domingo, 11 enero 2026

Santiago Paredes Sandoval, electricista: “Con IVA, IRPF, cuotas y gastos fijos, el autónomo pierde cerca del 20% de su facturación”

Santiago Paredes Sandoval expone el reverso de ser autónomo electricista: impuestos, cuotas y gastos fijos reducen hasta un 20% la facturación. Su experiencia revela un sistema caro, complejo y poco explicado para quienes se independizan.

santander autonomos

Santiago Paredes Sandoval, electricista activo, manifestó que “con IVA, IRPF, cuotas y gastos fijos, el autónomo pierde cerca del 20% de su facturación”. En un contexto de inflación, encarecimiento de materiales y promesas formativas poco claras, su testimonio da cuenta de lo qué implica hoy, de verdad, hacerse independiente en el sector eléctrico en España.

Su experiencia va mucho más allá de aprobar un examen o pagar un certificado. Convertirse en autónomo es entrar en un sistema complejo, caro y, muchas veces, poco explicado, donde los errores iniciales se pagan con ahorros y meses sin ingresos.

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El mito del certificado y la realidad del autónomo electricista

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Uno de los primeros choques para quien quiere ser autónomo electricista es descubrir que el llamado “carnet de instalador” no existe como tal en la mayoría de España. Salvo en casos concretos como Murcia, lo que se obtiene es un número de certificación tras superar pruebas homologadas por Industria. Ese trámite es solo el primer paso.

El problema, explica Paredes Sandoval, es la expectativa que se genera alrededor de ese título. Muchos creen que ser autónomo con certificado abre automáticamente puertas laborales o mejora el salario por cuenta ajena. La realidad es distinta. Las empresas no buscan títulos, buscan experiencia real en obra.

Contratar a un trabajador puede costar entre 3.200 y 3.500 euros mensuales. Para un empresario, incorporar a alguien poco productivo no es una opción. Por eso, un autónomo recién certificado, pero sin años “tirando cable”, compitiendo en obras grandes o resolviendo incidencias reales, lo tiene muy difícil.

Además, con una sola persona certificada, una empresa puede supervisar a varios trabajadores sin título. El mercado prioriza rendimiento inmediato, no formación reciente. Un dato que muchos descubren demasiado tarde, cuando ya han invertido miles de euros.

Cuotas, tasas y meses en blanco: el coste real de ser autónomo

Cuotas, tasas y meses en blanco: el coste real de ser autónomo
Fuente Propia.

El golpe más duro llega al hacer números. Un autónomo no solo paga cuota mensual. A eso se suman IVA, IRPF, gestoría, seguros, combustible, vehículo, herramientas obligatorias, tasas autonómicas y, en algunos casos, colegiaciones o gremios profesionales.

Según el cálculo de Paredes Sandoval, el autónomo pierde alrededor del 20% de lo que factura solo en estructura básica. Y eso antes de pagarse un sueldo. El resultado: meses donde se trabaja para sostener la empresa, no para vivir de ella.

Tras un primer mes con algo de facturación, llegaron periodos enteros sin ingresos. Presupuestos pendientes, trabajos rechazados por falta de respaldo técnico o administrativo y una sensación constante de ir a contrarreloj. En ese contexto, el autónomo acaba asumiendo todos los roles: técnico, comercial, administrativo y gestor.

Buscar clientes tampoco es sencillo. Puerta a puerta, correos sin respuesta, intermediarios que no deciden. El tiempo invertido no siempre se traduce en trabajo. Y mientras tanto, las cuotas siguen llegando. La diferencia, en su caso, llegó al integrarse en un gremio profesional que sí ofrecía apoyo técnico real: tramitación de certificados, asesoramiento legal y herramientas digitales que reducen errores y tiempo. Un coste más, sí, pero también una red que evita problemas mayores.


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