domingo, 11 enero 2026

Gabriel Olea, biólogo: “El problema no son las calorías, es el entorno hormonal en el que vive tu cuerpo”

- Cuando la mente, las hormonas y los hábitos pesan más que las calorías.

Las calorías importan, pero no son las que toman las decisiones. Hay personas que no hablan de salud desde los libros, sino desde la experiencia. Gabriel Olea es una de ellas. Biólogo, licenciado en ciencia y tecnología de los alimentos y experto en mindfulness, propone una mirada distinta —y, sinceramente, muy necesaria—: el cuerpo no se puede entender sin la mente, ni la alimentación sin las emociones.

Después de atravesar un burnout profundo en el mundo de la consultoría (de esos que te dejan vacío por dentro), Olea dio un giro a su vida profesional. Cambió los despachos por el acompañamiento a personas, mezclando ciencia con yoga, mindfulness y terapia transpersonal. El resultado no es una “dieta más”, sino una forma de entender la salud donde los hábitos, la cabeza y el entorno hormonal pesan tanto como lo que hay en el plato.

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Su mensaje, dicho sin rodeos, incomoda un poco: no basta con “comer menos y moverse más”. El cuerpo es más listo que eso. Y cuando no lo escuchamos… se defiende.

Nutrición evolutiva: comer como esperan nuestros genes

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Cuidar el metabolismo empieza por entender lo que pasa dentro. Fuente:Canva

Olea cuestiona las guías alimentarias que muchos hemos aprendido desde los años 80. Esa pirámide donde los carbohidratos ocupaban la base, como si fueran el pilar de todo. Para él, una dieta con un 60–70% de hidratos no encaja con nuestra biología.

“Un modelo de alimentación saludable es el que más se parece a lo que esperan nuestros genes, a lo que hemos hecho durante la mayor parte de nuestra historia”, afirma. Dicho de otra manera: comer como humanos, no como folletos publicitarios.

Desde ahí propone priorizar alimentos densos en nutrientes —carne, pescado, huevos, mariscos y vegetales fibrosos— y reducir cereales y legumbres, que llegaron de forma masiva hace apenas 10.000 años con la agricultura. No se trata de moda ni de prohibiciones, sino de coherencia biológica. Para Olea, cuidar el metabolismo es dejar de pelear con el cuerpo y empezar a trabajar con él.

Más allá de las calorías: cuando mandan las hormonas

El problema no son las calorias3 Merca2.es
No es solo comida: es mente, hábitos y entorno hormonal. Fuente:Canva

Uno de los puntos donde más insiste es en desmontar el famoso “balance calórico”. Sí, para perder peso hace falta gastar más de lo que se ingiere. Pero no basta. “El déficit calórico es la causa próxima… pero no la causa última. Pensar solo en calorías acaba deteriorando el metabolismo”, explica.

Aquí entran en escena dos protagonistas silenciosas: el cortisol y la insulina. El estrés crónico eleva el cortisol, sube la glucosa en sangre y bloquea los mecanismos que permiten quemar grasa. Da igual que hagas dieta o entrenes: un cuerpo estresado se aferra a sus reservas. Dormir mal lo empeora todo.

Dicho en sencillo: si tu sistema nervioso vive en modo alarma, adelgazar se vuelve una batalla cuesta arriba. Antes de forzar el cuerpo, hay que crear un entorno hormonal que le permita soltar.

Mitos metabólicos: la grasa “rebelde” y el alcohol

El problema no son las calorias2 Merca2.es
La salud real no se fuerza, se acompaña. Fuente:Canva

Olea desmonta dos ideas muy populares. La primera: no se puede perder grasa de forma localizada. No existe el “adiós tripa con abdominales”. La quema de grasa es global y depende de señales hormonales. Además, la grasa abdominal funciona como una especie de “colchón de seguridad” que el cuerpo protege.

La segunda: el alcohol. No es un detalle sin importancia. Al ser tóxico, el organismo prioriza eliminarlo y deja en pausa la quema de grasas y azúcares. “El alcohol va a ser siempre el primer sustrato energético disponible, bloqueando cualquier proceso de pérdida de grasa”, explica. Traducido: una copa hoy puede ser grasa mañana.

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