Los analistas siguen de cerca a una Disney que atraviesa una situación compleja. A pesar de que la empresa de Mickey Mouse espera un año atractivo en cuanto a resultados en taquilla y que sigan mejorando sus datos en streaming —además de la apuesta segura que representa su vertical de experiencias, encabezada por sus parques y cruceros—, la compañía sigue señalando vientos en contra para el principio de 2026 y adelanta una primera presentación de resultados que quizás no sea demasiado positiva.
El reto para Disney es continuar con las opciones de fusión que han seguido sus rivales en el sector. La empresa sigue siendo el gigante del entretenimiento que más piezas controla, no solo por sus parques, sino por su segundo servicio de streaming en Estados Unidos, Hulu, y un canal de televisión abierta como ABC, además de su apuesta por el deporte a través de ESPN. En esta situación, el propio estudio deja claro que el principio del año puede ser complicado.
De momento, su preocupación se ha visto reflejada en el valor de sus acciones. Aunque pasaron casi todo el mes de diciembre aumentando su valor, han iniciado el año con una caída de alrededor del 1%, y a la hora de cierre de la última sesión se mantenía el dato negativo. Este mismo año esperan que la solución llegue con el crecimiento continuo de Disney+ y con una lista de estrenos para la gran pantalla que incluye tanto el regreso de los ‘Avengers’ como el primer intento de llevar ‘Star Wars’ al cine desde el final de la «Saga Skywalker».

Sumado a sus estrenos animados, en los que el estudio siempre muestra confianza, esperan que la oferta sea suficiente para que el público acuda a las salas. Lo cierto es que, aunque en España su dato económico es positivo, la taquilla de 2025 ha sido una historia compleja para los de Mickey Mouse, con cintas como ‘Thunderbolts*’ o ‘Elio’ recaudando menos de lo esperado, y con un absoluto desastre en cuanto a venta de entradas como lo ha sido ‘Tron: Ares’, compartiendo espacio en su informe de fin de año con éxitos absolutos como el remake de ‘Lilo y Stitch’, ‘Zootrópolis 2’ y ‘Avatar: Fuego y Ceniza’.
UN NUEVO GIGANTE EN HOLLYWOOD
Disney también sabe que la industria dará un cambio radical en las próximas semanas. La esperada adquisición de Warner Bros por parte de Netflix transformará tanto los procesos de producción de nuevas películas como la distribución, lo que puede romper permanentemente el negocio de las salas de cine, todavía una pieza clave de la estrategia de Disney. Es un futuro que se muestra complicado y que recuerda la necesidad de seguir reduciendo el coste operativo de la empresa.
Ya hay movimientos en esta vía, con su plataforma de streaming absorbiendo parte de la programación de los deportes en vivo de ESPN y la decisión de no lanzar Hulu a nivel internacional. Además, el propio consejero delegado de la empresa, Bob Iger, ha señalado que deben reducir su producción, sobre todo de contenido original, y apostar más por productos audiovisuales que formen parte de grandes franquicias. Es una decisión dolorosa para los cinéfilos, pero que tiene sentido al ver los grandes éxitos económicos de la compañía en los últimos años.
LOS RESULTADOS SIGUEN DANDO OXÍGENO A DISNEY EN EL CORTO PLAZO
La buena noticia para Disney es que, si bien tiene que hacer cambios para seguir compitiendo en una industria cinematográfica en plena transformación, de momento sus datos son positivos. La empresa cerró el último trimestre fiscal de 2025 con un beneficio neto de 12.404 millones de dólares, lo que señala que la preocupación de accionistas y analistas se debe, sobre todo, a su nueva competencia y a lo que consideran un gasto excesivo en algunas verticales.
A esto se suma que sus parques la siguen protegiendo de las diferentes crisis del sector. Excepto en 2020, por motivos evidentes, sus centros de atracciones, encabezados por el de Orlando, han sido un método eficaz para generar ingresos más allá de sus películas, funcionando también para vender mercancía incluso de cintas que fracasaron en taquilla. Es la estrategia que ha creado clásicos de culto de lo que originalmente fueron desastres, con casos como el de la primera ‘Tron’ o incluso ‘Hércules’ funcionando como ejemplos evidentes








