La decisión de Iberia de encomendar a Air Nostrum, una de sus franquicias regionales, la mayoría de los vuelos locales con origen en Galicia ha generado dos efectos negativos para los usuarios. El primero es que la mayor parte de las frecuencias que salen de la comunidad están diseñadas para madrugadores; el segundo es que, al concentrar tantos vuelos en estas franjas, el primer trayecto del día se ha convertido en uno de los más costosos, a pesar de que tradicionalmente suele ser uno de los más económicos.
Según datos compartidos por La Voz de Galicia, los precios de esta semana para los vuelos operados por Air Nostrum entre Santiago y Madrid a primera hora de la mañana oscilan entre los 130 y los 331 euros. Es un dato llamativo, sobre todo porque el único enlace semanal que Iberia sigue operando en solitario —el de los jueves— roza los 100 euros, situándose en 99,66 euros. Esta situación preocupa a los habitantes de la zona, especialmente porque no existen demasiadas alternativas de transporte competitivas para llegar a Madrid.
Galicia es una de las últimas comunidades autónomas donde aún no ha llegado la liberalización de la alta velocidad ferroviaria. Además, las nuevas operadoras tardarán años en entrar debido a la escasez de trenes de ancho variable capaces de circular por las vías del norte de España. Esto implica que, para llegar a la capital, los gallegos dependen del autobús, de la oferta de Renfe —más costosa que en otras regiones al no tener competencia— y del avión.
Este escenario supone un castigo para quienes necesitan el primer vuelo del día por motivos laborales. En comparación, el último vuelo de la jornada (que obliga a pernoctar en Madrid si se tiene una reunión temprana) tiene un tope de 331 euros, pero su precio de salida es más bajo: 75 euros.
MENOS PLAZAS PARA LOS VIAJEROS
Parte del problema reside en que, pese a la alta frecuencia entre Galicia y Madrid, los aviones de Air Nostrum son más pequeños que los de su matriz. Esto se traduce en una menor oferta de asientos en comparación con otras franjas horarias donde hay más competencia. Santiago es la ciudad que más sufre esta coyuntura, ya que su alta demanda satura las plazas, especialmente en épocas de reuniones familiares o picos de trabajo.

A diferencia de los destinos del sur o insulares, la demanda de esta conexión cae en verano al reducirse los viajes corporativos. Este dato subraya la importancia de los vuelos matutinos para el tejido laboral. Es, asimismo, un aviso de la necesidad de diversificar la oferta aérea y de acelerar la llegada de competidores de Renfe para presionar a la baja los precios, tanto en tierra como en el aire.
La propia Iberia ha intentado mitigar la situación operando directamente algunos horarios de mayor presión junto a Air Nostrum. Esta estrategia se aplicó la pasada primavera y se espera que se retome este año tras el paréntesis invernal.
GALICIA, AFECTADA POR LA SALIDA DE RYANAIR
El aeropuerto de Santiago (Lavacolla) aún no ha logrado cubrir el vacío dejado por Ryanair. El cierre de la base de la aerolínea irlandesa supuso un golpe del que la terminal no se ha recuperado totalmente, lo que condiciona los precios de las demás compañías. La ausencia de una opción low cost de ese volumen altera el mapa de ofertas, especialmente mientras no se confirme la esperada expansión de Vueling.
En este panorama, los precios siguen alza a corto plazo. Esta situación, sumada a una menor afluencia de visitantes a los aeropuertos gallegos, comienza a trasladar sus efectos negativos a otras áreas económicas de la comunidad.








