sábado, 10 enero 2026

La guerra de las macetas: cuando decorar el balcón provoca un conflicto vecinal

Antonio López (58 años) vive en un tercero de un edificio del centro de Zaragoza y siempre ha presumido de tener “el balcón más bonito del bloque”. Geranios, hiedras, jazmines y varias macetas colgantes llenan su fachada desde hace años. Decorar el balcón es su pasión, en definitiva.

El problema empezó cuando su vecina del segundo, Marta Ruiz (36), comenzó a quejarse de que las plantas no solo daban sombra a su vivienda, sino que también dejaban restos de tierra y agua en su balcón.

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Me caen hojas, agua y hasta insectos”, explica Marta. “No es que no me gusten las plantas, es que no quiero vivir debajo de una selva”. Lo que comenzó como una conversación cordial terminó convirtiéndose en uno de los temas más tensos de la comunidad. Por no hablar de un gran debate donde todas las partes creían tener razón.

De la afición a la molestia por decorar el balcón

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Antonio defiende que nunca ha hecho nada fuera de lo normal. “Las macetas están dentro de mi balcón, no invaden nada”, insiste. Sin embargo, Marta asegura que algunas cuelgan hacia el exterior y que el riego frecuente acaba filtrándose al piso inferior.

El conflicto se agravó durante el verano, cuando el calor obligaba a mantener ventanas abiertas. “Había días que tenía que cerrar por el olor a humedad o por los bichos”, cuenta ella. Antonio, por su parte, se siente atacado. “Parece que molesta todo. Primero las plantas, luego será el aire”.

El grupo de vecinos toma partido

Como suele ocurrir, el asunto acabó trasladándose al grupo de WhatsApp de la comunidad. Algunos vecinos apoyaron a Antonio, defendiendo que las plantas embellecen el edificio. Otros se pusieron del lado de Marta, señalando que el problema no es estético, sino práctico.

Esto no va de gustos”, escribió un vecino en el chat. “Va de que nadie puede molestar al de abajo”. A partir de ahí, el tono se fue endureciendo y el administrador de la finca tuvo que intervenir para calmar los ánimos.

Qué dice la ley sobre las macetas en balcones

Aunque pueda parecer un tema menor, la colocación de macetas está regulada. En general, está permitido tener plantas en balcones privados, pero con límites claros: no deben sobresalir peligrosamente, no pueden gotear de forma continuada ni generar riesgos para terceros.

Además, muchas comunidades prohíben expresamente colgar macetas en el exterior de las barandillas por motivos de seguridad. Si una planta invade el espacio del vecino o causa daños, este puede exigir su retirada.

El problema no es tener plantas, es cómo se tienen”, explica el administrador de la finca. “Cuando hay molestias objetivas, hay que actuar”.

Tras varias semanas de discusiones, la junta de vecinos acordó una solución intermedia. Antonio puede mantener sus plantas, pero debe retirar las macetas colgantes exteriores y utilizar platos recogeagua. También se comprometió a reducir la frecuencia de riego.

juntas de vecinos
Decorar el balcón con plantas puede ser un punto de conflicto

Marta aceptó el acuerdo, aunque con reservas. “Veremos si funciona”, dice. Antonio, algo molesto, reconoce que ha tenido que renunciar a parte de su “jardín urbano”, pero prefiere eso a seguir con el conflicto.

Un clásico de la convivencia en pisos

La guerra de las macetas es otro ejemplo de cómo pequeñas costumbres personales pueden acabar en grandes broncas vecinales. Plantas, ruidos, olores o sombras se convierten en símbolos de algo más profundo: la dificultad de convivir en espacios compartidos.

En este edificio de Zaragoza, las plantas siguen creciendo, pero ahora bajo vigilancia. Y, como ocurre en muchas comunidades, el verdadero reto no es cuidar las macetas, sino mantener la paz entre vecinos.


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