La adopción de la inteligencia artificial ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en un fenómeno cotidiano con impacto directo en la economía, el empleo y la forma en la que las personas interactúan con la tecnología, sobre todo en España.
Herramientas basadas en modelos generativos, asistentes virtuales y sistemas de automatización se han integrado con rapidez en tareas profesionales y personales, acelerando una transformación que hace apenas unos años parecía lejana.
Este avance no se distribuye de manera homogénea en todo el mundo. Algunos países han logrado posicionarse como referentes gracias a inversiones sostenidas en infraestructuras digitales, educación tecnológica y políticas públicas orientadas a la innovación.
En este contexto, España se ha consolidado como uno de los territorios con mayor uso de inteligencia artificial a nivel global, situándose entre los seis países líderes según los últimos datos disponibles.
Un crecimiento sostenido a escala mundial
El informe “Global AI Adoption in 2025 – A Widening Digital Divide”, elaborado por el AI Economy Institute de Microsoft, refleja que el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa continúa creciendo de forma constante.
A cierre de 2025, el 16,3% de la población mundial utilizaba este tipo de soluciones de manera mensual, frente al 15,1% registrado apenas seis meses antes. Este avance implica que aproximadamente uno de cada seis habitantes del planeta ya interactúa de forma habitual con sistemas de IA.
El estudio subraya que este crecimiento está impulsado principalmente por la normalización de la tecnología en ámbitos como la productividad laboral, la creación de contenidos, la educación y el comercio digital. La inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología especializada a convertirse en una herramienta transversal, accesible desde dispositivos cotidianos y plataformas de uso masivo.
El posicionamiento de España en el ranking internacional
Dentro de este escenario global, España destaca por su ritmo de adopción y por el volumen de usuarios activos. En solo medio año, el porcentaje de población que utiliza soluciones de inteligencia artificial pasó del 39,7% al 41,8%, una evolución que la sitúa como el sexto país del mundo en este ámbito. Solo Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Noruega, Irlanda y Francia presentan cifras superiores.
Este dato resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta el tamaño de la población y la diversidad del tejido productivo. España ha logrado combinar el uso de la IA en grandes empresas con una rápida penetración entre pymes, profesionales autónomos y usuarios particulares, lo que explica el crecimiento sostenido observado en los últimos trimestres.
Factores que explican la aceleración
El informe apunta a varios elementos que favorecen la adopción de la inteligencia artificial en los países líderes. Entre ellos destacan la disponibilidad de infraestructuras digitales robustas, el acceso a conectividad de alta calidad y la inversión en capacitación tecnológica.
En el caso de España, estos factores se han visto reforzados por programas públicos de digitalización y por la apuesta del sector privado por integrar soluciones basadas en datos e IA.
La incorporación de estas herramientas en procesos empresariales ha permitido mejorar la eficiencia, reducir tiempos operativos y optimizar recursos. Desde la atención al cliente hasta el análisis predictivo o la generación automatizada de contenidos, la IA se ha convertido en un aliado estratégico para organizaciones de distintos sectores. Este uso práctico y orientado a resultados ha acelerado su aceptación social, ampliando la base de usuarios más allá del ámbito tecnológico.
Una referencia europea en adopción tecnológica
El avance de España adquiere mayor relevancia cuando se analiza en clave regional. Dentro de Europa, el país se consolida como uno de los referentes en adopción de inteligencia artificial, situándose por delante de economías de tamaño similar y acercándose a los niveles de los países tradicionalmente más avanzados en digitalización.
Este posicionamiento refleja un cambio de percepción respecto a la tecnología. La IA ya no se percibe únicamente como una innovación compleja, sino como una herramienta útil para resolver problemas cotidianos, mejorar la productividad y facilitar la toma de decisiones. La normalización de su uso en el entorno laboral ha sido clave para este proceso.
Una brecha que sigue ampliándose a nivel global
A pesar del crecimiento generalizado, el informe de Microsoft advierte de una brecha cada vez más marcada entre regiones. El llamado Norte Global ha experimentado un aumento cercano a dos puntos porcentuales en la adopción de inteligencia artificial en los últimos seis meses, mientras que el Sur Global apenas ha avanzado un punto. Esta diferencia ha ampliado la distancia entre ambos bloques hasta situarla en 10,6 puntos porcentuales.
Este desequilibrio plantea retos significativos en términos de competitividad y desarrollo económico. Los países con menor acceso a infraestructuras digitales y formación especializada corren el riesgo de quedar rezagados en un contexto en el que la IA se perfila como un motor clave de crecimiento. En contraste, territorios como España refuerzan su posición al aprovechar las oportunidades que ofrece esta tecnología.
El papel de las políticas públicas y la cultura digital
El informe también destaca casos de evolución acelerada, como el de Corea del Sur, que ha escalado siete posiciones en el ranking mundial de adopción de IA. Este avance se atribuye a una combinación de políticas públicas activas, mejoras en los modelos lingüísticos locales y factores culturales que han acercado la tecnología a la ciudadanía.

Estos ejemplos ponen de relieve la importancia de un enfoque integral que combine inversión, regulación y divulgación. En el caso de España, la colaboración entre administraciones, empresas tecnológicas y centros educativos ha contribuido a crear un entorno favorable para la adopción de la inteligencia artificial, facilitando su integración en la vida diaria.
Un impacto que va más allá del uso individual
El aumento del uso de la IA no solo tiene implicaciones tecnológicas, sino también económicas y sociales. La automatización de procesos, el análisis avanzado de datos y la personalización de servicios están transformando sectores enteros, desde la industria hasta los servicios financieros y la sanidad. La capacidad de adaptarse a este cambio marcará la competitividad de los países en los próximos años.
En este contexto, España se enfrenta al desafío de consolidar su posición y evitar que el crecimiento se estanque. La formación continua, la actualización de competencias digitales y la adopción responsable de la tecnología serán factores determinantes para mantener el impulso actual y maximizar los beneficios de la inteligencia artificial a largo plazo.








