sábado, 10 enero 2026

Víctor Iniesta, fisioterapeuta: “El miedo al movimiento retrasa más tu recuperación que la propia lesión”

- Cuando dejas de buscar atajos y empiezas a entender cómo responde tu cuerpo, la recuperación cambia de verdad.

A veces la lesión no es lo que más te limita… es el miedo a moverte después. Vivimos rodeados de promesas rápidas. Suplementos “imprescindibles”, métodos express, terapias que aseguran arreglarte en dos sesiones. En medio de ese ruido, el fisioterapeuta y divulgador Víctor Iniesta propone algo casi revolucionario por sencillo: dejar de buscar atajos y empezar a entender el cuerpo. Para él, la mejora real no viene de productos mágicos ni de técnicas pasivas, sino de respetar los tiempos, moverse con sentido y aprender a gestionar la carga.

No es un mensaje cómodo. Pero sí honesto. Y, sobre todo, muy necesario en una época donde queremos soluciones inmediatas para problemas que piden paciencia.

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Nutrición y recuperación: cuando “más” no significa “mejor”

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Respetar los tiempos del cuerpo es la base de una recuperación real. Fuente:Canva

Iniesta no niega la importancia de la alimentación en la recuperación. Al contrario. Pero pone el dedo en una confusión muy extendida: pensar que si algo es bueno, entonces en grandes cantidades será mejor. Y no. Los nutrientes ayudan de verdad cuando hay un déficit previo. Si tu cuerpo ya tiene lo que necesita, añadir más no acelera la reparación. Es como echar más agua a un vaso que ya está lleno: no cabe.

Confundimos un mecanismo —algo que suena lógico— con una causa real”, explica. Y esa confusión se repite tanto en nutrición como en fisioterapia (y cuando se mezclan, todavía más). El ejemplo del colágeno es claro: aunque en laboratorio se observen ciertos efectos, no hay pruebas sólidas de que tomarlo reduzca el dolor o acorte la recuperación en personas, porque el cuerpo ya sabe fabricarlo por sí mismo. Con el omega-3 ocurre algo parecido: no funciona como un antiinflamatorio tipo ibuprofeno. Y además, recuerda algo que solemos olvidar: la inflamación inicial no es el enemigo, es parte del proceso de reparación.

Yo, al leerle, no pude evitar pensar en cuántas veces hemos comprado suplementos con la esperanza de “arreglar” lo que en realidad pedía tiempo y coherencia.

Prevención: no es la técnica perfecta, es la carga

El miedo al movimiento2 Merca2.es
La clave no está en hacer más, sino en gestionar mejor la carga. Fuente:Canva

Otro de los grandes mensajes de Iniesta va directo a uno de los miedos más comunes: “¿Y si me lesiono por hacer mal un ejercicio?”. Para él, el problema rara vez es el movimiento en sí. Lo determinante es cómo gestionas la carga. El riesgo se dispara cuando hacemos cambios bruscos de volumen o intensidad. Sin adaptación. Sin transición. Sin escuchar al cuerpo.

Lo resume sin rodeos: “El tip más importante es: evita cambios bruscos”.

Desde esta mirada, no existen ejercicios “malos” por naturaleza. El peso muerto no lesiona por ser peso muerto. Lesiona cuando lo usamos como vehículo para sobrepasar nuestras capacidades actuales. “No porque sea el ejercicio, sino porque es la forma que utilizas para pasarte de lo que puedes asumir”. Incluso movimientos que muchos demonizan —como la flexión lumbar o el Jefferson Curl— pueden ser útiles en rehabilitación si se introducen poco a poco. De hecho, exponer al cuerpo de forma progresiva ayuda a perderle el miedo al movimiento y a dejar de sentirse frágil. Y eso, en muchos casos, es clave para que el dolor no se cronifique.

Masajes, “contracturas” y el riesgo de volverte dependiente

El miedo al movimiento1 Merca2.es
Sin evidencia, la recuperación se convierte en una apuesta a ciegas. Fuente:Canva

Aquí Iniesta toca un tema delicado dentro de su propia profesión. Reconoce que el masaje puede aliviar. Relaja. Quita molestia. Pero también es claro: no cambia la capacidad real del músculo ni previene lesiones. Por eso es tan crítico con la idea de ir al fisio una vez al mes “por si acaso”. “Me parece una de las manifestaciones más negativas de la profesión”, dice, porque genera dependencia incluso antes de que exista dolor.

Algo parecido ocurre con las famosas “contracturas”. Esa imagen del nudo que hay que deshacer con los dedos no está validada a nivel biomédico. Muchas veces lo que se palpa son relieves óseos, bordes musculares o simplemente una reacción defensiva del cuerpo ante el dolor. No suelen ser la causa, sino la consecuencia. Y entender esto cambia por completo la forma de abordar una lesión.

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