A pesar de la prohibición y de las advertencias oficiales, varias personas han intentado a lo largo de los años acercarse a Sentinel del Norte, la isla más aislada del mundo de todo el planeta, y con una población que rechaza ferozmente la visita de cualquier extranjero.
De hecho, en muchos casos, estos intentos acabaron en incidentes graves e incluso mortales, reforzando la idea de que la isla no es un lugar al que se pueda acceder sin consecuencias. Es por eso que la India ha prohibido y advertido sobre esta clase de visitas en muchas ocasiones, a pesar de lo cuál hay muchas personas que no quieren entenderlo y su curiosidad vence todas las alertas.
En concreto, uno de los primeros episodios documentados ocurrió en la década de 1970, cuando un equipo de filmación que trabajaba en un documental sobre el archipiélago intentó grabar imágenes de cerca. Al aproximarse a la costa, los sentineleses respondieron con flechas. El director del equipo recibió un impacto en la pierna, y el grupo tuvo que retirarse de inmediato. El incidente dejó claro que la tribu no hacía distinciones entre científicos, periodistas o turistas.
Pescadores arrastrados por el mar
Uno de los casos más conocidos tuvo lugar en 2006. Dos pescadores indios, que faenaban ilegalmente en aguas cercanas, quedaron a la deriva mientras dormían tras fallar el anclaje de su embarcación. El mar los arrastró hasta la costa de Sentinel del Norte.
Cuando las autoridades intentaron recuperar los cuerpos días después, se encontraron con una escena imposible: los sentineleses impidieron el aterrizaje de los helicópteros lanzando flechas y piedras. Los cuerpos nunca fueron recuperados. El suceso confirmó que incluso los rescates humanitarios podían convertirse en situaciones de alto riesgo.
El caso del misionero estadounidense
El incidente que más repercusión internacional tuvo ocurrió en 2018, cuando un joven misionero estadounidense logró llegar ilegalmente a la isla con la ayuda de pescadores locales. Su objetivo declarado era evangelizar a la tribu. A pesar de conocer la prohibición y los riesgos, y sobre todo el rechazo de la propia tribu y su derecho a sus propias creencias, decidió intentarlo.
Según las investigaciones posteriores, el joven fue atacado poco después de pisar la playa y murió a manos de los sentineleses. Su cuerpo tampoco pudo ser recuperado debido a la hostilidad de la tribu y a la normativa de no intervención. El caso generó un intenso debate global sobre el colonialismo cultural, el respeto a los pueblos indígenas y la irresponsabilidad de ignorar las leyes de protección.
Una lección reiterada
Todos estos incidentes tienen un patrón común: Sentinel del Norte no es un lugar desconocido por accidente, sino por decisión. La tribu ha demostrado de forma constante que no desea contacto, y cada intento de acercamiento ha terminado en violencia o tragedia.

Por ese motivo, las autoridades indias han endurecido aún más la vigilancia en la zona y las sanciones contra quienes intentan acercarse. Sentinel del Norte se ha convertido en un ejemplo extremo de hasta dónde puede llegar la protección de un pueblo aislado y en una advertencia clara: hay fronteras que no deben cruzarse, ni siquiera por curiosidad, fe o afán de aventura.









