La tecnología no siempre suma: a veces también nos desconecta de nosotros mismos. En una conversación con Uri Sabat, Jorge Darek —divulgador y emprendedor— puso sobre la mesa una idea tan sencilla como incómoda: hemos confundido progreso con bienestar. Su mirada sobre la salud contemporánea es directa, casi provocadora. Según él, el estilo de vida moderno, obsesionado con la productividad y el éxito, ha ido desplazando lo esencial hasta convertir el estrés en la gran enfermedad de nuestro tiempo.
Darek habla de una filosofía “antisistema” que no es tanto una rebeldía ruidosa como un regreso a lo básico. Para él, la salud no es una lista de alimentos “permitidos” o “prohibidos”, sino un equilibrio vivo entre naturaleza, descanso, relaciones auténticas y hábitos que respeten nuestra biología. “Nos hemos acostumbrado a lo artificial como si fuera normal”, viene a decir. Luz azul de madrugada, cuerpos quietos durante horas, prisas como modo de vida… y luego nos preguntamos por qué estamos agotados (yo, al menos, me lo he preguntado más de una vez).
Higiene y biohacking: menos químicos, más biología

Uno de los puntos que más sorprende de su enfoque es cómo lleva esa filosofía a lo cotidiano. Darek propone reducir la carga de químicos de uso diario y volver a soluciones sencillas. En la higiene bucal, por ejemplo, prescinde de dentífricos comerciales y practica el oil pulling: enjuagues con aceite de coco durante cinco a quince minutos. En la piel, utiliza grasa de vaca (tallow) como único hidratante, evitando ingredientes sintéticos que, según él, interfieren con el sistema hormonal.
También habla del cabello: lavarlo solo una o dos veces al mes con productos naturales como el aceite de árbol de té. Y añade algo que solemos pasar por alto: la “salud lumínica”. Evitar el móvil nada más despertar, reducir la luz azul por la noche, respetar los ritmos circadianos. Son gestos pequeños, casi domésticos, pero —insiste— cambian la calidad del descanso. ¿Cuántas veces miramos una pantalla cuando el cuerpo nos pide oscuridad?
Nutrición: alimentos reales, densidad y el valor del ayuno

En la alimentación, Darek se mueve con la misma lógica: alimentos reales y densos en nutrientes. Su dieta incluye carne roja y hasta ocho huevos diarios, y rechaza la idea de que estos alimentos sean, por definición, perjudiciales. Para él, el problema no son los macronutrientes, sino la baja calidad de lo que comemos. Prefiere hablar de origen, de cómo se produce la comida y de cuánto nos nutre de verdad.
Defiende las grasas de calidad —mantequilla de pasto, por ejemplo— y propone combinaciones saciantes como dátiles rellenos de mantequilla para evitar picos de glucosa. En cuanto a los suplementos, es claro: no son imprescindibles si la dieta está bien planteada, aunque reconoce que en lugares como España pueden ser útiles la vitamina D, el omega-3, el magnesio o la creatina.

Uno de los momentos más personales llega cuando relata un ayuno de 72 horas. Lo describe como una experiencia física y también espiritual, ligada a procesos de limpieza interna y a una mayor claridad mental. No lo presenta como una obligación, sino como una posibilidad. Escuchar al cuerpo, dejarle espacio… a veces ahí empieza todo.
En el terreno del ejercicio, Darek no duda: el entrenamiento de fuerza es prioritario a cualquier edad. Mantener músculo es, para él, la base de la independencia futura. Aunque corre, advierte que el cardio excesivo puede ser lesivo y elevar el cortisol con los años. Como complemento, recomienda yoga o pilates para cuidar la movilidad. No se trata de hacer más, sino de hacer lo que sostiene el cuerpo a largo plazo.









