Este 2026 puede ser un año interesante para la reavivación de la energía nuclear gracias a la proliferación de unos reactores más rápidos de desarrollar que los tradicionales: los SMR´s. Una tendencia que se está dando desde el año pasado, acorde con el World Energy Outlook 2025 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), hay más de 40 países que incluyen a este tipo de energía en sus estratégicas nacionales.
Además, según la AIE hay más de 70 GW de origen nuclear en construcción, sumado a que para 2035, el informe prevé que la capacidad nuclear mundial haya crecido al menos un 30-35 % respecto a la actual
La átomo como el nuevo eje estratégico global
La AIE en su informe apunta a que la energía nuclear ha pasado de ser una tecnología residual a una clave de la nueva “era de la electricidad”, ya que se planeta como una alternativa no emisora de gases de efecto invernadero, debido a que el organismo espera un aumento de la demanda eléctrica de un un 40-50 % antes de 2035. En este sentido, también se prevé la expansión de sectores críticos como los centros de datos y de la Inteligencia Artificial que no pueden depender exclusivamente de fuentes renovables, ya que estas se caracterizan por su intermitencia.
Energía nuclear: No hay tecnología que cubra su generación continua sin emisiones
En este sentido, la apuesta por la alternativa nuclear se fundamenta en que es una fuente de energía densa, ya que aprovecha de una masa muy pequeña como es el núcleo de un mineral radiactivo para generar una gran cantidad de energía. Además, genera estabilidad en las redes eléctricas aportando inercia y control de frecuencia, y todo ello sin emitir gases de efecto invernadero (GEI).
De hecho, el informe sitúa que de dejar de lado la opción atómica, los sistemas eléctricos se encarecerían, ya que dependerían más del gas como energía de respaldo cuando las renovables no puedan producir tanta energía, haciendo al sistema más vulnerable a las subidas de los precios.
El SMR como solución al dilema energético
Bajo este contexto de re-nuclearización muchos países están optando por rehabilitar (siempre que se cumplan los requisitos de seguridad) viejas centrales nucleares o actualizando las que tienen en funcionamiento. No obstante, surge como principal motor para ese avance una alternativa más barata y con un menor tiempo de desarrollo que las centrales nucleares convencionales: los SMR´s, unos reactores más pequeños que, según el informe se construyen como un cambio estructural en la forma de desplegar energía atómica.
El razonamiento detrás de este informe es que los SMR´s pueden producir hasta 300 MW eléctricos por módulo, y más importante aún, se plantean como modelos fabricados en serie y no en una obra civil única. Siendo este último punto, un aspecto clave dentro del análisis de la AIE, ya que apunta a que la forma en la que se han fabricado las centrales nucleares (por obra y no en serie industrial) es la principal razón de que la implementación atómica en Occidente haya sufrido retrasos y sobrecostes.
Por lo que la implementación de un sistema modular como la de estos “mini-reactores”, no solo solucionaría de raíz el mayor problema de la energía nuclear, sino que además sería una alternativa más rápida para dar solución directa a los retos de la demanda energética del futuro.

No por nada, ya existen acuerdos por unos 30 GW de SMR, principalmente vinculados a sectores electrointensivos como centros de datos, industria pesada, además de su incorporación como mecanismo para fortalecer redes eléctricas aisladas o congestionadas. Siendo esta última situación un fenómeno donde el caso español actúa como ejemplo, dado su aislacionismo en interconectividad con el resto de redes eléctricas europeas, además de sus altos niveles de saturación.
A esta situación también se le suma que según este documento, los SMR´s están diseñados para reemplazar centrales térmicas existentes dependientes del carbón, reutilizando emplazamientos, conexión a red y personal cualificado. Esto se traduce en que, de por si permiten contribuir a la des-carbonización sin costes adicionales y de una forma ágil. Así mismo el informe detalla que son sistemas aún más seguros que las centrales nucleares tradicionales, debido a que cuentan con sistemas de seguridad pasiva, que los hace independientes de energías externas, evitando el riesgo de fallos.
No obstante, si bien son el paso para el «revival» de la energía nuclear a escala internacional la AIE también identifica una serie de retos como:
- La falta de un despliegue comercial masivo
- Costes unitarios altos en primeras unidades
- La necesidad de implantar marcos regulatorios adaptados
- Y el riesgo de la fragmentación de diseños.
En definitiva y aunque los SMR puedan ser la clave para resolver el dilema energético internacional, la Agencia Internacional de Energía, no sitúa la madurez de esta tecnología hasta 2040. Por lo que habrá que estar atentos durante los años venideros de cómo se implantarán estos nuevos modelos de energía atómica en nuestros sistemas energéticos y si su impacto podrá marcar la diferencia en la “era de la electrificación”.








