Tras un fin de semana marcado por las tensiones en Irán, que han dejado más de 500 fallecidos y miles de detenciones, y las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump que ha considerado la intervención en el país de Oriente Próximo. Esta semana empieza con una amenaza desde Teherán que, instó tanto a Estados Unidos como Israel de no intervenir. Hay que recordar que Irán es el cuarto país de la OPEP+ que más petróleo produce, generando alrededor de 3,2 millones de barriles al día de crudo.
Debido a estas tensiones, en el inicio de esta semana, ya se han reportado movimientos en el mercado del petróleo que está experimentando tanto movimientos a la alza como a la baja, muy ligeros debido al panorama internacional inestable. En este sentido, por el momento los futuros precios del Brent entorno a los 63 dólares por barril y el WTI en la horquilla de los 59 dólares, no obstante durante el lunes se reportaron por la madrugada ascensos en el precio del Brent y del WTI de 5 y 4 centavos respectivamente.
Mientras que, posteriormente se han percibido descensos a lo largo de la mañana de unos 22 y 25 centavos en ambos tipos de crudo. Es decir, actualmente el mercado del petróleo está vigilando las acciones y declaraciones de Irán debido a su peso en la producción mundial de crudo por temor a la escasez.
Irán en el punto de mira de los mercados
Irán genera preocupación no solo por que sea un importante país productor de petróleo, sino además por su posición cerca del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, ya que por el pasa cerca del 20% del petróleo que se consume a nivel intencional. De hecho, la preocupación no es porte enclave estratégico no es nueva, ya que en pleno verano del año pasado ya desató las alarmas por las tensiones entre Irán e Israel por una posible limitación del suministro.
Por otro lado, quitando las operaciones estadounidenses en Venezuela, que según se ha indicado en este periódico, no tendrán efecto en el corto plazo dentro del mercado global del petróleo; estas tensiones se han dado en un contexto de un mercado tranquilo. En este sentido, las expectativas para 2026 apuntan a un posible exceso de oferta global, debido al aumento de producción en países fuera de la OPEP+, así como a una demanda mundial que crece a un ritmo más contenido. Este escenario actúa como freno a subidas bruscas del precio, explicando por qué las tensiones geopolíticas actuales se traducen en movimientos contenidos y no en repuntes abruptos.
Aún así, el mercado permanece especialmente sensible a las señales políticas y militares que generan cambios rápidos en el sentimiento de los operadores. Esto explica los movimientos observados: pequeñas subidas cuando aumenta el temor a interrupciones y descensos cuando se percibe una desescalada o un mayor control interno.
En definitiva, el petróleo se encuentra en una situación de tensión y de equilibrio frágil, sostenido entre un contexto macroeconómico que limita las subidas y una situación geopolítica que impide caídas significativas. La evolución de las protestas en Irán, la respuesta del régimen y cualquier señal de implicación directa de actores externos como Israel y Estados Unidos seguirán siendo determinantes para el comportamiento del mercado en los próximos días. Por lo que por el momento, los precios reflejan cautela más que pánico, pero con una vigilancia constante sobre uno de los focos de inestabilidad más sensibles para el mercado energético global.








