Hace tiempo que el mercado de las sillas gaming dejó de ser un nicho de colores estridentes y formas atrevidas para madurar hacia una ergonomía que incluso ha pasado a formar parte de despachos y oficinas alejadas del mundo de los videojuegos. Por ese motivo, en Merca2 hemos tenido la oportunidad de probar de primera mano si una silla de estas características cumple realmente las expectativas de comodidad y funcionalidades, más allá de los diseños personalizados.
La serie Drifting de DXRacer nos ha parecido el modelo ideal para las características que buscábamos; si bien la marca tiene disponible en su web numerosos diseños personalizados de videojuegos, lo que más valoran es la comodidad y la ergonomía. Nuestro modelo elegido, el negro de tejido, se postula como una de las opciones más equilibradas para quienes buscan la robustez de un asiento de competición sin sacrificar la sobriedad necesaria para una jornada de teletrabajo.
Y, tras analizar a fondo su estructura, materiales y la experiencia de uso que propone, queda claro que no estamos ante una silla común, sino ante una evolución pensada para durar y para todo tipo de perfiles y escenarios, tanto profesionales como de ocio.
Versatilidad ante todo
Lo primero que llama la atención de la DXRacer Drifting es su fisionomía. A diferencia de otras series de la marca, como la Formula o la Racing, que apuestan por una estética puramente de circuito, la Drifting suaviza sus líneas. Mantiene ese ADN de «asiento de coche de carreras» con sus características alas laterales, pero lo hace con una elegancia que permite integrarla en entornos menos lúdicos.

La elección de los materiales es, sin duda, uno de sus puntos fuertes. La marca nos cuenta que el uso de polipiel EPU de alta calidad en varios de sus modelos ofrece una resistencia al desgaste muy superior al cuero sintético convencional. Es más elástico, menos propenso a cuartearse con el paso del tiempo y, sobre todo, transmite una sensación táctil que se acerca peligrosamente al cuero real.
Sin embargo, nosotros hemos optado por adquirir una opción de tejido, priorizando la transpirabilidad, siendo un material que además es resistente al agua. Aunque no podamos elegir la personalización de, por ejemplo, el videojuego de Atlus Metaphor ReFantazio, es un acierto absoluto especialmente en climas cálidos, donde la piel sintética puede resultar traicionera tras varias horas de uso.
Pero entrar en los detalles técnicos de la Drifting es hablar de su capacidad de soporte. La marca utiliza espuma de curado en frío, un estándar en la gama alta que marca la diferencia entre una silla que se deforma a los seis meses y una que mantiene su estructura tras años de uso. El asiento ofrece una firmeza que, si bien puede sorprender al principio por su rigidez, es la que garantiza que la columna no se hunda en posturas perjudiciales.
El soporte lumbar es, quizá, uno de los elementos donde más se nota la madurez del diseño. En lugar de los cojines planos, la Drifting apuesta por una almohada lumbar curva que se adapta de forma orgánica a la forma en S de la espalda. A esto se suma el reposacabezas de espuma de gel refrigerante, un detalle que parece menor hasta que se experimenta la diferencia de temperatura en la zona de las cervicales durante una sesión intensa de juego o trabajo. Es un sistema de alivio de presión que realmente cumple con redistribuir el peso para evitar puntos de dolor.

Ajuste y reclinación de la silla
La capacidad de personalización es crítica en una silla de este segmento. Los reposabrazos 3D permiten ajustar la altura, la profundidad y la rotación. Si bien existen modelos en el mercado con ajustes 4D que añaden el desplazamiento lateral, el sistema 3D de la Drifting es robusto y carece de ese excesivo «traqueteo» o baile de piezas que suele encontrarse en sillas de gama media. El revestimiento evita que los codos se deslicen, un detalle que, por ejemplo, los jugadores de shooters agradecerán especialmente.
En cuanto a la reclinación, la silla permite un ángulo de 90 a 135 grados. Es un ángulo más que suficiente para un descanso puntual o para consumir contenido multimedia con total comodidad, apoyado sobre una base de aluminio reforzado que aporta un centro de gravedad bajo y seguro.
En general, la durabilidad de los componentes de la Drifting de DXRacer parece incuestionable. El marco de acero de 1,5 mm de grosor y el pistón de clase 4 aseguran que la inversión sea a largo plazo y las ruedas de 60 mm, recubiertas de poliuretano, son extremadamente silenciosas y respetuosas con suelos de madera o laminados, algo que se agradece en el silencio del hogar.
Por poner alguna pega, el mecanismo de inclinación convencional, aunque fiable, carece de la suavidad de los mecanismos «multibloqueo» que se encuentran en series superiores de la propia marca, donde se puede bloquear la inclinación del asiento en cualquier ángulo, y no solo el respaldo. Asimismo, es vital que el usuario compruebe sus medidas, ya que el diseño con alas del asiento puede resultar algo restrictivo para quienes prefieren una base de asiento totalmente plana y abierta. A nosotros nos funciona sin problema tanto con personas de 1,70 como con otras más cercanas al 1,90 y un cuerpo más robusto.

Pero lo más robusto de todo es precisamente esta DXRacer Drifting, que para nosotros supone una declaración de intenciones de la marca. Con materiales de primera categoría y una ergonomía que prioriza la salud postural sobre los adornos superfluos, es ideal para el usuario que ha pasado por sillas de oficina baratas y busca algo que no cruja al primer movimiento y ofrezca una alternativa estética refinada que no grite «gaming» en cada costura.
Es una herramienta de trabajo y de ocio que justifica su precio (algo más de 300 euros) a través de la calidad de su espuma y la durabilidad de sus acabados. Aunque se echan en falta algunos ajustes de gama ultrapremium en los reposabrazos o el mecanismo de balanceo, la Drifting de DXRacer nos parece una de las referencias más sólidas del mercado por su capacidad para ofrecer comodidad real durante jornadas de más de ocho horas. Y, lo más importante: tanto para ocio, como para trabajo.








