Tras semanas de preocupación, las VTC de Cataluña —encabezadas por aplicaciones como Uber, Cabify y Bolt— han visto cómo el proceso de aprobación de la nueva ley de transporte para vehículos de un máximo de nueve pasajeros, conocida como «ley taxi», se ha frenado por la introducción de una enmienda a la totalidad del texto. Según fuentes de la industria, ya no se espera que se apruebe el texto en los próximos tres meses de 2026 y, de hecho, la opinión generalizada es que puede retrasarse la aprobación más allá del verano.
De momento, las tres plataformas de VTC más grandes en Cataluña (Uber, Cabify y Bolt) han mantenido sus estrategias para amarrarse al territorio y, sobre todo, a Barcelona, pero ya no parecen tener la tensión de hace algunas semanas. Saben que la Ciudad Condal es una pieza clave del panorama de su negocio en el país, tanto por su peso cultural, deportivo y económico como por lo importante que sigue siendo a nivel turístico. Perder espacios como estos puede ser demasiado doloroso en lo económico, sobre todo en grandes fechas como los festivales, los partidos de fútbol o eventos empresariales como el Mobile World Congress (MWC).
El texto se había convertido en una de las grandes amenazas para el negocio de las empresas de la «nueva movilidad» en la ciudad. El mismo evitaba que las tres plataformas del sector realizaran viajes urbanos, complicaba la aprobación de nuevas licencias y sumaba la exigencia de tener un nivel C2 de catalán para los conductores. Es un proyecto de ley que cuenta con el apoyo de Élite Taxi —sobre todo de su líder y portavoz, Tito Álvarez—, pero que ha recibido las críticas del resto del mundo del transporte de particulares e incluso de organizaciones como PakTaxi en Cataluña. De hecho, entre las empresas del sector la ley se menciona como «la ley de Tito».

Aun así, desde el PSC se ha seguido insistiendo en el proyecto de ley. Se ha sumado la presión que mantiene la agrupación de Álvarez para que se apruebe el texto, la cual ha incluido marchas lentas y paros de varias agrupaciones del sector taxi. Álvarez ya ha señalado que, si para el mes de marzo no está aprobado el nuevo reglamento, la situación se traducirá en una huelga indefinida de todo el sector en la Ciudad Condal. Si se cumple la predicción de las grandes empresas de la «nueva movilidad», el texto no estará aprobado para esa fecha.
MÁS ENMIENDAS PARA LA LEY QUE DAN TIEMPO A UBER, CABIFY Y BOLT
Lo cierto es que las empresas del sector no creen tampoco que, con la llegada de la enmienda a la totalidad del texto, se acelere el proceso. Aunque, al ser presentada por VOX, tiene pocas posibilidades de ser aprobada, se espera que lleguen más revisiones en los próximos meses, incluso de partidos cercanos al gobierno de Illa. No solo se asume que el texto tardará todavía varios meses en aprobarse, sino que algunas voces en el sector cuentan con que lo que finalmente se apruebe sea mucho menos estricto que el primer borrador presentado.
Además, Uber, Cabify y Bolt mantienen su ofensiva tanto a nivel de lobby como llamando la atención de los ciudadanos. No solo han querido remarcar los tiempos de espera —que podrían multiplicarse si se aprueba el texto—, sino que señalan que se pueden perder más de 4.000 empleos. Aunque desde el taxi han asegurado que pueden absorber un alto porcentaje de estos conductores, el mayor precio de las licencias y las mayores exigencias complican que realmente se pueda dar el salto.
Además, han querido señalar tanto que Élite Taxi ha perdido poder de convocatoria (algo que seguramente tendrán que esperar al próximo llamado a huelga para confirmar), como que la ley está demasiado enfocada en Barcelona. De hecho, otras ciudades catalanas han señalado que no hay la misma presencia de los vehículos negros y amarillos que les caracterizan en la capital catalana. Además, insisten en que se necesita un mayor número de licencias de VTC y de taxi en toda Cataluña.
LAS DIFERENTES ESTRATEGIAS PARA AFERRARSE A BARCELONA
Aunque siguen esperando que el proyecto de ley se retrase, hay varias estrategias para aferrarse a Barcelona y al resto de la comunidad en caso de que se apruebe. La más llamativa, clave para Uber y Bolt, ha sido captar taxistas dentro de sus plataformas, una apuesta que representa también todo el funcionamiento de Free Now. Uber, además, ha sumado su acuerdo con el Fútbol Club Barcelona, que los ata por varios años a una de las instituciones más importantes de la ciudad.
Por su lado, Cabify ha conseguido mantener, de momento, algo más de 300 licencias en la comunidad, incluso más allá de la aprobación de la ley si esta se confirma. Ha sido un esfuerzo legal clave para la empresa en el corto plazo, aunque no es suficiente.
El dato llamativo es que, a pesar del miedo a la nueva normativa, el número de licencias de VTC en Cataluña ha estado creciendo, según los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Es un recordatorio de que estas licencias son más accesibles y fáciles de mantener que las del taxi, lo que sigue siendo uno de los principales reclamos del sector en los últimos años.








