023 como en 2024 fueron muy negativos, por un importe conjunto de 16 millones de euros, debido en gran medida a las inversiones en inmovilizado material. Aun así, en 2024 llegó otra buena noticia: los flujos de efectivo de explotación —lo que realmente ingresa y paga la compañía en su operativa diaria— ascendieron a más de seis millones de euros, una cifra ya muy cercana a la inversión realizada ese mismo año, que fue de siete millones. En otras palabras, Vicio está cerca de poder financiar su propio crecimiento a través de sus flujos de caja.
Vicio: una compleja estructura societaria
Detrás de estas inversiones hay un cambio profundo en el modelo de negocio de Vicio: la apertura de locales físicos. De hecho, en sus propias cuentas reconoce que el aumento de la facturación se debía tanto «al crecimiento en el territorio nacional con aperturas en nuevas ciudades como al afianzamiento y apertura de nuevos locales en aquellas ciudades donde ya estaba presente». En la actualidad, Vicio cuenta ya con cerca de 30 establecimientos. Una estrategia de crecimiento que, además, se complementa con una mayor inversión en el canal digital: «En 2025, Vicio se ha enfocado principalmente en afianzar el mercado híbrido», explica la propia compañía.
Pero la expansión no se queda ahí. La firma también ha iniciado su crecimiento internacional, con su llegada a Portugal. Para financiar este proceso, Vicio se apoyó en el Banco Santander, al que solicitó financiación por valor de 12,5 millones de euros, lo que elevó de forma notable su nivel de endeudamiento. No obstante, la mejora sostenida de la facturación y de los resultados operativos ha ido reduciendo considerablemente los riesgos y los principales ratios de deuda.
Otra característica relevante de Vicio es su compleja estructura societaria. La compañía cuenta con hasta cuatro tipos diferentes de acciones en manos de sus propietarios: ordinarias, clase seed —semilla, muy comunes en el ecosistema startup— y las acciones de clase A1 y A2. Todas ellas tienen los mismos derechos políticos y económicos, aunque estas dos últimas cuentan con derechos preferentes en caso de liquidación. Por último, el equipo directivo también ha firmado lo que se conoce como Phantom Shares, es decir, planes de incentivos para empleados clave que simulan la propiedad de acciones sin otorgarlas realmente, lo que permite alinear los intereses de ambas partes sin perder control accionarial.
En definitiva, desde su nacimiento Vicio parece haber dado con la tecla no solo para crecer con fuerza, sino para consolidar un modelo de negocio escalable. No obstante, tras una expansión tan acelerada y un incremento de ventas tan notable, ha llegado el momento de centrarse en la rentabilidad —la compañía todavía registra pérdidas— y en no perder calidad. Ahí es donde se jugará gran parte de su éxito en los próximos años.








