sábado, 10 enero 2026

«Pensaba que me quedaba una pensión mínima»: la sorpresa de Luis al revisar su jubilación a tiempo

Luis Fernández tiene 61 años y durante mucho tiempo evitó pensar en su jubilación y en la pensión consiguiente. No por despreocupación, sino por miedo. «Siempre había oído que las pensiones iban a bajar, que no iba a cobrar casi nada«, explica. Trabajó más de tres décadas como administrativo en una empresa de transporte y, aunque nunca estuvo en paro mucho tiempo, daba por hecho que su pensión sería ajustada.

Todo cambió el día que decidió entrar por primera vez en su vida en el simulador de jubilación de la Seguridad Social.

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El momento en el que decidió informarse

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La decisión llegó tras una conversación casual con un compañero que se jubilaba ese mismo año. «Me dijo que había revisado sus cotizaciones y que había hecho números«, recuerda Luis. «Yo no sabía ni por dónde empezar«.

Pidió cita online y revisó su vida laboral. Descubrió así que tenía más años cotizados de los que pensaba, pero también algunos huecos que podían afectar al cálculo final de su dinero. «Ahí me di cuenta de que jubilarse no es automático y que hay que prepararlo«.

Cómo se calcula realmente esta cifra

Uno de los grandes errores, según reconoce ahora Luis, es pensar que la pensión se calcula solo con el último sueldo. En realidad, se tienen en cuenta las bases de cotización de los últimos años trabajados, que se actualizan y se dividen para obtener la base reguladora.

Además, el número de años cotizados es clave. No solo para acceder a la jubilación, sino para cobrar el 100 % de la pensión. No alcanzar el mínimo puede suponer una reducción importante. “Yo creía que con 30 años era suficiente. Resulta que no”, explica.

suspension pension jubilado
La pensión por jubilación es uno de los temas que más dudas generan

Otro descubrimiento importante fue el impacto de la edad de jubilación. Adelantarla implica penalizaciones, mientras que retrasarla puede aumentar la pensión mensual o dar derecho a incentivos adicionales.

Así, Luis empezó a plantearse seguir trabajando un poco más. “No por obligación, sino porque ahora sé que cada año cuenta”, afirma. También valoró opciones como la jubilación activa o parcial, fórmulas que permiten compatibilizar trabajo y pensión en determinados casos.

Las pensiones mínimas y los complementos

Durante su proceso de información, Luis descubrió que existen pensiones mínimas garantizadas, pero que no siempre se cobran automáticamente. En algunos casos, es necesario solicitar complementos, y estos dependen de los ingresos totales del pensionista.

Pensaba que si cobraba poco, el sistema lo ajustaba solo. No es así”, dice. “Si no lo sabes, puedes perder dinero”. Y uno de los pasos más importantes fue revisar su vida laboral con detalle. Detectó errores en algunos periodos antiguos y los corrigió a tiempo. De no haberlo hecho, esos meses no habrían contado.

Es increíble que algo tan importante se deje para el final”, reflexiona. Ahora recomienda a todo el mundo revisar su situación al menos diez años antes de la jubilación. “No es alarmismo, es previsión”.

Un cambio de mentalidad con respecto a su pensión

Hoy, Luis afronta la jubilación con menos miedo y más información. Sabe que su pensión no será millonaria, pero tampoco tan baja como temía. Y, sobre todo, siente que tiene cierto control sobre su futuro.

La pensión no es solo cosa del Estado. También depende de lo que hagas tú”, concluye. Su caso es cada vez más común. A medida que se acerca la jubilación, muchos trabajadores descubren que informarse a tiempo puede marcar la diferencia entre una pensión ajustada y una pensión digna.

Calcular no es una acción que se haga demasiado temprano, ni siquiera cuando uno es muy joven y lleva poco tiempo trabajando, porque solamente así se podrá hacer un cálculo real y conocer de cerca cuántos años hay que trabajar y qué edad estimada podría tenerse en el momento de la jubilación.


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